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Baluarte Político
Layda Sansores, la gobernadora que escucha y atiende al pueblo
Raúl García Araujo
La política se define, en buena medida, por la capacidad de un gobierno para procesar las demandas sociales y convertirlas en decisiones públicas.
En Campeche, la gobernadora Layda Sansores San Román ha optado por un método claro: escuchar directamente a la ciudadanía y ordenar a su administración para responder con hechos.
La primera Audiencia Ciudadana de 2026 no fue un acto protocolario, sino una muestra de conducción política y de control institucional.
Desde Palacio de Gobierno, la mandataria encabezó un encuentro en el que decenas de campechanas y campechanos expusieron necesidades concretas. “Es la primera audiencia del año, y hoy escuchamos de frente al pueblo, como siempre lo hemos hecho. Seguimos trabajando fuerte para atender, resolver y construir juntos el Campeche que merecemos”, afirmó. El mensaje es consistente con una línea de gobierno que privilegia el contacto directo y la resolución inmediata.
Uno de los elementos más relevantes fue la operación política detrás de la audiencia. La presencia de la secretaria de Gobierno, Liz Hernández, coordinando a los titulares de las dependencias, dejó claro que no se trataba de una acción aislada de la gobernadora, sino de una estrategia institucional.
La participación directa de Esteban Hinojosa Rebolledo, secretario de Bienestar; Víctor Sarmiento Maldonado, de Educación; y Mario Pavón, del DIF, permitió que las respuestas fueran personalizadas y que los apoyos se entregaran en el momento.
Ese mismo principio de conducción política quedó evidenciado en el tema del transporte público para estudiantes. Tras la polémica generada por declaraciones del titular de la Agencia Reguladora de Transporte, Eduardo Zubieta Marco, el gobierno estatal cerró filas para dejar clara la postura de la gobernadora: todos los estudiantes, sin excepción, deben tener acceso a las tarifas preferenciales del sistema Ko’ox.
La intervención pública del secretario de Bienestar y del titular de la Unidad de Comunicación Social, Walther Patrón Bacab, no fue casual. Ambos precisaron que desde un inicio Layda Sansores estableció que no habría distinciones entre estudiantes de escuelas públicas y privadas, y que se buscaría un acuerdo con la empresa Movibus para garantizar el acceso universal a la tarjeta Ko’ox, conforme a lo que marca la Ley de Movilidad.
Más allá de la aclaración, el episodio dejó ver un rasgo central del gobierno de Sansores: la capacidad de corregir, alinear y fijar postura política cuando una dependencia se desvía del objetivo central. La preocupación expresada por Esteban Hinojosa sobre cualquier forma de discriminación hacia un sector estudiantil refuerza una visión social del gobierno, donde la movilidad es entendida como un derecho y no como un privilegio.
Asimismo, el gobierno actuó con firmeza ante la reventa ilegal de tarjetas, recordando que son gratuitas y anunciando acciones legales contra quienes lucren con un beneficio público. En paralelo, se informó que las tarjetas estarán disponibles en tiendas Dunosusa y Willys, garantizando que nadie quede fuera cuando inicie el cobro el próximo 1 de febrero.
En conjunto, estos hechos delinean un estilo de gobierno con dirección política clara. Layda Sansores no solo encabeza audiencias; marca línea, corrige inercias y alinea a su gabinete bajo una misma lógica de atención social.
En Campeche, la gobernadora ejerce el poder con cercanía, pero también con control y decisión. Y en esa combinación, escuchar y atender deja de ser discurso para convertirse en gobierno.
Desde La Muralla: La salud como decisión política
En el ejercicio del poder, hay políticas públicas que revelan con claridad la naturaleza de un gobierno. La salud es una de ellas. No solo por su impacto social, sino porque obliga a decidir si el Estado espera al ciudadano en el escritorio o si sale a buscarlo.
En Campeche, la gobernadora Layda Sansores San Román ha optado por lo segundo: llevar los servicios médicos hasta donde vive la gente, incluso en las zonas más alejadas.
El arranque de las jornadas Salud en tu Barrio 2026 no es un programa aislado ni una acción coyuntural. Es la continuidad de una visión de gobierno que entiende la atención médica como un derecho que debe garantizarse en territorio, con presencia institucional y sin intermediarios. Campeche y Ciudad del Carmen fueron las primeras sedes, pero el mensaje político es de alcance estatal: la salud pública se fortalece desde abajo y con cercanía.
Que la secretaria de Salud, Josefa Castillo Avendaño, haya encabezado personalmente el inicio de estas jornadas en la colonia Sinaí, en la capital del estado, no es un detalle menor. Es una señal clara de alineación política y administrativa. No se trata solo de desplegar módulos, sino de supervisar, caminar el barrio, tocar puertas y verificar que la política pública llegue de manera efectiva a las familias que más lo necesitan.
La cobertura ofrecida en estas jornadas confirma la profundidad del programa: consulta médica general, detección oportuna de enfermedades cardiometabólicas y VIH, vacunación universal y antirrábica, prevención del dengue, atención a la salud mental y adicciones, promoción de estilos de vida saludables y servicios odontológicos.
Es decir, una visión integral que rompe con el enfoque fragmentado de la atención médica.
Desde el punto de vista político, estas acciones tienen un doble impacto. Por un lado, atienden una necesidad concreta y urgente; por otro, reconstruyen la confianza entre gobierno y ciudadanía.
Desde El Fuerte: Gobierno humano en Campeche
El ejercicio del poder también se mide en los momentos más difíciles. No cuando hay inauguraciones ni anuncios favorables, sino cuando ocurre una tragedia y el Estado debe responder no solo con protocolos, sino con humanidad.
En Campeche, la gobernadora Layda Sansores San Román ha dejado claro que su gobierno no se limita a administrar políticas públicas: acompaña, da la cara y asume el dolor colectivo como una responsabilidad institucional.
El reciente anuncio de la mandataria de mantener contacto directo con los padres de Federico y de acudir personalmente a su hogar para ofrecerles consuelo no es un gesto menor ni una formalidad política.
Es una definición clara de estilo de gobierno. Sansores entiende que, ante la pérdida, el acompañamiento del Estado no sustituye el duelo, pero sí puede aliviar el abandono, la incertidumbre y la sensación de soledad que suelen enfrentar las familias golpeadas por la desgracia.
La decisión de coordinarse con las autoridades locales para realizar una visita personal tiene una carga política profunda: el poder no se esconde, no delega completamente la sensibilidad y no se reduce a comunicados. Se hace presente. Y al hacerlo, la gobernadora envía un mensaje inequívoco a la sociedad campechana: este es un gobierno que responde tanto en la prevención como en la emergencia.
Desde una lectura política más amplia, este episodio confirma una constante en la administración de Layda Sansores. Así como ha impulsado jornadas de salud en territorio, audiencias ciudadanas abiertas y programas sociales con enfoque humano, también ha definido que, cuando ocurre una tragedia, la gobernadora no se limita a supervisar desde la distancia. Acompaña, escucha y actúa.
