Columnas Escritas
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Razones
La educación del fracaso anunciado
Jorge Fernández Menéndez | Excelsior
El problema no está sólo en los libros de texto gratuitos, sino en todo el nuevo modelo de enseñanza en el que los mismos se inscriben. En esa Nueva Escuela Mexicana que augura el fracaso anunciado de la educación pública en el país, y que incrementará profundamente la desigualdad social, más allá del discurso ideológico de sus impulsores.
En las prioridades nacionales de aprendizaje en los libros para maestros de primer grado, se puede leer, por ejemplo, que los docentes deben reconocerse “dentro de este sistema como uno de aquellos dos polos: como un sujeto que forma parte de las élites hegemónicas que oprimen los sectores marginados o como un oprimido que es miembro de la subalternidad y que posee múltiples prejuicios impuestos por el sector dominante que le impide su crecimiento… para lograr esta reflexión crítica, el sujeto (estamos hablando, agreguemos nosotros, de maestros y estudiantes) debe tener claro la clase social de la que participa y cómo alrededor de él y su comunidad se establecen prejuicios que confirman su subalternidad. El concepto de subalternidad surge para dar cuenta de la condición subjetiva de la subordinación en el contexto de la dominación”.
Más allá del galimatías y la sintaxis, lo que quieren decir, en otras palabras, es que el eje de la educación está en comprender si se es parte de las élites hegemónicas o si simplemente se está dominado por los prejuicios impuestos por éstas. Esa idea se complementa con la dependencia del individuo a las determinaciones comunitarias. Las escuelas deciden de acuerdo con la comunidad local los contenidos de la educación, aunque estemos hablando, como ocurre en muchas ocasiones en nuestro país, de comunidades que pueden ser profundamente machistas, religiosas, violentas o antidemocráticas. Pensemos por un momento en las comunidades dominadas por Los Ardillos en la sierra de Guerrero; las de grupos religiosos, ya sea en Jalisco o en Chiapas; o las indígenas, con usos y costumbres que prohíben la participación de la mujer o ejercen prácticas como vender a las jóvenes.
En los libros de texto y en el sistema de enseñanza se equiparan los “saberes comunitarios” con los científicos, alentando el peor de los prejuicios: el que parte en muchas ocasiones de la simple superstición.
Hay un tema central en esto que explica, por ejemplo, el apoyo acrítico de la SNTE al nuevo programa, más allá del oportunismo de sus actuales líderes: los docentes podrán desechar todo aquello del programa propuesto que las comunidades en las que trabajan decidan que no es importante. Además, no hay evaluaciones ni para docentes ni para estudiantes: una enseñanza que no se puede evaluar, que no se puede medir en sus resultados jamás se podrá mejorar.
En realidad, el programa de enseñanza como tal es inaplicable para la mayoría de los maestros y estudiantes. Los docentes, por ejemplo, deberán interrelacionar los cuatros campos formativos centrales del plan: Lenguaje; Saberes y pensamiento científico; De lo humano y lo comunitario; Ética, naturaleza y sociedades, con siete ejes articuladores. O sea, que el maestro deberá tener una matriz de 28 elementos, que deberá entreverar con la visión nacional y, además, con la comunitaria, para diseñar su plan escolar y la planeación de sus clases. Pero como finalmente será el propio docente, con base en el interés propio o el comunitario el que decidirá qué aplica y qué no, lo que se impondrá será la simulación.
Ello va de la mano con la sustitución de las asignaturas básicas por campos de conocimiento, con lo que la enseñanza de matemáticas, lectura y escritura se diluye en medio de distintos contenidos. En el campo de la lectura o la escritura en el primer año, los trabajos propuestos parten del supuesto de que los niños ya saben leer o tienen esos fundamentos, pero los niños no pueden aprender a leer, escribir, tener conocimientos matemáticos esenciales con base en los nuevos libros, se supone que ya los tienen. Se proponen actividades de lectura y escritura, pero no se proponen trabajos que les ayuden a adquirir y desarrollar –dice, por ejemplo, la especialista Celia Díaz– su conocimiento del lenguaje escrito. Se les pide que hagan resúmenes cuando aún no han aprendido a leer.
En las matemáticas, en los libros de primaria desaparece la asignatura como tal y se integra con la física, la biología y la química. El énfasis educativo está en la utilización instrumental de las matemáticas y se abandona el pensamiento abstracto.
Hay mucho más que demuestra el fracaso anunciado del modelo de enseñanza del que los libros de texto son sólo una parte. Pero no debemos olvidar el fracaso del que ya se viene: según la Universidad Iberoamericana, durante la pandemia, en la que las escuelas estuvieron cerradas prácticamente dos años, la proporción de alumnos de primaria con niveles insuficientes de lenguaje y comunicación pasó de 49% a más de 70%, el desconocimiento en matemáticas pasó de 59% a más del 78 por ciento. Entre el año escolar 2018-2019 y el 2022-2023 la matrícula de educación básica y media superior se redujo en más de millón y medio de estudiantes.
En lugar de tratar de recuperar las habilidades perdidas y reducir el abandono escolar, la reforma plantea imponer una nueva escuela confusa y sin bases pedagógicas, con un altísimo componente ideológico para estudiantes y docentes. Es el escenario en el que se desarrollará el mayor fracaso educativo generacional del futuro del país.
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Nadando entre tiburones
Nadie puede saber más que el Presidente
Víctor Beltri | Excelsior
El mundo está cambiando de forma vertiginosa, y la dinámica impuesta por las nuevas tecnologías —y los nuevos medios de comunicación— privilegia a las sociedades capaces de entender las nuevas circunstancias. Quienes logran adaptarse, enriquecen su propia cultura y alcanzan la prosperidad económica: las demás, permanecen siendo consideradas en vías de desarrollo.
La función del Estado, en ese sentido, es brindar al individuo el conocimiento —y las herramientas necesarias— para entender la realidad, y aprovecharse de ella en beneficio de la comunidad entera. Ésa es la importancia de la educación pública: quienes hoy pasan por las aulas, en unos años compartirán no sólo una visión conjunta sobre los problemas que habremos de enfrentar, sino también sobre las maneras que tendrán para resolverlos. El México del futuro se construye cada día, en las lecciones que reciben nuestros hijos: si les enseñamos a odiar, odiarán; si les enseñamos a tener rencor, no tendrán los medios para lograr acuerdos. Si los enseñamos a ser mediocres, se conformarán con tender la mano al gobierno y pedir ayuda: en estas circunstancias, ¿cómo nos imaginamos el México del futuro?
¿Cómo nos imaginamos el México del futuro? La pregunta, en las circunstancias actuales, resulta más pertinente que nunca. El mundo avanzará, la tecnología se seguirá desarrollando. Las cadenas productivas se integrarán regionalmente; los puestos de trabajo serán reemplazados por máquinas más eficientes, la civilización sufrirá cambios radicales —los está sufriendo— mientras que la sociedad mexicana pretende definir el rol que jugará en lo que, en términos históricos, no son sino unos instantes. El mandatario tiene muy claro cómo sería el país que anhela, y se dispone desde ahora a moldear ciudadanos que piensen como él y reconozcan su legado; el titular del Ejecutivo siempre ha pretendido llegar a los libros de historia, y a falta de méritos cuenta con sus propios redactores. Con sus tontos útiles dispuestos a aplaudirle cada ocurrencia.
El debate sobre la educación es el más importante de todos y, sin duda, el más sensible: el futuro promisorio que podría alcanzar nuestro país —y que podrían disfrutar nuestros hijos y nietos— hoy se encuentra en riesgo por el capricho de un solo hombre. La discusión sobre el contenido de los libros de texto trasciende el ámbito de la mera disputa electoral en turno, y su resultado podría marcar a generaciones enteras: las decisiones del gobierno en funciones no sólo han enturbiado nuestro presente, sino que ponen en riesgo la viabilidad de la nación a futuro.
El Presidente desea un país pobre, en el que todos agradezcan sus programas sociales; el mandatario construye un país ignorante, en el que nadie cuestione las políticas trasnochadas que pretende heredar a sus sucesores. El mandatario diseña un país rencoroso, dispuesto a invocar la revocación de mandato en cuanto él lo indique a sus huestes: el Presidente quiere un país de mediocres, en el que nadie gane —ni sepa— más que lo que indica el parámetro de sus propias limitaciones.
El Presidente planteó el futuro que desea, y al hacerlo abrió —sin querer— la caja de Pandora. La narrativa del héroe antagónico arroja resultados cuando se cuenta con un adversario frontal, pero deja de funcionar cuando se enfrenta al pueblo y se rebelan sus intenciones autocráticas: la gente confía en el que lucha por ellos, pero es capaz de entender cuando el caudillo los traiciona. La Nueva Escuela Mexicana no es revolucionaria, sino mediocre: el nuevo modelo educativo no rescata a los olvidados, sino que los condena a la miseria física e intelectual.
Nadie puede ganar más que el Presidente: nadie podrá —por lo visto— saber más que un mandatario mediocre al que se le acabó el tiempo. ¿Qué oportunidades tendrán, en el mundo del mañana, los profesionales mexicanos formados en el sistema obradorista? ¿De qué les servirán, en el mundo real, las tonterías que les pretenden inculcar?
Esto no se trata de comunistas, sino de futuro: ahora, en estas circunstancias, ¿de qué está hablando la oposición?
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Astillero
Primeras pugnas en Frente Amplio // Xóchitl ve ¿mapachería? // Alguien juntando firmas // Reproches a Claudio X.
Julio Hernández López | La Jornada
A punto de terminar la primera fase de su proceso interno, el Frente Amplio por México (PAN y lo que queda del PRI y el PRD, más las organizaciones de la sociedad civil de la Doble X, Xóchitl y Claudio X.) ha conocido sus primeros signos explícitos de desunión, con acusaciones cruzadas que revelan la frágil textura de esa alianza electoral inconsecuente.
Justamente la Doble X, que es la verdadera apuesta empresarial, mediática y litigiosa contra el obradorismo, ha producido las pioneras muestras de desacuerdos inocultables: así sucedió con Claudio al criticar a la gobernadora de Guerrero mediante una equiparación con lo peor del priísmo clásico, lo cual generó una extraordinaria oportunidad a dos ejemplares de la peoría denunciada, el siempre judiciable dirigente Alito Moreno y el también dinosáurico coahuilense Rubén Moreira, para darle un apretón de tuercas al hijo del dueño de Kimberly Clark que se siente el estratega e ideólogo del tal Frente Amplio y constructor de candidaturas como la de Xóchitl e incluso madruguetes electorales fotografiados con la alcaldesa de neoconservadurismo reciente (su boceto de ideología puede cambiar cada 24 horas; así le ha sucedido luego de un viaje a Washington) Sandra Cuevas, quien originalmente deseaba ser secretaria bukeliana de seguridad pública en la Ciudad de México y ahora ya aceptaría buscar la candidatura a la jefatura chilanga de gobierno.
A la indignación tácticamente oportunista de los priístas, que advirtieron al junior Claudio que el diálogo podría romperse si no se retracta de sus ofensas a los aliados de tres colores, sumó extrañezas discordantes la propia aspirante delantera en el proceso opositor, la senadora hidalguense Gálvez, panista en esencia y beneficios políticos, aunque oficialmente no esté inscrita en el padrón blanquiazul.
No habló Gálvez de fraude electoral interno ni acusó de mapachería a las estructuras de los partidos concurrentes, pero dijo que resultaba raro que de pronto ciertos competidores de ella tuvieran un extraordinario número de apoyos registrados (las firmas, se suele decir para simplificar) sin que se notara un activismo proporcional y, ojo, luego de haberse abierto el abanico de posibilidades a credenciales y otras formas de mostrar adhesión en zonas sin servicio de Internet o con señal muy deficiente.
Así resulta que los priístas Beatriz Paredes y Enrique de la Madrid, el panista Santiago Creel y los perredistas Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles reportaban ayer haber conseguido más de los 150 mil registros requeridos. El resolutivo sobre esta primera fase se dará este martes. Por lo pronto, Xóchitl ha señalado que es raro que en unos días se hubieran conseguido tales registros: Siento que empezó a haber como alguien que está juntando firmas para muchos candidatos sin hacer este proceso ciudadano que nosotros sí estamos haciendo. En otros momentos, a tales maniobras se les llamaría fraude electoral interno, pero Gálvez sólo solicita que se confirme que las fotografías y credenciales usadas para este crecimiento anormal de registros rurales o semiurbanos sean reales.
Astillas: El asesinato en Iguala del esposo de Zulma Carvajal Salgado (sobrina del senador Félix Salgado Macedonio, cogobernador de Guerrero) fue atribuido por la ahora viuda al actual presidente municipal de origen priísta, David Gama, a quien ella busca suceder Esta ejecución es el segundo golpe, en días recientes, a miembros de entreveramientos familiares en el poder de esa entidad, en un ambiente de agresividad desbordada de grupos del crimen organizado y gobiernos pasmados o ineficaces ¡hasta mañana, en espera del curso judicial que tomará el caso del experto en artes marciales que agredió a un joven en San Luis Potosí y ya fue detenido!
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México SA
Amenaza deuda subnacional // Creció 235% en 15 años // Hiroshima: silencio cómplice
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
La buena: que el saldo de la llamada deuda subnacional (correspondiente a estados y municipios de la República) registró un leve descenso en el primer trimestre de 2023 (5.4 por ciento); la mala: que a lo largo de los pasados 15 años reportó un brutal incremento (235 por ciento); y la peor: que ese terrorífico aumento no se reflejó en el crecimiento económico de las entidades ni en la mejoría de las condiciones de vida de sus respectivas poblaciones.
Entre 2008 y 2023, dicho saldo aumentó 478 mil millones de pesos (para cerrar el primer trimestre en alrededor de 681 mil millones), con lo que el servicio de la deuda (pago de capital y, sobre todo, de intereses) mantiene comprometidos, a niveles preocupantes, los ingresos que estados y municipios reciben de la Federación. Se trata de uno de los mayores excesos, por decirlo suave, cometidos por gobernadores y presidentes municipales –con la venia de la Secretaría de Hacienda– quienes simplemente siguieron la dinámica del gobierno federal.
Aun así, hay que matizar: con Borolas en Los Pinos, la deuda subnacional se incrementó 115 por ciento (232 mil millones de pesos); con Peña Nieto en la residencia oficial, 38 por ciento (166 mil 500 millones) y con López Obrador en Palacio Nacional 13.3 por ciento (cerca de 80 mil millones, y la única beneficiada por esta dinámica depredadora ha sido la banca privada, desde hace rato la mayor acreedora de estados y municipios.
De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, al cierre del primer trimestre de 2023 el saldo de la deuda subnacional alcanzó 680 mil 933.8 millones de pesos, monto inferior 3 mil 462 millones (-5.4 por ciento en términos reales) respecto al cuarto trimestre de 2022, cuando la deuda se ubicó en 684 mil 395.8 millones.
Las entidades federativas que más contribuyeron a disminuir el saldo de la deuda subnacional son la Ciudad de México (se redujo mil 829.4 millones), Tabasco (menos mil 135.6 millones), Coahuila (menos 815.5 millones), Guerrero (en una proporción similar a la anterior) y Sonora (con una baja de 696.5 millones). Al cierre del periodo de referencia, los gobiernos estatales participan con 87.9 por ciento del monto contratado (casi 599 mil millones); entes públicos estatales, 6.3 por ciento (cerca de 43 mil millones); municipios, 5.5 por ciento (poco más de 37 mil millones) y entes públicos municipales, 0.3 por ciento (algo más de 2 mil millones).
Las entidades que en el periodo referido incrementaron sus deudas fueron Jalisco (cerca de 2 mil 200 millones de pesos), Michoacán (alrededor de mil 350 millones), Nuevo León (815 millones) y estado de México (720 millones).
Por tipo de acreedor, la banca privada es predominante al concentrar más de la mitad (53.4 por ciento) del crédito otorgado; la banca de desarrollo (del Estado mexicano) participa con 37.3 por ciento; las emisiones bursátiles con 7.9 por ciento y otros conceptos, como fideicomisos, 1.4 por ciento.
Las cinco entidades federativas con mayor deuda por habitantes son Nuevo León, con 17 mil 37.7 pesos por persona; Chihuahua, 12 mil 961.9 pesos; Quintana Roo, 12 mil 528.3 pesos; Coahuila, 11 mil 581.7 pesos, y la Ciudad de México, 10 mil 828.8 pesos).
El CEFP detalla que como proporción de su producto interno bruto estatal, destaca Quintana Roo por presentar una deuda 2.4 veces mayor al promedio subnacional (2.5 por ciento), con un saldo de débito de 5.9 por ciento, le siguen Chihuahua (5.5 por ciento), Chiapas (5.2), Nuevo León (4.8) y Veracruz (4.4).
Como proporción de sus ingresos totales, sobresale el débito de Nuevo León (el de mayor saldo), por presentar un indicador más de tres veces superior al promedio subnacional, con 74.4 por ciento de sus ingresos totales. Le siguen Coahuila, (60.9); Chihuahua (56.2) y Quintana Roo (55.3). Estas mismas entidades también están entre las más endeudadas respecto a sus ingresos por participaciones federales, con proporciones que oscilan entre 165.3 y 128.7 por ciento, es decir, más de dos veces y medio mayores al promedio subnacional. Por el contrario, Tlaxcala, Querétaro, Puebla, Guerrero e Hidalgo, presentan cifras inferiores a 15 por ciento.
Las rebanadas del pastel
Silencio cómplice: al conmemorar el 78 aniversario del bombardeo atómico a Hiroshima, la clase política prooccidental tímidamente recordó el asesinato, pero no se atrevió a denunciar al asesino, ni siquiera el primer ministro japonés y el alcalde de Hiroshima. Alineada, arrodillada, calladita.
