Columnas Escritas
Baluarte Político
Sheinbaum y Layda: firmeza de Estado y solidaridad
Raúl García Araujo
El asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, no fue solo un crimen: fue un desafío directo al Estado mexicano. Una provocación abierta contra la autoridad, contra la estabilidad y contra la paz de miles de ciudadanos que exigen seguridad en Michoacán. Y esta vez, el crimen organizado se encontró con una presidenta que no vacila.
Claudia Sheinbaum Pardo reaccionó con la firmeza que la nación esperaba: sin titubeos, sin cálculos políticos, sin discurso vacío. Dio instrucciones precisas y activó una respuesta federal inmediata.
La presidenta anunció el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, una estrategia integral que no solo va por los responsables del atentado, sino por la reconstrucción completa de la seguridad en el territorio. La instrucción presidencial fue clara: coordinación, inteligencia y resultados.
No habrá impunidad. Ese fue el mensaje, y fue contundente. El Gobierno de México confirmó el envío de más elementos de la Guardia Nacional a Uruapan, además de una operación conjunta entre la Federación, el estado y los municipios para retomar el control territorial.
No se trata de despliegues mediáticos ni espectáculos militares: se trata de acciones reales, con investigación, tácticas y seguimiento.
La respuesta federal ya comenzó y tendrá consecuencias. La estrategia será encabezada por uno de los funcionarios de mayor confianza de la presidenta, Omar García Harfuch, quien recibió la misión directa de identificar, perseguir y detener a los líderes criminales involucrados en este cobarde homicidio. Si alguien tenía dudas del carácter del nuevo gobierno, esas dudas se están disipando con hechos.
Pero este capítulo también visibiliza otro rostro de la política mexicana: el respaldo y la solidaridad entre mujeres de poder que han enfrentado la violencia y la misoginia con dignidad.
Entre esas voces destaca la de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, una aliada histórica de la Cuarta Transformación y una defensora sin reservas del liderazgo de Claudia Sheinbaum Pardo
Sansores lo dijo con claridad: la presidenta sostiene el poder con dignidad y se ha ganado el respeto, la admiración y el cariño del pueblo mexicano. Y ante los ataques misóginos de la derecha —que incapaz de derrotarla en ideas, busca lastimarla con violencia política de género—.
La mandataria campechana respondió con la fuerza de quien conoce de luchas: “Lo que buscaba herir despertó conciencia. Su decisión de denunciar multiplicó el cariño de la gente; alienta y da ejemplo a muchas mujeres que hemos sufrido acoso y violencia de género.”
Layda no habló solo como gobernadora. Habló como mujer, como luchadora social, como aliada. Su mensaje fue directo: “Presidenta querida, aquí estamos contigo: las mujeres, las hijas del maíz, erguidas, altivas, las que resistimos vendavales, las que no nos rendimos ni rendidas…”
Una frase que no solo abraza a la presidenta, sino a miles de mexicanas que saben lo que significa enfrentar un país donde se ha normalizado agredir a las mujeres que rompen techos de cristal.
Y remató con lo esencial: en Campeche, y en todo el país, la presidenta no está sola.
El respaldo de Layda Sansores a Claudia Sheinbaum exhibe la madurez de un movimiento político que ya entendió que la unidad no se construye con discursos, sino con convicciones. Que el poder debe usarse para proteger al pueblo, para hacer justicia y para defender a quienes gobiernan con honestidad.
Mientras la derecha grita, calumnia y se desgasta en su misoginia política, el Estado responde con leyes, con fuerza institucional y con resultados concretos.
Y algo debe quedar claro: la alianza entre Claudia Sheinbaum y Layda Sansores no nació de la conveniencia, sino de la lucha. No es una relación política improvisada, sino una hermandad forjada en la adversidad, en la resistencia y en la defensa de un país que durante décadas fue saqueado, silenciado y gobernado por intereses oscuros.
Ambas entienden lo que significa enfrentar al poder económico, mediático y criminal, y aun así seguir de pie. Ese vínculo político y humano es hoy un muro infranqueable contra quienes sueñan con ver fracturado el proyecto de transformación.
Por eso, que nadie se engañe: no hay fuerza política, mediática o criminal capaz de romper la solidaridad entre la presidenta de México y la gobernadora de Campeche.
Cuando la historia las puso a prueba, no retrocedieron; cuando la derecha intentó dividirlas, contestaron con unidad; cuando el país más las necesitó, respondieron con firmeza.
Y así será en los tiempos difíciles que aún falten. Porque la lealtad no se proclama: se demuestra con hechos. Y Layda Sansores y Claudia Sheinbaum ya dejaron claro que juntas gobiernan, juntas resisten y juntas vencerán cualquier intento de regresión en México.
Desde La Muralla: Campeche avanza hacia la salud universal
Con la instalación del Comité Local de Intercambio de Servicios, Campeche consolidó un paso clave para implementar el nuevo modelo de universalización de la salud.
Por primera vez, todas las instituciones del sector trabajarán integradas para garantizar atención médica permanente, acceso a medicamentos y servicios de calidad, sin importar si la población tiene o no seguridad social.
La secretaria de Salud y presidenta del comité, Josefa Castillo Avendaño, dejó claro que esta acción responde a una instrucción directa de la gobernadora Layda Sansores San Román: avanzar sin retrocesos hacia un sistema que atienda a todos los campechanos por igual. La prioridad no es la burocracia ni las siglas institucionales, sino la gente.
“El proceso de transición que impulsa la federación representa una oportunidad histórica”, afirmó Castillo. Y esa oportunidad ya se está aprovechando: coordinación interinstitucional, reorganización del sistema y atención con calidad humana como eje central.
En Campeche no se habla de universalización como teoría, se está construyendo paso a paso. Mientras en otros lugares persisten sistemas fragmentados y desordenados, aquí se ponen las bases para garantizar atención oportuna, accesible y sin distinciones.
Porque la salud no es privilegio. Es un derecho. Y en Campeche, por decisión de gobierno y por trabajo institucional, ese derecho ya comenzó a cumplirse.
Desde El Fuerte: Campeche no abandona a nadie
En medio de las afectaciones provocadas por las recientes inundaciones en Veracruz, Hidalgo y Querétaro, el Gobierno de Campeche demostró que la solidaridad no se anuncia: se practica.
Veintiún trabajadores de la Secretaría de Salud viajaron para apoyar a las familias damnificadas, brindando atención directa en comunidades golpeadas por la emergencia.
La secretaria de Salud, Josefa Castillo Avendaño, reconoció el trabajo del personal que se sumó a las brigadas humanitarias. No fueron como observadores ni como asistentes de escritorio; llegaron a vacunar, prevenir enfermedades, combatir el dengue y participar en acciones de saneamiento en zonas frágiles, donde la salud pública corre más riesgos. Ese esfuerzo, dijo, honra el compromiso del sector Salud con México, no solo con Campeche.
Del 17 al 31 de octubre, cinco brigadas móviles recorrieron comunidades afectadas para brindar consultas, orientación sanitaria y atención integral. La misión fue clara: evitar brotes, contener riesgos y cuidar a quienes quedaron expuestos tras la emergencia. Los resultados no son simbólicos; representan vidas protegidas y enfermedades evitadas.
Cada médico, enfermera, técnico y brigadista que acudió a apoyar demostró que el servicio público se mide en acciones, no en discursos. En tiempos de crisis, la diferencia entre presencia y abandono es la salud. Campeche estuvo presente.
Este esfuerzo también confirma una línea de gobierno: donde haya familias afectadas, donde la salud esté en riesgo, Campeche extenderá la mano. Ese es el compromiso de la gobernadora Layda Elena Sansores San Román: atender primero a quienes más lo necesitan, sin importar fronteras estatales.
La política también se escribe con humanidad, y la Secretaría de Salud lo está demostrando.
