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Ambrosio Gutiérrez Pérez

El recuento

El conflicto entre el Legislativo y el Ejecutivo no empezó, nos dicen, el día en que Antonio Jiménez Gutiérrez, diputado líder de la mayoría morenista en el Congreso del Estado, tomó la tribuna del recinto donde sesionan, junto con varios de sus compañeros y un borrachín clasista que representa al Verde.

Días atrás había llegado la iniciativa enviada por la gobernadora Sansores y los diputados morenistas, al menos el círculo de Jiménez, detectó lo que ellos consideran inadecuado, inapropiado, de riesgo o algo así para los intereses del pueblo, al que invocó recordando la referencia de López Obrador en su último discurso público.
Se trata de la contratación de deuda pública (mil millones) que se invertirá en obra productiva y así, hemos escuchado, lo han explicado la Gobernadora, funcionarios del gabinete, dirigentes partidistas y de empresarios. Casi con peras y manzanas.

Y los diputados, la mayoría de la bancada morenista y el borrachín clasista del Verde, no han respondido a los llamados para que aprueben contraer esa deuda dentro del presupuesto de egresos que tienen en sus manos. A cambio quieren que los secretarios de Finanzas y de Economía comparezcan para explicar puntualmente sobre ese presupuesto.

Incluso el alcalde de Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus, salió a apoyar la iniciativa de la Gobernadora y con ello a desmentir que sea él quien está detrás de los diputados en rebeldía, que dicho sea de paso, ya fueron señalados de servir a los intereses de Movimiento Ciudadano.

Detrás del escenario

Desde luego, de lo que más se habla en cafés y mentideros políticos es de lo que nadie sabe si se dijo, pero lo atribuyen y ponen en boca de cada uno de los actores políticos.

A saber: que los diputados morenistas entraron en rebeldía por el trato (o maltrato) de los funcionarios encargados de presentar el presupuesto, de ahí la decisión de citarlos a comparecer salvo advertencia de no aprobar nada sin escucharlos antes.

A saber: que la Gobernadora los habría citado a una reunión y que los diputados se negaron a ir; Antonio dejó de responderle las llamadas.
A saber: que la Gobernadora habría «ordenado» la sustitución de Antonio por alguno de los que no lo acompañaron (Pérez Falconi, Ucán «¡Dios santo!», Maricela Flores, etc).

A saber: que Antonio y los suyos se atrincheraron para no ser socavados, y desde una aparente clandestinidad velan armas esperando respuestas o señales, incluso de los más altos niveles del gobierno de Claudia Sheinbaum.

La realidad y la percepción

La realidad es que hay un diferendo, por el motivo que haya sido, entre una parte del Legislativo y el Ejecutivo, que la clase política, los medios de comunicación y sobre todo los partidos, están viendo como una confrontación y ya se frotan las manos para sacar raja.

Se trata, en efecto, de un hecho inédito en la vida política del Estado. Hubo una antes, en los tiempos del gobernador Abelardo Carrillo Zavala y de Álvaro Arceo Corcuera como líder del Congreso. Aquel permitió que los parmistas encabezados por Rosa María Martínez Denegri tomarán la sala de sesiones (un secuestro en realidad), éste se había negado otorgar un permiso a Martínez Denegri para competir por la gubernatura cuando en realidad no lo necesitaba. El fondo fue una confrontación de cabeza de poderes, que no pasó a más.

Pero hoy todos hablan de confrontación y las acusaciones en medios de comunicación y redes sociales permiten al menos de los observadores concluir que, en efecto, hay una confrontación que saltó al escenario público.

La percepción es que en el reino de la confrontación nadie gana pero quien pierde es la política, la que se entiende como el arte de lo posible.

La realidad es que pierde morena. Es decir, los que se confrontan públicamente son morenistas del mismo partido, unos «ganarán» y otros «perderán» porque unos tienen la razón y los otros dicen tenerla, la realidad es que pierden todos, al menos en la percepción pública.

Y la verdad sea dicha

La verdad es que la deuda enfocada y utilizada para obras productivas no pesa, al contrario, impulsa el desarrollo si se crean empleos temporales y permanentes.

No hay deuda improductiva si los recursos que se recibirán están etiquetados para cada obra o proyecto y es lo que ha estado explicando la gobernadora Sansores, la secretaria Liz Hernández y otros funcionarios; hablando del Plan Campeche y lo que detonará en beneficio de los ciudadanos.

El apunte

La frase «la forma es fondo» la acuñó el político mexicano Jesús Reyes Heroles. Se utiliza para expresar que los modos, gestos y actitudes (la forma) tienen una sustancia o importancia similar a la idea o el mensaje que se quiere transmitir (el fondo), especialmente en el ámbito de la política. 

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