Columnas Escritas
Baluarte Político
Campeche rehén de ambiciones legislativas
Raúl García Araujo
En Campeche se libra hoy una batalla que va mucho más allá de un trámite legislativo. No se trata únicamente de la comparecencia, este martes 16 de diciembre, de los titulares de la Secretaría de Administración y Finanzas y de la Secretaría de Desarrollo Económico; se trata, en realidad, de definir si el estado avanzará hacia el desarrollo o quedará rehén de cálculos políticos pequeños, incluso provenientes de quienes llegaron al poder bajo las mismas siglas del movimiento de la Cuarta Transformación.
El plan de financiamiento por mil millones de pesos que impulsa la gobernadora Layda Sansores San Román ha sido deliberadamente etiquetado por algunos como “endeudamiento”, una palabra cargada de temor y mala fe, utilizada para generar ruido y confusión.
Sin embargo, incluso dentro del propio Congreso, voces responsables han puesto los pies en la tierra. Legisladores como Pedro Armentía López han subrayado que la comparecencia servirá precisamente para despejar dudas y descartar cualquier uso irregular del recurso.
En el mismo sentido, Abraham Quijano ha reconocido que el término “deuda” resulta exagerado cuando lo que Campeche necesita con urgencia es un estímulo económico que detone su desarrollo productivo.
El problema no es la revisión técnica, que es legítima y necesaria; el problema es la cerrazón política. El diputado presidente del Poder Legislativo, Antonio Jiménez Gutiérrez, parece decidido a oponerse “porque sí”, montado en una narrativa de bloqueo que no ofrece alternativas, no construye consensos y, sobre todo, no beneficia al pueblo.
Resulta paradójico —y políticamente incongruente— que desde Morena se pretenda frenar un proyecto estratégico del Gobierno de Todos, un gobierno emanado del mismo movimiento que prometió transformar al sureste del país y sacar del abandono histórico a Campeche.
La comparecencia de Jezrael Larracilla Pérez, titular de la Secretaría de Administración y Finanzas, y de Jorge Lavalle Maury, secretario de Desarrollo Económico, será clave para poner los datos sobre la mesa y desmontar la narrativa del miedo.
El financiamiento, de aprobarse, estará destinado exclusivamente a infraestructura carretera: reconstrucción, renovación y modernización de caminos estatales que hoy se encuentran en condiciones críticas.
No es un capricho ni una ocurrencia; es una necesidad urgente para hacer viable el Plan Campeche, alineado con el Plan México, y garantizar que los productos del campo —leche, carne, maíz, caña— puedan salir, procesarse y generar valor.
Son al menos ocho carreteras estatales las que requieren atención inmediata, algunas incluso con la construcción de puentes de hasta 15 metros de longitud. Hablamos de rutas estratégicas como Ulumal–Carrillo Puerto–Yohaltún–Chilam Balam, en Champotón, o Luinal–La Zanja–Lázaro Cárdenas, en Candelaria, además de numerosos caminos rurales utilizados por más de 10 mil productores: ganaderos, maiceros, cañeros y campesinos que hoy pagan el costo del rezago heredado.
Y aquí hay un punto fundamental que los opositores prefieren omitir: la ley es clara. De acuerdo con la Ley Financiera del Estado y las reglas del financiamiento productivo, estos recursos no pueden destinarse a salud, programas sociales o compra de maquinaria agrícola.
No es “inhumanidad”, como algunos insinúan; es una inversión productiva diseñada para generar crecimiento económico sostenible. Infraestructura que, a mediano y largo plazo, se traduce en empleo, mejores ingresos y bienestar.
La propia gobernadora Layda Sansores ha sido transparente al señalar que las calificadoras financieras autorizaron una disponibilidad mayor a los mil millones de pesos, pero el gobierno estatal solo busca lo estrictamente necesario para atender el rezago carretero. Prudencia financiera, no despilfarro. Responsabilidad, no aventura.
No es casual que sectores productivos y sociales respalden esta visión. La Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) en Campeche ha manifestado su apoyo al programa de inversiones, reconociendo que el estado arrastra carencias profundas heredadas de un pasado donde el gobierno era rico y el pueblo pobre, donde los beneficios se concentraban en una élite política de corte neoliberal.
Hoy, el planteamiento es otro: fortalecer al campo, detonar infraestructura y sentar las bases de un crecimiento real.
El fondo del debate es político, y hay que decirlo con claridad. Hay un grupo de legisladores “rebeldes” de Morena que no buscan mejorar el proyecto ni proteger las finanzas públicas; buscan diferenciarse, sacar raja política y marcar distancia, aunque eso implique frenar el desarrollo de Campeche. No es una discusión técnica: es una disputa de poder, una lucha por reflectores, aun a costa del bienestar colectivo.
La Cuarta Transformación no se construyó para administrar el inmovilismo ni para convertir al Congreso en una trinchera de sabotaje interno. Se construyó para transformar realidades, para romper inercias y para invertir donde nunca se invirtió.
Layda Sansores ha puesto sobre la mesa un proyecto serio, viable y necesario. Corresponde ahora a los legisladores decidir de qué lado de la historia quieren estar: del lado de la mezquindad política o del lado del desarrollo de Campeche.
Porque al final, no se trata de mil millones de pesos. Se trata de visión, congruencia y compromiso con un pueblo que ya esperó demasiado. Y quien hoy apueste al bloqueo, mañana tendrá que explicar por qué prefirió el cálculo político antes que el futuro del estado.
Desde La Muralla: Salud en territorio: gobernar desde la comunidad
En el Campo Menonita “El Temporal”, en el municipio de Hopelchén, el gobierno de Campeche volvió a dejar claro que la transformación no se decreta, se ejerce. La presencia de la Secretaría de Salud en esta comunidad no fue un acto simbólico ni una gira de cortesía: fue una jornada de atención real, preventiva y cercana, encabezada por la secretaria Josefa Castillo Avendaño, como parte del programa Salud en tu Barrio.
La estrategia es clara: llevar los servicios médicos hasta donde vive la gente. En una entidad con amplias zonas rurales, esta visión marca una diferencia sustantiva frente a modelos del pasado que esperaban a que la población se desplazara, muchas veces sin recursos, para acceder a la atención básica.
Aquí ocurrió lo contrario: consulta médica general gratuita, revisión de síntomas, monitoreo del estado de salud familiar y un consultorio dental enfocado en la prevención de caries y el cuidado de encías.
El enfoque preventivo se fortaleció con una jornada de detección de enfermedades cardiometabólicas. Se realizaron chequeos para identificar riesgos de diabetes, hipertensión arterial y dislipidemias, además de mediciones de peso y talla.
A ello se sumaron pruebas rápidas para la detección de VIH, Hepatitis C y Sífilis, una acción clave para cortar a tiempo cadenas de transmisión y evitar diagnósticos tardíos que terminan afectando no solo a las personas, sino al sistema de salud en su conjunto.
Hay un componente político que no puede pasarse por alto: el reconocimiento al personal de salud. Durante el acto protocolario se entregaron reconocimientos a enfermeras, médicos y a los Promotores Asistentes Rurales en Salud (PARS) por su destacada participación en la contención del brote de sarampión registrado en septiembre pasado.
Reconocer al personal sanitario no es un gesto menor; es una señal de que el gobierno entiende que la salud pública se sostiene con vocación, compromiso y trabajo comunitario.
La alta participación de los habitantes del Campo Menonita confirmó que cuando el Estado llega con servicios, respeto y resultados, la comunidad responde. Esa relación de confianza es la base de la gobernabilidad y de una política social efectiva. No hay discursos grandilocuentes, hay presencia institucional y atención directa.
La Secretaría de Salud de Campeche avanza así en una lógica que se alinea con el proyecto de la gobernadora Layda Sansores San Román: un gobierno que pisa territorio, que previene antes de lamentar y que entiende la salud como un derecho, no como un privilegio
Desde El Fuerte: Salud que llega, Estado que se fortalece
En Río Caribe, una pequeña comunidad del municipio de Candelaria con poco más de 200 habitantes, la política pública dejó de ser discurso para convertirse en presencia.
La feria de servicios Salud en tu Barrio no fue un evento aislado ni una acción cosmética: fue la expresión de un modelo de gobierno que entiende que la salud se construye en territorio, con cercanía y atención directa, especialmente en aquellas localidades que históricamente quedaron fuera del radar institucional.
La jornada, realizada en la cancha techada de la comunidad, permitió que el personal del Distrito de Salud para el Bienestar No. 2 atendiera de manera directa a niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores.
El enfoque fue integral y preventivo, una señal clara de que el sistema de salud en Campeche avanza hacia un esquema más humano y eficiente: detección oportuna antes que atención tardía.
Los módulos instalados ofrecieron consulta médica general, mediciones de peso y talla, detecciones de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y sobrepeso, así como la aplicación de pruebas rápidas para VIH, Hepatitis C y Sífilis.
A ello se sumó la vacunación con el esquema básico, pieza fundamental para blindar a la población frente a enfermedades que pueden prevenirse con acciones simples, pero constantes.
Más allá de la atención clínica, la jornada incorporó una dimensión social que no suele aparecer en los balances fríos de la política pública.
El dato político es contundente: la participación activa de la comunidad. Lejos de la apatía que muchos suponen en las zonas rurales, las y los habitantes acudieron de manera responsable a monitorear su estado de salud.
Eso demuestra que cuando el Estado cumple, la ciudadanía responde. Prevenir, detectar y tratar a tiempo no solo salva vidas; también reduce costos futuros y fortalece la confianza en las instituciones.
Este tipo de acciones explican, mejor que cualquier discurso, el rumbo que ha tomado el gobierno de Campeche bajo la conducción de Layda Sansores San Román.
La Secretaría de Salud ha asumido el reto de acercar los servicios, romper inercias y atender a quienes antes eran considerados “muy pocos” o “muy lejos” para justificar la ausencia gubernamental.
