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Campeche, la unidad que fortalece el segundo piso

Raúl García Araujo

Morena comenzó esta semana a mover las primeras piezas rumbo a 2027 y, entre los nombres que fueron definidos para encabezar los procesos en cinco entidades, hay uno que merece una lectura política especial: Campeche.

No solamente por la designación de Pablo Gutiérrez Lazarus como coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación rumbo a la gubernatura, sino por lo que ocurrió alrededor de esa decisión.

Porque en política, ganar una encuesta es importante, pero conseguir que quienes no resultaron favorecidos permanezcan dentro del proyecto es todavía más importante. Y eso, en Campeche, parece haberse entendido desde el primer momento.

Los nombres definidos por Morena fueron Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche, Rosa María Bayardo en Colima, Santiago Nieto en Querétaro e Imelda Castro en Sinaloa.

Son cinco decisiones que comienzan a dibujar el rostro con el que Morena pretende competir en las elecciones de 2027, cuando estarán en juego 17 gubernaturas.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido clara al señalar que Morena necesita perfiles honestos, profesionales y competitivos. No se trata únicamente de seleccionar candidatos capaces de ganar una elección.

También se trata de encontrar perfiles que puedan gobernar, representar al movimiento y mantener la unidad de un proyecto político que pretende darle continuidad al llamado segundo piso de la Cuarta Transformación.

Y es justamente ahí donde Campeche adquiere una relevancia especial. Hay que reconocer el trabajo político de la gobernadora Layda Sansores San Román.

No es menor lo que ocurrió. En un proceso de esta naturaleza siempre existen aspiraciones, grupos, simpatías y proyectos personales.

Cada aspirante llega con su propia estructura y con la convicción de que tiene posibilidades de encabezar la candidatura.

Pero cuando una encuesta define un ganador, comienza la verdadera operación política. Porque el reto no termina cuando se anuncia el resultado. Ahí comienza.

La gobernadora entendió que una sucesión dividida podía representar un riesgo para Morena y para el propio proyecto de transformación que encabeza en Campeche.

Por eso apostó por la unidad. Y esa decisión política merece ser reconocida. Layda Sansores no permitió que las aspiraciones personales terminaran convirtiéndose en una disputa de grupos.

Colocó por encima de cualquier proyecto individual la continuidad de un movimiento que, para mantenerse competitivo, necesita llegar unido a 2027.

Es un mensaje político. Es la señal de que quienes participaron en el proceso entendieron que la contienda interna terminó y que ahora comienza una etapa diferente: la de construir alrededor de quien resultó favorecido. Eso es disciplina política. Eso es madurez. Y eso también es capacidad de conducción.

Porque cualquiera puede encabezar un proceso cuando todos están de acuerdo. El verdadero liderazgo aparece cuando existen intereses distintos y, aun así, se consigue que todos entiendan que hay un objetivo superior. En Campeche, esa operación tuvo nombre y apellido: Layda Sansores San Román.

Pero tampoco debe perderse de vista al hombre que encabezará este esfuerzo. Pablo Gutiérrez Lazarus no llega de manera improvisada.

Su trayectoria política y su conocimiento del territorio representan un activo para Morena. Ha recorrido el estado, conoce sus regiones, sus problemas y, sobre todo, la dinámica política de Campeche.

Ese conocimiento territorial puede resultar determinante cuando llegue el momento de convertir una candidatura en una campaña competitiva.

Gutiérrez Lazarus tiene ahora una enorme responsabilidad. La decisión de Morena no solamente pone sobre sus hombros la tarea de ganar una elección.

Le coloca también la responsabilidad de mantener cohesionado las diferentes expresiones que participaron en el proceso interno.Y ahí estará una de sus primeras pruebas.

Un candidato competitivo no es únicamente el que tiene buenos números en una encuesta. Es también aquel que puede convocar a quienes no lo apoyaron, sumar estructuras, tender puentes y convencer a quienes tenían otro proyecto de que el objetivo común está por encima de las diferencias internas.

Campeche parece haber avanzado ya en ese camino. Y eso representa una ventaja que no todos los estados tendrán necesariamente. La unidad no se decreta. Se construye. Requiere diálogo, acuerdos y, sobre todo, conducción política.

Cuando quienes participaron en una contienda interna entienden que el adversario no está dentro del movimiento, sino fuera de él, las posibilidades de triunfo aumentan considerablemente.

Las primeras definiciones también permiten entender el tipo de Morena que Claudia Sheinbaum quiere construir para 2027.

La presidenta ha pedido perfiles honestos, profesionales y competitivos. Y eso tiene una lectura política muy concreta.

Las candidaturas no pueden convertirse simplemente en cuotas de grupos o en premios para quienes tengan mayor capacidad de movilización interna. Se requiere experiencia, reconocimiento social, conocimiento del territorio y capacidad para gobernar.

Porque 2027 no será una elección cualquiera. Será una de las primeras grandes pruebas electorales nacionales del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Por eso cada una de las 17 gubernaturas tendrá una importancia que va mucho más allá de sus propias fronteras. Morena tendrá que demostrar que puede procesar sus diferencias internas sin fracturarse. Tendrá que encontrar candidatos competitivos, pero también deberá construir acuerdos alrededor de ellos.

Y ahí estará buena parte del trabajo de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. No solamente tendrán que organizar procesos internos. Tendrán que hacer política. Tendrán que conciliar. Tendrán que hablar con los grupos. Tendrán que convencer a quienes pierdan de que una derrota interna no significa quedar fuera del proyecto.

La Cuarta Transformación llegó a una nueva etapa. El liderazgo nacional ya no corresponde a Andrés Manuel López Obrador, sino a Claudia Sheinbaum, y la construcción del llamado segundo piso requiere algo más que mantener una mayoría electoral. Necesita organización, disciplina, resultados y, sobre todo, cohesión política.

En ese escenario, los gobernadores de Morena tienen una responsabilidad fundamental. No solamente gobiernan sus estados. También son actores centrales en la construcción de la continuidad del proyecto.

Layda Sansores parece haber entendido perfectamente esa responsabilidad. Su papel en el proceso de Campeche demuestra que una gobernadora también puede ser factor de unidad cuando coloca el interés del movimiento por encima de las aspiraciones individuales.

Eso no significa que las diferencias hayan desaparecido. Significa que fueron procesadas políticamente. Y esa es precisamente la diferencia entre una sucesión ordenada y una sucesión conflictiva.

Campeche ha dado una primera señal. Ahora corresponderá a Pablo Gutiérrez Lazarus demostrar que puede convertir esa unidad inicial en una estructura política sólida, incluyente y competitiva.

Layda Sansores hizo política. Entendió que gobernar también significa preparar el día después. Entendió que una candidatura puede salir de una encuesta, pero una elección se gana con estructura, territorio y unidad. Y entendió, sobre todo, que la continuidad de un proyecto político no puede depender de una sola persona.

Por eso su trabajo merece reconocimiento. La gobernadora logró que una definición que pudo haber provocado inconformidades terminara mostrando disciplina y cohesión.

Ahora la responsabilidad está en manos de Pablo Gutiérrez Lazarus. El talento político tendrá que convertirse en organización. La trayectoria tendrá que convertirse en confianza. Y la unidad tendrá que convertirse en votos.

Porque el objetivo final no es ganar una encuesta. Es ganar la gubernatura y garantizar que Campeche siga siendo parte del proyecto de transformación que encabeza Claudia Sheinbaum.

Y si algo dejó claro Campeche esta semana es que la política también se gana antes de las campañas: se gana cuando quienes compitieron por una candidatura son capaces de cerrar filas, cuando quien gobierna entiende la responsabilidad de conducir una sucesión y cuando el proyecto colectivo está por encima de cualquier aspiración personal.

Ese es el mérito político de Layda Sansores.

Y esa puede ser, también, la primera gran fortaleza de Morena rumbo a 2027.

Desde La Muralla: Salud que acompaña a las familias de Campeche

La Secretaría de Salud de Campeche inauguró la Sala de Lactancia del Instituto Tecnológico Superior de Escárcega que es un ejemplo claro de cómo una política de salud puede traducirse en mejores condiciones para madres, estudiantes, trabajadoras y, sobre todo, para la niñez.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la apertura de este espacio representa mucho más que la habilitación de una instalación: significa reconocer el derecho de las madres a continuar con la lactancia sin tener que elegir entre sus responsabilidades académicas o laborales y el bienestar de sus hijos.

La Secretaría de Salud, encabezada por Orlando Alvarado Rivadeneyra, ha colocado el énfasis en contar con un lugar digno, seguro e higiénico, capaz de generar un entorno protector de la maternidad.

El mensaje de fondo es relevante: invertir en lactancia materna es invertir en prevención y en desarrollo saludable desde los primeros meses de vida.

La alimentación con leche materna aporta nutrientes y protección inmunológica, además de fortalecer el vínculo entre madre e hijo. Por ello, que una institución educativa cuente con una sala certificada no sólo habla de infraestructura, sino de una visión de salud pública que busca eliminar obstáculos para que las mujeres puedan desarrollar plenamente sus proyectos personales, educativos y laborales.

Esta acción también refleja la coordinación entre instituciones y el respaldo de la administración estatal. Durante la inauguración, el secretario de Salud refrendó el compromiso de la gobernadora Layda Elena Sansores San Román con políticas que colocan en el centro el bienestar de las familias campechanas. La participación del Ayuntamiento de Escárcega, del Instituto Tecnológico Superior, de los Distritos de Salud para el Bienestar y del personal docente y sanitario muestra que cuando las instituciones trabajan en conjunto, las políticas públicas pueden llegar de manera más directa a las comunidades.

Así, la Sala de Lactancia de Escárcega se convierte en un pequeño espacio con un significado mayor: el de una política de salud que acompaña, protege y previene. Mientras Salud en tu Barrio acerca los servicios a la población, acciones como ésta construyen entornos más favorables para la maternidad y la infancia.

En Campeche, la apuesta de la Secretaría de Salud parece clara: que hablar de salud no sea solamente atender la enfermedad, sino crear desde ahora las condiciones para que las familias tengan una vida más saludable y que cada niña y cada niño tenga el mejor comienzo posible.

Desde El Fuerte: Campeche apuesta por la prevención: una ofensiva sanitaria contra el dengue

En materia de salud pública, prevenir siempre será mejor que lamentar, y en Campeche el Gobierno de Todos ha decidido no bajar la guardia frente al dengue y otras arbovirosis.

El banderazo de salida a las brigadas que participan en la Segunda Jornada Nacional de Lucha contra el Dengue y otras Arbovirosis 2026 confirma que la Secretaría de Salud está apostando por una estrategia de presencia permanente en las comunidades, con acciones que buscan proteger a las familias antes de que una enfermedad se convierta en un problema mayor.

Desde Samulá, el secretario de Salud, Orlando Alvarado Rivadeneyra, dejó claro que este año habrá una inversión importante para reforzar las tareas de prevención y control.

No se trata solamente de una campaña más en el calendario sanitario: detrás de estas acciones existe un despliegue de 250 trabajadores, 46 vehículos y 90 equipos portátiles, recursos que permiten llevar la lucha contra el mosquito hasta las colonias y comunidades donde se requiere actuar con mayor intensidad.

Y ahí está precisamente uno de los aspectos que vale la pena destacar: la Secretaría de Salud no espera a que los casos lleguen a los hospitales.

Sus brigadas recorren las calles y entran a los hogares para promover medidas preventivas, realizar control físico y químico del vector, aplicar nebulizaciones y ejecutar las acciones correspondientes de acuerdo con el nivel de riesgo identificado en cada localidad.

Es una política sanitaria de territorio, de contacto directo con la población y de intervención oportuna.

Otro elemento fundamental es la coordinación. La presencia de las titulares del IMSS Bienestar, Liliana Montejo León, y del IMSS Ordinario, Flor Irene Rodríguez Melo, así como de autoridades locales, refleja que la protección de la salud requiere sumar capacidades y no trabajar de manera aislada.

Pero ninguna estrategia será suficiente sin la participación ciudadana: mantener patios limpios, eliminar recipientes donde pueda acumularse agua y atender las recomendaciones de las autoridades sanitarias también son acciones que salvan vidas.

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