Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Morena la mayor crisis a 14 años de su fundación
La amalgama de este movimiento fue Andrés Manuel López Obrador, quien desde el inicio se convirtió en eje, dirigente, líder y dueño de Morena con las banderas de luchar contra la corrupción y la impunidad. Tiempo después, ya como presidente, se pronunció contra el narcotráfico con una estrategia que a la postre resultó contraproducente: abrazos, no balazos
Proceso
El 9 de julio de 2014 el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó de manera unánime el registro de Morena como partido político nacional. Entonces todo fue unidad y algarabía entre los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, quien presagiaba el triunfo y el inicio de una nueva época histórica.
Tras una etapa de grandes triunfos que la posicionaron como la primera fuerza política nacional y repetir en la presidencia de la República en las últimas dos elecciones, hoy Morena sufre su peor crisis, una crisis que preludia división, fracturas y derrotas al repetir los mismos errores del PRI y PAN: corrupción y vínculos con el narcotráfico de sus principales dirigentes.
Distanciado con los dirigentes del PRD, a quienes acusó de ser cómplices del PRI, el 2 de octubre de 2011 López Obrador impulsó la creación de Morena como movimiento político y social, también como parte de su campaña presidencial en las elecciones federales de 2012.
El 20 de noviembre de dicho año pasó a constituirse como asociación civil y dos años después, el 9 de julio del 2014, tuvo el registro como partido político, que de manera vertiginosa creció bajo el amparo del enojo social contra el PRI y el PAN, que estaban empantanados en casos de corrupción y vínculos con el crimen organizado de varios de sus militantes y dirigentes.
La amalgama de este movimiento fue Andrés Manuel López Obrador, quien desde el inicio se convirtió en eje, dirigente, líder y dueño de Morena con las banderas de luchar contra la corrupción y la impunidad. Tiempo después, ya como presidente, se pronunció contra el narcotráfico con una estrategia que a la postre resultó contraproducente: abrazos, no balazos.
Al dejar López Obrador la presidencia, Morena repitió los viejos vicios del PRD: la pelea por el poder entre grupos, tribus y personajes quienes ante la ausencia de López Obrador se dividieron en dos grupos: los puros y los arribistas.
Estos arrebatos por las mayores tajadas tras el triunfo presidencial de 2018 generaron fracturas importantes que hasta ahora no sólo se mantienen, sino que se profundizan principalmente en víspera de la elección intermedia del 2027.
A la vez, en este sexenio Morena comenzó a padecer y enfrentar las acusaciones de corrupción en la cesión de contratos multimillonarios en la mayor parte de las áreas de gobierno otorgados a amigos y familiares.
Y lo más grave: denuncias de colusión con el narcotráfico de miembros importantes del movimiento, así como el uso de dinero del crimen organizado en campañas electorales.
Combinadas las reyertas internas, la falta de cohesión tras la ausencia de López Obrador y las acusaciones provenientes de Washington de que el narcotráfico se apoderó del gobierno, tiene a Morena sumida en una severa crisis, la crisis más profunda del movimiento en sus 14 años de vida.
El gobierno y la dirigencia morenista han dado respuestas poco convincentes para detener el alud de acusaciones de corrupción y vínculos con el crimen organizado.
Las respuestas oficiales se han quedado en declaraciones sin que se tomen acciones concretas y eso ha generado una percepción social de complicidad y de que se protege a quienes han sido acusados como el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar; el secretario de Educación, Mario Delgado; el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y los senadores Enrique Inzunza y Adán Augusto López.
Este impacto y percepción que ahora sufre Morena la padecieron en su momento el PRI y el PAN, que tampoco dieron paso a acciones concretas y que los llevó a la derrota en las elecciones de 2012 y 2018. Los presidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón y su partido el PAN quedaron manchados por los casos de corrupción y colusión con el crimen organizado, lo mismo ocurrió con Enrique Peña Nieto.
La carrera vertiginosa de Morena que en 14 años llegó a lo más alto de la política nacional con una hegemonía en los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo está en riesgo.
La inversión política valuada en billones de pesos en los programas sociales le alcanzarán para lograr un relativo triunfo en la elección de 2027, pero ya no la tiene segura para la elección presidencial de 2030.
Razones
La estrategia antiterrorista cambia todo
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
Ojalá en su viaje a Nueva York donde fue a acompañar a Donald Trump en la final del Mundial de futbol, la presidenta Sheinbaum haya podido hacerse un tiempo para hablar con el mandatario estadunidense y comprender por qué la relación bilateral está en una situación tan compleja en la que en muy buena medida el propio gobierno federal se ha encerrado solo.
Han cambiado los paradigmas y, como en muchas otras cosas, como era con López Obrador y todavía sucede con Sheinbaum, en el gobierno siguen pensando que estamos en el mundo bipolar de los años de la Guerra Fría, y que México puede tener una posición equidistante como en aquellos años. Aquel mundo en nada se parece al actual.
Hay nuevos paradigmas que a la 4T le cuesta entender. Primero, debemos definirnos con claridad por ser parte de uno de los varios bloques que se están conformando a nivel regional, y el nuestro es América del Norte, en un contexto aún más definido: la política hemisférica que se plantea Estados Unidos, que incluye la integración de cadenas de producción, pero también un alineamiento político y de seguridad que no será opcional.
La reunión contra el terrorismo de extrema izquierda convocada la semana pasada y donde México tendría que haber ido porque fue convocado, estableció la política estratégica de la Casa Blanca por lo menos hasta las próximas elecciones de 2029 y más allá. En el gobierno federal piensan que, si en noviembre los republicanos se llevan un tropiezo, esas políticas podrían cambiar. Se equivocan: el presidente Trump no sólo no dará marcha atrás, sino que radicalizará sus posiciones porque no tiene opción de reelegirse (salvo que cambie la Constitución, lo que tampoco es inverosímil), por lo tanto, querrá fortalecer su agenda estratégica para que en su lugar queden JD Vance o Marco Rubio.
La reunión ministerial en Washington, a la que asistieron 65 países, terminó de cerrar la pinza con la estrategia del terrorismo radical de izquierda, que se une así a la de seguridad y los narcoterroristas. Rubio sostuvo que, tras dos décadas centradas en el extremismo yihadista, la arquitectura occidental tiene un “punto ciego” frente a la violencia política de la izquierda radical, a la que describió como una serie de redes internacionales —no células aisladas— que comparten propaganda, canales cifrados, entrenamiento, casas seguras y financiamiento, y que aprovechan las brechas entre jurisdicciones para operar en diferentes países. Pidió reconstruir la arquitectura antiterrorista mediante intercambio de inteligencia, coordinación policial y judicial, rastreo de redes y disrupción financiera. Señaló como antecedentes la designación de cuatro grupos de extrema izquierda como organizaciones terroristas extranjeras, recompensas de hasta 10 millones de dólares por datos sobre financiamiento, y anunció talleres de cooperación policial (el próximo será en Alemania) y puso como ejemplo de la operación de esos grupos acciones terroristas en distintos países, en las que incluyó la masacre de la familia LeBarón en Bavispe, en Chihuahua, efectuada por el Cártel de la Línea el sexenio pasado.
Los límites entre los grupos que llama terroristas de izquierda radical y los narcocárteles se cruzan constantemente y, en los hechos, abrazando instrumentos políticos, financieros y de seguridad, lo que busca la administración de Trump es ahorcar a todo el espectro terrorista, desde los cárteles hasta las organizaciones que considera radicales y, por supuesto, a cualquier político o gobierno relacionado con ellas, las políticas y las criminales. El ejemplo recurrente lo puso Rubio en Cuba como impulsora de todos esos movimientos.
La importancia del discurso del secretario de Tesoro, Scott Bessent, no fue menor. Puso el dinero como el centro de gravedad de la estrategia y presentó la financiación como el “elemento vital” de toda campaña terrorista. Propuso aplicar contra estas redes instrumentos ya usados contra el financiamiento del terrorismo internacional. Anunció la movilización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el FinCEN, la división de investigación criminal del IRS y de la Oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera para identificar, bloquear y desarticular flujos ilícitos.
En un punto que no es en absoluto menor sostuvo que algunas estructuras filantrópicas o exentas de impuestos son usadas para encubrir transferencias ilícitas, influencia extranjera o apoyo a violencia política. Dijo que el Tesoro buscará responsabilizar a directivos y administradores cuando haya evidencia.
Es la misma estrategia que ya están usando y que profundizarán en estos días respecto al llamado narcoterrorismo, con un punto central que une a ambas estrategias, la política y la de seguridad: la persecución de los beneficiarios de esas actividades, tanto las que llaman de izquierda radical como las del crimen organizado que, para ellos, van de la mano.
Y ese es el mayor cambio de paradigma: en uno u otro ámbito, hasta ahora la persecución se había centrado en líderes y operadores. Ahora, sin abandonar la búsqueda de aquellos líderes y operadores, la estrategia se centra en los beneficiarios, en las redes de protección y de complicidad, que les permiten operar, le dan apoyo financiero y se benefician política o económicamente de esas actividades. Y eso cambia todo. Es lo que la 4T no entiende.
Volver la mirada hacia lo local
MARIO LUIS FUENTES
Excelsior
México atraviesa una etapa marcada por desafíos de enorme complejidad. Sin embargo, en medio de las llamadas “grandes agendas nacionales y globales”, la relevancia de lo que ocurre en lo local suele pasar desapercibido, pese a que es el ámbito de gobierno que tiene el impacto más directo en la vida cotidiana.
Nuestra Constitución establece al municipio, en su artículo 115, como la base de la división territorial y de la organización política y administrativa del país, otorgándole facultades en materias fundamentales para el bienestar colectivo. El suministro de agua potable, el drenaje y alcantarillado, el alumbrado público, la recolección de residuos, los mercados, los panteones, los parques y jardines, así como la seguridad pública preventiva, son sus responsabilidades esenciales. Sin embargo, la distancia entre el mandato constitucional y la realidad cotidiana es muy grande. Los datos oficiales muestran de manera sistemática que la ciudadanía mantiene evaluaciones desfavorables sobre todos los servicios públicos locales. Las quejas se repiten en todas las regiones del país: calles deterioradas, señalización insuficiente o inexistente, problemas recurrentes de abastecimiento de agua, mala calidad del líquido distribuido, alumbrado público deficiente, drenajes colapsados, inundaciones frecuentes y una percepción persistente de corrupción en múltiples trámites y servicios.
Estas problemáticas suelen ser consideradas asuntos menores frente a los grandes debates nacionales. Sin embargo, para millones de personas representan la diferencia entre una vida digna y una vida marcada por obstáculos permanentes. Una calle sin pavimentar o con severos daños incrementa los tiempos de traslado, afecta la movilidad de personas adultas mayores y con discapacidad, deteriora vehículos y limita las oportunidades económicas. Un sistema de drenaje insuficiente puede convertir una lluvia intensa en una emergencia para miles de familias. La falta de árboles, parques y espacios públicos de calidad deteriora la convivencia comunitaria, reduce las oportunidades de recreación y amplifica los efectos de las olas de calor que cada año se vuelven más intensas. La relevancia de lo local adquiere una dimensión todavía mayor en el contexto de la crisis climática. Muchos de sus impactos más visibles se experimentan precisamente en las ciudades y comunidades: inundaciones urbanas, escasez de agua, incremento de temperaturas, pérdida de áreas verdes y deterioro de la infraestructura pública. Son fenómenos que requieren respuestas inmediatas desde el territorio y que difícilmente pueden resolverse únicamente desde las estructuras federales o estatales.
Existe, además, una dimensión democrática que no debe ignorarse. Para buena parte de la población, el gobierno municipal constituye el rostro más cercano del Estado. La interacción con policías de tránsito, oficinas de atención ciudadana, servicios de agua, permisos de construcción o recolección de basura moldea la percepción que las personas tienen sobre las instituciones públicas.
Por ello resulta indispensable replantear el federalismo mexicano. Durante décadas se ha producido una creciente concentración federal de los recursos, capacidades técnicas y poder político, mientras cientos de municipios enfrentan limitaciones presupuestales, debilidad institucional y escasa capacidad de planeación. El resultado es una contradicción estructural: se les asignan responsabilidades fundamentales, pero sin los instrumentos necesarios para cumplirlas adecuadamente.
La construcción de una nueva política federalista debe partir del reconocimiento de que fortalecer a los municipios es una condición necesaria para mejorar la calidad de vida de la población. Ello implica revisar los mecanismos de financiamiento local, profesionalizar los servicios públicos municipales, fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas, modernizar los sistemas de gestión urbana y construir capacidades técnicas que permitan enfrentar los desafíos contemporáneos.
Volver la mirada hacia lo local significa comprender que el bienestar colectivo se construye desde las calles que transitamos, el agua que llega a nuestros hogares, los parques donde conviven nuestras familias y la calidad de los servicios que recibimos todos los días. Los gobiernos democráticos deben garantizar derechos y bienestar, por lo que fortalecer los gobiernos municipales es una prioridad estratégica. Porque es ahí, en el espacio local, donde la ciudadanía experimenta de manera más tangible la la ausencia del Estado.
Astillero
Sheinbaum, bien en el Mundial // Críticas torpes al viaje // Zacatecas y el narco // ¿Mantendrá Morena el poder?
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
Además del conocido subgénero periodístico que difunde notas falsas, pretendiendo que son ciertas, a título de que fueron validadas por fuentes anónimas (e incomprobables), se ha extendido en esta temporada de mezquindades otro subgénero, igualmente al servicio de planes e intereses de “fuentes” gringas: el vaticinio catastrófico de Morena y sus personajes relevantes, entre ellos la Presidenta de México.
Ha sucedido de nuevo en relación con el viaje de Claudia Sheinbaum Pardo al partido final de la Copa del Mundo de futbol y la ceremonia de premiación. Lo primero que ha sucedido es una extraña discusión sobre el vehículo utilizable para cumplir con el vuelo a Nueva York. La Presidenta decidió iniciarlo desde Cancún, pero a última hora la compañía Delta Air Lines lo canceló, por la muy difícil condición meteorológica imperante en el lugar de destino.
La jefa del gobierno mexicano optó por utilizar un avión militar y ello desencadenó críticas por parte de quienes considerarían que la austeridad proclamada por la llamada Cuarta Transformación y, en específico, la venta del avión presidencial durante el obradorismo, obligarían a la Presidenta a abstenerse de recurrir a naves del gobierno mexicano. Sheinbaum Pardo fue a Estados Unidos a cumplir con la última fase del compromiso del Estado, firmado por Enrique Peña Nieto, respecto a la realización de un torneo mundial de futbol.
Y, ante la carencia de un vuelo comercial apropiado, debió elegir una opción segura y confiable, en una nave militar mexicana. Si no hubiera ido, la acusarían de irresponsable; ya que fue, de incongruente (por no haber asistido a la ceremonia inaugural de la fase en México).
El otro punto de esa acometida postuló que probablemente la presidenta Sheinbaum fuese detenida en Estados Unidos, como supuesta responsable de actos del crimen organizado o que, cuando menos, recibiría en Washington un ultimátum para que entregue a figuras políticas al vecino país. Más que análisis político o postulaciones políticas e ideológicas discutibles pero respetables, un trastornado segmento de la oposición sigue valiéndose de mecanismos sucios, pero sobre todo torpes, para tratar de impulsar la agenda intervencionista de Donald Trump.
Diez personas fueron asesinadas en Zacatecas, cuatro de ellas colgadas de la pared de un puente vehicular, en una exhibición más de la crítica situación que se ha vivido en esa entidad desde administraciones gubernamentales anteriores (recuérdese lo sucedido con Amalia García como mandataria), ahora incrementada con David Monreal Ávila como gobernador. Los ejecutados fueron un ex presidente municipal y otros servidores públicos, empresarios y un ganadero; ocho de Zacatecas, dos de Durango, con las investigaciones centrándose en el ámbito minero regional.
La predominancia de grupos criminales está extendida en esta entidad donde el hermano de Ricardo Monreal Ávila no ha mostrado habilidad ni eficacia políticas, sino todo lo contrario (se hace la mención de Ricardo no solamente por los lazos consanguíneos, sino porque el diputado y jefe político de San Lázaro ha sido el jefe político y promotor de arribos familiares al poder, como el de David).
El desorden político que se vive en Zacatecas, con un amplio rechazo a la gestión de David Monreal, y la persistencia de la inseguridad pública multiplicada por el crimen organizado, han generado preocupación en altos mandos de la 4T, pues se podría poner en riesgo su continuidad en las elecciónes de 2027 (el PRI, con Alfonso Bonilla, conocido como Fito, sería el principal contrincante, sobre todo si lograra unir a su favor al PAN y MC). Es probable que en Morena el mejor candidato posible sea Alfonso Ramírez Cuéllar, actual diputado federal y vicecoordinador de la bancada morenista en San Lázaro. Pero no hay seguridad de que acepte ser postulado.
Y, mientras hoy se dicta sentencia a El Mayo Zambada.
Infantino y Trump, ejemplos de lo que no se debe ser
IVÁN RESTREPO
La Jornada
Editado desde 1935, el boletín de prensa The Swiss voice in the world ofrece cada semana la visión de los medios suizos lo mismo sobre la política y la economía mundial, que sobre la ciencia, la ecología y lo más importante que pasa en dicho país.
Recientemente se ocuparon de analizar lo que el alma de Estados Unidos significa para la economía y el futbol con motivo del 250 aniversario de esa nación, celebrado el pasado 4 de julio. La nota es del analista Matthew Allen, quien trae a colación lo que afirma la politóloga Claudia Franziska Brühwiler, la cual sostiene que “perseguir la felicidad en el casino no era la intención de los Padres Fundadores”. Y que “cuando el sueño material se vuelve inalcanzable, cuando la existencia se sume en la angustia existencial, es indispensable volver a los valores fundamentales”. Precisamente una visión de este tipo es lo que les falta ahora a los estadunidenses, advierte Franziska.
Por su parte, el periodista Boris Busslinger también considera que Estados Unidos se alejó de su propósito original al celebrar “un cuarto de milenio bajo el mandato de un presidente con poco respeto por la historia o las instituciones de su país; de una tierra de contradicciones que ha trabajado tanto por el bien común, como provocado hostilidad y devastación”. Y añade que es capaz de lo mejor y de lo peor. Y por todo lo que sucede ahora “La gran nación de inmigrantes puede ser una formidable máquina de sueños y a la vez una terrible calamidad”.
Sobre esto último se recuerda cómo Estados Unidos siempre se mostró orgulloso de tener una economía abierta, relativamente libre de la injerencia directa del gobierno. Pero el auge de las empresas de inteligencia artificial (IA) obligó a replantearse esta postura. Debido a que la IA se presenta a veces como una amenaza para el empleo, la sociedad y la seguridad nacional, Trump tomó en serio esta amenaza y decidió restringir el acceso extranjero a los modelos de IA más potentes.
Pero las decisiones de quien ocupa la Casa Blanca no se limitan a temas económicos, bélicos o de inmigración y religión. También del deporte, y el más patético caso es el Mundial que ayer concluyó. Una llamada del presidente Trump al dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, que es suizo, bastó para revocar la decisión de prohibir al delantero estadunidense expulsado Folarin Balogun disputar un partido crucial del Mundial contra Bélgica.
Esa llamada y el levantamiento de la sanción a Balogun provocaron una condena generalizada, pues el futbol se basa en la ilusión de que las decisiones sobre las faltas y los fueras de juego se toman en los estadios, o por los árbitros asistentes de video. Y no en la Casa Blanca. Es un indicio de que Infantino se mostró nuevamente como un lacayo ante Trump y destruyó la ilusión de que el futbol sirve para unir a las naciones.
Así, el dirigente de la FIFA, que antes entregó a Trump un balón de la paz supuestamente por sus esfuerzos en pro de ella en el mundo, acabó por destrozar burda y grotescamente el maltrecho prestigio de la máxima autoridad del futbol. El periodista Thomas Schifferle señala que la intervención de Trump e Infantino son un pésimo ejemplo de las relaciones entre Estados Unidos y Suiza. Y que lo ocurrido demuestra lo que desde hace tiempo es claro: Infantino es insostenible como presidente de la FIFA y debe ser destituido de su cargo. Es lo más urgente, tras una minuciosa auditoría a las finanzas del organismo.
Otro que debía ser separado de su cargo es Donald Trump por innumerables razones. Una, que trae al mundo en crisis económica y política, es su gestión caótica de la guerra que hace casi cinco meses inició contra Irán. Prometió concluirla en unos días al borrar a esa nación del mapa, en abierta colaboración con el gobierno de Israel. Arrastró al pueblo estadunidense a una confrontación militar que no tiene idea de cómo terminarla.
Agrava la situación al declarar que Estados Unidos tomará el control del estrecho de Ormuz y cobrará una tarifa para garantizar el paso seguro de los buques de carga. Cabe recordar que su secretario de Estado, Marco Rubio, calificó de ilegal un plan similar de los iraníes al señalar que “Ningún país tiene permitido cobrar peajes ni tasas en una vía fluvial internacional”.
Los señores Infantino y Trump ejemplifican lo que no deben ser los dirigentes del futbol mundial y de una poderosa nación.
