Columnas Escritas
Baluarte Político
AMLO aniquila a la SCJN y al Poder Judicial
Raúl García Araujo
El enfrentamiento entre el presidente, Andrés Manuel López Obrador, contra los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y los integrantes del Poder Judicial de la Federación, en general, es de tal grado de crispación que echa chispas.
Quien crea que terminarán pronto estos episodios de dimes, diretes y acusaciones mutuas, está muy equivocado.
Lejos de arriar velas, el presidente tiene implementada una estrategia comunicacional bien diseñada que contempla la descalificación, que lleve al desprestigio total de quienes históricamente se han colocado del lado de los poderosos y alejados del pueblo.
Esa campaña de desprestigio, desatada contra uno de los tres poderes de la Unión contempla la implementación de la máxima goebeliana de la repetición, cuya efectividad está basada en la reiteración hasta el cansancio de frases, adjetivos, razonamientos y argumentaciones en favor o en contra de determinada cosa, personaje o ente público o privado.
El propósito de esa estrategia ha sido, en este caso, el de posicionar en el imaginario colectivo, la idea maniquea de que los malos de la película son los corruptos, los que lucran, a costa del dolor de la mayoría de los mexicanos, encarnada en el pueblo bueno.
Las baterías de esa estrategia han estado dirigidas, en lo particular hacia la Suprema Corte, sus ministros y en el Poder Judicial de la Federación y sus integrantes, en lo general, encaminada a minar aún más su de por sí ya débil imagen pública.
Las encuestas dan cuenta de ello, los juzgadores y el Poder Judicial son considerados como de los más corruptos en el país, apenas despuesito de los policías.
La clave de la efectividad del mensaje en esta estrategia de comunicación ha estado en la congruencia del emisor.
Dice el corrillo popular que para ser marqués hay que saber mover el abanico, y vaya que el presidente López Obrador sabe mover el abanico.
Es un hombre venido desde abajo, que invariablemente ha visto por los de abajo, que está orgulloso de serlo, que se ha tenido que abrir brecha entre los caminos más adversos, y que se propuso pasar a la historia, enarbolando la bandera del pueblo bueno, emulando a sus referentes nacionales: Benito Juárez, José María Morelos, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y el general Lázaro Cárdenas del Río.
Y del lado del receptor tiene como sus enemigos, que no adversarios, a los integrantes de un Poder Judicial rico en exageración, corrompido y alejado del pueblo al que siempre han visto hacia abajo, como si fuera aún la época de la Colonia.
Los dos extremos son necios, López Obrador no cede un ápice en sus señalamientos sobre los juzgadores y su costoso aparato burocrático.
Por su parte los juzgadores, encabezados por la ministra presidenta, Norma Piña, también necean, a sabiendas de que no les asiste la razón.
De haber tenido un poco de humildad, hubieran hecho caso omiso a los señalamientos iniciales de López Obrador de reducirse ligeramente sus condiciones de opulencia, renunciando a los 15 mil millones de pesos que les demanda, otro gallo les estaría cantando, en términos de imagen pública.
Ese hecho, aunado a un (inexistente) cabildeo y a una agresiva estrategia publicitaria, en la que se explotara ese guiño, como un intento de reconciliación con el pueblo, los habría reivindicado y le habrían arrebatado esa bandera al Ejecutivo y a Morena.
Pero no, la necedad de Norma Piña y sus ministros, jueces, consejeros y magistrados, conduce al Poder Judicial, en su conjunto, al despeñadero.
Es obvio que, convertidos en jueces y parte, revertirán la decisión del Legislativo y obtendrán un triunfo que «venderán» con los suyos como un logro histórico.
Sin embargo, éste será pírrico, porque el desprestigio y el rechazo social serán absolutos; la estrategia propagandística goebeliana echada a andar desde hace tiempo, y su pésima decisión de sacar a la calle a los trabajadores a defender lo indefendible, estrangulando la movilidad en la Ciudad de México, los ha terminado de minar socialmente.
Su suerte estará echada porque están dando una preciada bandera política a Claudia Sheinbaum, que usará y explotará en su campaña política, lo que le dará buenos dividendos porque quién a estas alturas está a favor de abusos y despilfarros, como los que hay en el Poder Judicial
Por eso se explica el éxito de todo el arsenal de acusaciones en contra de quienes encasilló como la “burocracia dorada”, y a quienes no dejará de señalar desde el púlpito presidencial (la conferencia mañanera) de ser corruptos y de no hacer nada por los pobres de nuestro país.
Si bien es cierto que no se puede hablar de México como un país de leyes, esto gracias a la participación del Poder Judicial, también lo es, que quienes trabajan ahí han abusado del presupuesto de la Federación.
Los principales beneficiarios de las canonjías que existen en la Suprema Corte de Justicia de la Nación son los ministros que la integran, quienes se llevan una tajada de dinero y privilegios, los cuales ha documentado el presidente. Pero también han beneficiado su séquito de colaboradores y demás empleados.
Lo que no ha dicho el presidente, para no confrontarse con la clase trabajadora, pero que es una realidad, es que quienes trabajan en la SCJN y el Poder Judicial de la Federación, no solo tienen un pago mensual de 12 meses, como ocurre en todas las instancias de gobierno, sino que son 30 quincenas las reales, lo que se les paga en un año, claro dejando de lado su aguinaldo y demás prestaciones.
Es decir, contrario a otros burócratas, llámese presidencias municipales, gobiernos estatales, gobierno federal y organismos desconcentrados, los del Poder Judicial de la Federación, en el mes de enero, además de recibir el pago por sus servicios durante estos 30 días, también reciben un bono adicional por otros 30 días.
La misma situación se presenta en el mes de junio, y de igual modo en el mes de diciembre, que, haciendo cuentas, para los trabajadores de la Corte y el Poder Judicial, su año es de 30 quincenas, más aguinaldo y demás beneficios, como los siguientes:
Seguros médicos de gastos mayores, en los que, con la complicidad del área de recursos humanos de la Corte, las aseguradoras, los hospitales y cirujanos de éstos, la cúpula, trabajadores y familiares del primer núcleo del poder judicial, se aplican cirugías estéticas, disfrazadas de sanitarias, con costos extremadamente elevados.
Adicionalmente cuentan con seguros para sus autos y los de cinco familiares y/o amigos; sus jugosos recursos por su fondo de retiro; servicio de comedor a costo ridículo, ayuda para adquisición de lentes para ellos y sus familiares; reconocimientos monetarios, con diploma y medalla conmemorativa por cada cinco años de servicio acumulado, así como por el día del padre, la madre, del trabajador del Poder Judicial.
Todo eso es lo que los trabajadores del poder judicial salen a defender a las calles, azuzados por la ministra Norma Piña, con el garlito de que, si no lo hacen, perderán todo eso y más.
No obstante, en el pecado llevan la penitencia, al salir a manifestarse lo que hicieron fue exhibirse y exhibir sus inmejorables condiciones de vida con ropa, calzado y bolsas de marca; lentes de excelente calidad.
Todo eso se ha podido apreciar a través de las redes sociales y los medios televisivos, que lejos de su propósito de ayudarlos, los ha terminado de perjudicar al exhibirlos crudamente.
Esa es la razón por la que ahora, los trabajadores del Poder Judicial protestan en las calles, van a paro nacional y a una marcha este domingo, así como lo hacen médicos, bomberos y demás trabajadores de las diversas áreas de gobierno, claro a estos últimos no les pagan ni tienen acceso a los privilegios de los primeros.
En resumen, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, es un hombre obstinado, acostumbrado a dar y recibir golpeteo político, por lo que no dejará el tema de los ministros, magistrados y jueces, hasta que el colectivo y la mayoría de los mexicanos, exijan al Gobierno de la República, del color que sea, terminar con la bien llamada “burocracia dorada”.
Desde La Muralla: Hay que destacar el trabajo que viene haciendo la gobernadora Layda Sansores en favor del pueblo de Campeche.
En un hecho histórico, el Gobierno de Todos logró llevar energía eléctrica a las comunidades más apartadas del estado.
Para cumplir con este propósito, la mandataria campechana ha destinado más de 89.1 millones de pesos. Con esto, la gobernadora Sansores prevé que, antes de concluir el 2023 el 99.06 por ciento de las viviendas en todo el estado pueda tener acceso a energía eléctrica estable, es decir, que no haya apagones, ni bajones en las corrientes que llegan a las viviendas.
Desde El Fuerte: Las cosas van muy mal para el Frente Amplio por México y su virtual candidata presidencial en 2024, Xóchitl Gálvez, ya que no prende su campaña ni echándole cañonazos de dinero en los medios de comunicación social. El asunto toma más relevancia ya que los priistas están cansados de los abusos y excesos del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, alias Alito. Ahora resulta que pretende imponer en la dirigencia de Campeche a su sobrino, Christian Castro Bello, quien tiene como único mérito haber sido candidato a la gubernatura por ese partido y perder ante el tsunami electoral de 2021 que encabezó la ahora gobernadora, Layda Sansores.
