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Layda Sansores, firme ante la mezquindad política

Raúl García Araujo

La gobernadora Layda Sansores San Román lo dijo sin rodeos y con la claridad que ha marcado su administración: “La deuda es buena siempre y cuando para qué te endeudas. Para producir”.

Esa frase captura la esencia del debate que hoy ciertos actores políticos intentan distorsionar. Lo que el Gobierno de Todos plantea no es un endeudamiento más, sino una inversión pública productiva, con destino claro, impacto directo y beneficios medibles para los campechanos.

Son mil millones de pesos —la mitad de lo que las calificadoras internacionales autorizan al estado— destinados exclusivamente a infraestructura estratégica, en contraste con los 2 mil 500 millones de pesos que Campeche paga año con año por la deuda heredada, la llamada “deuda de Alito”, contratada principalmente para construir el Puente de la Unidad.

Un puente que, aunque concluido, sigue recibiendo tráfico pesado porque nunca se construyó el libramiento que lo descargaría. Ese sí fue un endeudamiento sin visión, sin ruta y sin retorno.

Seguir pagando puntualmente los errores del pasado sin invertir en el futuro sería, en los hechos, la peor de las deudas.

Durante su programa “Martes del Jaguar”, la gobernadora detalló que los recursos se destinarán a obras que generan retorno y desarrollo: la carretera Macuspana–Escárcega, impulsada desde la Presidencia de la República; la modernización de la vía hacia Palizada; el malecón; la rehabilitación de carreteras estatales esenciales para el Plan Campeche; y, de manera urgente, el libramiento de Champotón, cuya construcción es indispensable para evitar un riesgo estructural inminente.

Todo el proceso está avalado por la Secretaría de Hacienda, cumple con la Ley de Disciplina Financiera y mantiene el endeudamiento neto en niveles sostenibles.

Layda Sansores ha sido clara: es endeudarse para producir, no para gastar, como sí ocurrió en administraciones anteriores que dejaron obras inútiles, maquetas y caprichos que hoy cuestan millones sin generar un solo beneficio.

Por eso resultan incomprensibles —o quizá demasiado comprensibles— los ataques del diputado Antonio Jiménez, quien asegura desconocer el destino del financiamiento solicitado.

Walther Patrón Bacab, director de Comunicación Social del Gobierno de Todos, respondió con precisión: no sólo hubo información previa, sino que Jiménez fue parte de reuniones donde se detalló que los recursos serían destinados a infraestructura carretera.

Dentro de Morena, la percepción es contundente: el legislador decidió simular ignorancia para obtener una ventaja política, aun sabiendo que su postura podría poner en riesgo proyectos estratégicos para los próximos años.

Para numerosos cuadros del partido, el diputado rompió abiertamente con la línea del proyecto estatal y dinamitó los puentes con la misma gobernadora que lo impulsó políticamente cuando nadie apostaba por él.

Hoy, esas voces consideran que “se hundió solo”, atrapado entre ambiciones personales y cálculos que nada tienen que ver con los principios de la Cuarta Transformación.
Su intento de envolverse en los valores de la 4T —“no mentir, no robar y no traicionar”— terminó convirtiéndose en un boomerang.

Miente cuando afirma desconocer un proyecto del que fue informado; traiciona cuando intenta frenar una política pública central para el estado; y roba, simbólicamente, la oportunidad de que Campeche avance sin obstáculos.

Mientras tanto, los liderazgos responsables sí respaldaron la propuesta. Los presidentes de Morena, PT y Partido Verde coincidieron en que el financiamiento no es un gasto innecesario, sino una herramienta estratégica para impulsar el Plan Integral de Infraestructura, Carretera y Logística 2026.

El dirigente de Morena, Erick Reyes León, explicó que los mil millones de pesos permitirán apalancar recursos estatales con fondos federales, acelerar proyectos clave, generar empleos directos e indirectos y mejorar la conectividad de regiones históricamente olvidadas.

Campeche, además, mantiene un nivel de endeudamiento controlado, responsable y plenamente sostenible.

Mientras un pequeño grupo intenta confundir, la gobernadora Layda Sansores avanza con hechos, no con discursos. Sus decisiones se sostienen en datos, en respaldo técnico, en visión estratégica y en el compromiso de transformar Campeche desde la raíz.

La verdadera discusión no es financiera, es moral y política: ¿quién trabaja por el desarrollo del estado y quién trabaja para sí mismo? Layda Sansores gobierna para producir, para construir, para corregir rezagos y para preparar a Campeche para el futuro.

Quienes se oponen sin argumentos lo hacen desde la mezquindad, la simulación y la conveniencia.

Y es aquí donde el mensaje debe quedar claro: ningún interés personal, ninguna ambición disfrazada de discurso moral y ningún legislador convertido en estorbo podrá frenar el rumbo que hoy tiene Campeche.

La gobernadora no se doblega, no retrocede y no negocia con la mentira. En esta confrontación política, quienes juegan a la traición quedarán retratados por sus propios actos, mientras que Layda Sansores seguirá haciendo lo que muy pocos se atreven: gobernar con valentía, con resultados y con una visión que pone por delante al pueblo y no a los oportunistas.

Porque la historia, como siempre, termina separando a quienes construyen del lado luminoso del progreso y a quienes eligieron quedar atrapados en la oscuridad de sus propias ambiciones.

Desde La Muralla: La salud en Campeche avanza donde otros solo prometieron

En Campeche, la salud dejó de ser bandera de campaña para convertirse en política pública real, palpable y cercana a la gente.

La más reciente jornada Salud en tu Barrio, realizada en el Centro de Convenciones “Carmen XXI” para las familias carmelitas, es un ejemplo contundente del compromiso del gobierno estatal con la justicia social y el bienestar de quienes más lo necesitan.

Lo que antes era un estado olvidado por administraciones que veían la salud como un gasto, hoy es una entidad donde la prevención, la atención oportuna y la presencia del Estado son una realidad cotidiana.

El despliegue realizado por la Secretaría de Salud no fue menor. Atenciones médicas, detecciones oportunas, chequeos preventivos, vacunas, orientación comunitaria, salud reproductiva, servicios amigables para jóvenes, prevención de la violencia y adicciones, así como módulos especializados para mujeres, niñas, niños y adultos mayores, llegaron directamente al territorio, sin burocracia, sin requisitos complicados y sin ningún costo.

Ese es el nuevo rostro de Campeche: el de un gobierno que va hacia la gente y no espera a que la gente vaya hacia él, que conoce las necesidades reales de la población y que responde con acciones, no con discursos.

Las pruebas rápidas de VIH, los tamizajes para detectar enfermedades cardiometabólicas —diabetes, hipertensión, obesidad y sobrepeso— y las revisiones dentales forman parte de una estrategia integral que busca prevenir antes que lamentar.

La gobernadora Layda Sansores San Román ha sido clara y firme: en Campeche, la salud del pueblo no se negocia. Bajo su liderazgo, el sector ha recuperado la mística del servicio público, entendiendo que cada vacuna aplicada, cada diagnóstico temprano y cada orientación preventiva representan vidas protegidas y familias tranquilas.

Y esa convicción, que parte del corazón mismo de la Cuarta Transformación, está chocando inevitablemente con la incomodidad de quienes añoran los tiempos de abandono y desorden.

Desde El Fuerte: Salud que transforma, juventud que avanza

En Campeche, la política pública dejó de ser un discurso abstracto para convertirse en una herramienta que toca vidas, salva vidas y construye futuro.

La estrategia Salud en tu Barrio, impulsada por la Secretaría de Salud bajo el respaldo firme de la gobernadora Layda Sansores San Román, volvió a demostrar que cuando un gobierno pone a la juventud en el centro, no solo atiende el presente: garantiza un porvenir más justo y más sano.

Esta vez, la jornada llegó al Plantel V del Instituto Campechano, donde estudiantes, docentes, personal administrativo y directivos encontraron algo que durante décadas fue negado por otros gobiernos: un Estado que se acerca, escucha, orienta y protege.

Los promotores del Distrito de Salud para el Bienestar No. 1 llevaron no solo servicios médicos, sino también información, prevención, herramientas y acompañamiento. Eso es gobernar con sensibilidad, con visión y con responsabilidad.

Mientras en otros estados los jóvenes siguen siendo tratados como un sector secundario, en Campeche se les reconoce como la piedra angular del desarrollo social.

Por eso la feria incluyó algo más que chequeos médicos: incorporó salud mental, acompañamiento emocional, prevención de adicciones, educación sexual responsable y acceso a tratamientos como la PrEP.

No se trata solo de atender enfermedades; se trata de anticiparse, orientar y generar redes de apoyo entre compañeros, familias y maestros. Esa es la verdadera diferencia entre un gobierno que improvisa y un gobierno que transforma.

Mientras los detractores intentan desgastar al gobierno con discursos vacíos, la Secretaría de Salud demuestra en territorio, con hechos, que la transformación no es un slogan: es una política pública viva, que avanza escuela por escuela, barrio por barrio, comunidad por comunidad.

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