Columnas Escritas
Baluarte Político
2025: El año en que Layda Sansores consolidó su liderazgo
Raúl García araujo
La política tiene etapas en las que el poder se hereda, se administra o se sobrevive; y existen otras, mucho más escasas, en las que el poder se construye. 2025 fue para Campeche uno de esos años excepcionales, y la responsable directa de esa construcción es la gobernadora Layda Sansores San Román, quien no solo sostuvo el timón del estado en aguas complejas, sino que logró convertir su gobierno en un punto de referencia dentro del nuevo mapa político nacional.
Lejos del ruido superficial, Layda ha consolidado un liderazgo que se mide por su capacidad de generar gobernabilidad, articular acuerdos y ejecutar proyectos de fondo. Mientras en otras entidades la política se desgasta en confrontaciones internas, en Campeche se edificó estabilidad institucional, cohesión social y una ruta de desarrollo que ya muestra resultados tangibles. No es una narrativa: es un proceso político en marcha.
Esa fortaleza quedó retratada en la larga sesión del Congreso local que definió el rumbo económico de la entidad para 2026. Tras horas de deliberación, la aprobación unánime del Paquete Económico —Ley de Ingresos, Presupuesto de Egresos y un financiamiento por mil millones de pesos— no solo cerró un capítulo administrativo, sino que envió un mensaje político contundente: en Campeche se gobierna con responsabilidad, visión técnica y sentido de Estado.
Nada de esto puede entenderse sin la relación estratégica que Layda ha construido con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. No se trata de una cercanía protocolaria, sino de una alianza política profunda que ha convertido a Campeche en uno de los territorios donde el proyecto nacional de la Cuarta Transformación encuentra mayor coherencia y respaldo.
En los pasillos de Palacio Nacional se reconoce lo que en los territorios ya es evidente: Layda Sansores es una de las figuras femeninas más sólidas, respetadas y apreciadas del actual gobierno federal. Su peso político no proviene del cargo, sino de su capacidad para convertir decisiones en realidades y promesas en políticas públicas.
Esa forma de gobernar se expresa con claridad en la vida cotidiana del estado. La implementación del sistema de transporte Ko’ox mostró una gobernadora que no gobierna desde la distancia: recorrió paraderos, escuchó usuarios, reconoció fallas iniciales y ordenó ajustes. Gobernar, para Layda, no es administrar problemas; es enfrentarlos, corregir y avanzar.
El mismo principio guía las Audiencias Ciudadanas, que han transformado la relación entre autoridad y ciudadanía. Lo que antes era una gestión burocrática hoy es diálogo directo, atención personal y soluciones inmediatas. “Más territorio, menos escritorio” dejó de ser consigna para convertirse en método de gobierno.
Paralelamente, Campeche vive una transformación económica estructural. La instalación del Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar Seybaplaya I marca el abandono definitivo del viejo modelo dependiente del petróleo y la entrada a una estrategia de diversificación productiva, inversión sustentable y generación de empleo con arraigo regional. Campeche, por primera vez en décadas, deja de esperar el futuro y empieza a construirlo.
Todo esto permite una afirmación que ya circula con fuerza en los círculos políticos nacionales: 2025 fue el año en que Layda Sansores dejó de ser solo gobernadora y se convirtió en una de las protagonistas del nuevo equilibrio político del país. Su liderazgo sostiene a Campeche, pero también aporta estabilidad al proyecto de nación que encabeza Claudia Sheinbaum.
Y por eso, Layda Sansores San Román llega a 2026 con una fortaleza política inédita en su administración: con gobierno en marcha, con resultados visibles, con respaldo social y con una relación estratégica con la presidenta de la República. No arriba al próximo año como una gobernadora en resistencia, sino como una mandataria en plena fase de consolidación.
Esa combinación de autoridad, cercanía y visión de Estado coloca a Campeche en una posición privilegiada rumbo al proceso político de 2027. Con Layda al frente del proyecto, Morena no solo compite: parte con ventaja, porque cuando hay gobierno que funciona, liderazgo que convence y rumbo que se sostiene, la continuidad deja de ser consigna y se convierte en consecuencia.
En la política real, los discursos se olvidan; los resultados permanecen.
Y hoy, en Campeche, los resultados tienen nombre propio.
Desde La Muralla: Salud pública que sí gobierna en Campeche
En el debate político suelen dominar los grandes anuncios, pero pocas veces se valora el trabajo silencioso que realmente transforma la vida cotidiana. En Campeche, ese trabajo lo encabeza la Secretaría de Salud, que durante 2025 ha desplegado una de las estrategias preventivas más amplias contra el dengue en la historia reciente del estado, basada no en reacción tardía, sino en presencia territorial constante.
Hasta la segunda semana de diciembre, las brigadas sanitarias atendieron 215 mil 275 viviendas en 119 localidades, cubriendo de manera simultánea zonas urbanas y rurales de todos los municipios. Esta operación incluyó la eliminación de 652 mil 334 criaderos, el control de 532 mil 483 depósitos y el tratamiento con larvicida de 280 mil 201 recipientes de agua, una cobertura preventiva de escala estatal que impacta directamente en la protección de miles de familias.
Más allá de las cifras, este esfuerzo representa una visión de gobierno que entiende la salud como eje de estabilidad social. Cada patio limpio, cada depósito tratado y cada foco de reproducción eliminado reduce riesgos, evita saturación hospitalaria y fortalece la confianza ciudadana en sus instituciones. La prevención dejó de ser discurso y se convirtió en política pública con resultados medibles.
En un país donde las emergencias sanitarias suelen rebasar capacidades, Campeche ha elegido anticiparse al problema. La estrategia de control vectorial no responde a coyunturas, sino a planeación, logística y coordinación interinstitucional, demostrando que cuando el Estado actúa con método, el impacto es profundo y duradero.
Al final, la política se mide en bienestar concreto. Y hoy, en Campeche, el bienestar se construye desde la salud pública, con cientos de miles de hogares protegidos y un gobierno que entiende que cuidar la vida es la forma más auténtica de gobernar.
Desde La Muralla: Prevención que construye bienestar en Campeche
La política pública se vuelve trascendente cuando toca la vida cotidiana de las personas, y en Campeche la estrategia de salud ha demostrado que gobernar también es anticiparse a los riesgos.
A través de las jornadas de prevención del VIH, la Secretaría de Salud ha llevado información, atención y protección directamente a los espacios donde convive la población: calles, escuelas y centros de trabajo, fortaleciendo una cultura de prevención que va más allá de los discursos.
Estas jornadas no se limitan a informar; actúan. La aplicación de pruebas rápidas y la distribución de preservativos permiten que la prevención y la detección oportuna se conviertan en herramientas reales de cuidado, rompiendo estigmas y acercando los servicios de salud a quienes normalmente no los buscan. Es una política pública que entiende que la salud se protege desde el territorio, no solo desde las oficinas.
La estrategia también incluye una búsqueda intencionada de nuevos casos, lo que permite que más personas accedan a tratamiento de manera temprana, reduciendo riesgos, mejorando calidad de vida y fortaleciendo el sistema de atención. Este enfoque preventivo refleja una visión moderna de la salud pública, centrada en las personas y en la responsabilidad institucional.
La presencia de estas acciones en espacios laborales, como las realizadas con trabajadores del Poder Judicial de Campeche, así como en dependencias estatales, demuestra que la prevención es un compromiso compartido. En este contexto, la participación de 60 trabajadores del INDESALUD Campeche y 20 de la SAFIN en las pruebas rápidas gratuitas confirma la eficacia de un modelo que acerca los servicios a donde está la gente.
En tiempos donde los desafíos sanitarios exigen gobiernos activos y cercanos, Campeche ofrece una lección clara: la prevención no es un complemento, es el eje de una política de bienestar. Cuando la salud se protege con constancia, información y acceso real, se fortalece no solo a las personas, sino también a la gobernabilidad y la confianza en las instituciones.
