Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
La nueva revolución en el cómputo
Manuel López Michelone | Proceso
En alguna medida los inventos más importantes han cambiado a miles y miles de personas y eso ha incidido en los cambios sociales que hoy los consideramos asuntos casi cotidianos.
-Probablemente en el transcurso de la vida del ser humano en la Tierra ha habido un número fundamental de inventos que han cambiado la forma en cómo hacemos las cosas. En alguna medida los inventos más importantes han cambiado a miles y miles de personas y eso ha incidido en los cambios sociales que hoy los consideramos asuntos casi cotidianos.
Por ejemplo, si pensamos en la historia reciente de la humanidad, el teléfono fue uno de esos inventos notables, pues logró eventualmente comunicar a millones de seres humanos. La televisión, por su parte, permitió que mucha gente supiese con imágenes lo que pasaba en otras partes del mundo. Desde luego que el invento del teléfono celular fue un avance y aunado a la red Internet, se ha convertido en uno de los dispositivos más importantes. Este, de hecho, es parte de un negocio millonario a nivel mundial. Se calcula que hay unos 7 mil 700 millones de teléfonos celulares, contra 7 mil 400 millones de personas en el planeta, de acuerdo con https://otitelecom.org/telecomunicaciones/mundo-mas-celulares-humanos/.
Internet, evidentemente es un gran invento y su desarrollo no parece detenerse nunca. Cada vez hay más aplicaciones, más interacción y por ende, es tan necesario en el mundo moderno como otro de sus grandes inventos, la computadora personal. Hoy, quien no tenga una computadora está obsoleto pero incluso sin tenerla, gran parte de su vida está controlada por bases de datos (bancos, teléfonos, electricidad, etcétera), que nos llevan las cuentas de los servicios que usamos y que pagamos.
Pero en estos meses apareció un nuevo invento que probablemente modifique de nuevo mucho la manera en cómo hacemos las cosas. Hablamos de ChatGPT, que es un modelo de robot de chat, desarrollado en el 2022 por OpenAI, el cual se especializa en diálogos. Este sistema es un modelo de lenguaje basado en redes neuronales supervisadas y de refuerzo. Se basa en el modelo GPT-4 de la misma empresa OpenAI, que es una versión mejorada de GPT-3.
ChatGPT ha llamado poderosamente la atención por la forma en que responde a un sinfín de preguntas en diversos temas. Este servicio se lanzó el 30 de noviembre del 2022. Para diciembre de ese mismo año, el sistema tenía ya un millón de usuarios.
GPT son las siglas de Generative Pre-trained Transformer. Usa redes neuronales y apoyo humano para mejorar el rendimiento del modelo. De acuerdo con la Wikipedia: “En el caso del aprendizaje supervisado, se dotó al modelo de conversaciones en las que los formadores jugaban en ambos lados: el usuario y el asistente de IA. En el caso de refuerzo, los entrenadores humanos primero clasificaron las respuestas que el modelo había creado en una conversación anterior”. (https://es.wikipedia.org/wiki/ChatGPT).
Las respuestas de ChatGPT a los usuarios que le consultan asombran. Por ejemplo, le pedimos un ensayo sobre “la nada” en 300 palabras. Esta fue su respuesta (sólo pongo los primeros dos párrafos y por cierto, el ensayo fue de unas 365 palabras):
“La nada es algo que, aunque puede parecer un concepto abstracto y difícil de comprender, es fundamental para entender el mundo que nos rodea. Desde el punto de vista filosófico, la nada es la ausencia total de algo, el vacío absoluto sin presencia de materia, energía o cualquier otra cosa. Esta idea de la nada ha sido un tema de debate desde hace mucho tiempo, y ha sido abordada por filósofos de diferentes épocas y culturas.
Para algunos filósofos, como Parménides y Platón, la nada es algo que no puede existir, ya que consideran que todo lo que existe es necesariamente algo. Según esta visión, la nada es simplemente una carencia de ser, una ausencia de existencia. Otros filósofos, como Epicuro y Lucrecio, argumentan que la nada es una realidad, y que es la base de todo lo que existe. Según esta visión, la nada es el espacio vacío que rodea a las cosas, y es el lugar donde las cosas pueden existir y moverse”.
Impresionante, sin duda. Sin embargo, hay críticas sobre los resultados que entrega. Se le preguntó sobre “el país más grande de América Central que no es México” y el sistemas dio una respuesta falsa. Dijo que era Guatemala, cuando la respuesta correcta es Nicaragua. Y es que la realidad tiene que ver con la manera en cómo trabaja ChatGPT. El sistema simplemente trata de completar estadísticamente un texto y por ende, es capaz de inventar respuestas. Por ejemplo, dado que los títulos de artículos de economía incluyen más las palabras “economía” y “teoría” que cualesquiera otras, y que el más citado economista es Douglas North, entonces ha inventado un artículo indicando que es el más citado “Una teoría de la historia económica”, el cual –sea dicho de paso– nunca escribió dicho autor.
Pero sea como sea, ChatGPT seguirá mejorando y en un par de años estos falsos positivos se minimizarán. Ya Bill Gates dijo que este sistema es revolucionario y aunque el creador de Microsoft ya no trabaja en su propia empresa, ya el nuevo Office traerá añadida una versión de ChatGPT llamada “CoPilot”, que hará que el software para oficinas de un brinco conceptual y de productividad nunca antes visto. Ya lo verán: llegó ChatGPT y llegó para quedarse.
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Número cero
Fentanilo, nueva “Guerra contra las drogas”
José Buendía Hegewisch | Excelsior
El tráfico de fentanilo en Norteamérica coloca a México en el centro de atención de una amenaza global, de la que nadie quiere la marca registrada para evitar que le endosen la factura de la crisis de opiáceos en EU, con más de 100 mil muertos al año. El “hecho en…” es como una bomba entre las manos, susceptible de explosionar por el choque de la potencia contra el que produzca o lleve a su país esta droga sintética.
La epidemia de sobredosis ya ha dado lugar a los mayores reclamos del gobierno de Biden a la maltrecha cooperación antinarcóticos con México y enfila contra los cárteles mexicanos (Sinaloa y CJNG) como principales responsables del trasiego de fentanilo. Incluso con iniciativas legislativas para declararlos grupos terroristas, cortarles el dinero y el amago de algunos republicanos de intervenir militarmente si el gobierno mexicano no hace lo suficiente para frenarlo.
El tráfico de fentanilo es explosivo y misterioso. López Obrador ha negado que se produzca en México, dado que los precursores llegan de China e India, como se sabe por aseguramientos de la FGR. Pero el gobierno chino de Xi Jinping dice que desconoce el tráfico ilegal entre ambos países, a propósito de una carta en la que el mandatario mexicano le pide ayuda para controlarlo, a solicitud de legisladores estadunidenses.
EU ha declarado la guerra al fentanilo y exige corresponsabilidad como un problema global, que requiere de cooperación antinarcóticos para evitar que se extienda por el mundo. Alerta, pero lo hace mientras el Departamento de Justicia llega a acuerdos conciliatorios con empresas farmacéuticas y laboratorios, en demandas civiles, acusados de delitos por su responsabilidad en la crisis de opioides.
La polémica sobre su origen lleva una carga explosiva por la implicación de esa industria en la producción legal de analgésicos con fentanilo. Y sigue por rutas ilegales del contrabando de armas, personas y drogas, y formas innovadoras de traficar con un narcótico fácil de esconder y transportar. El mayor problema es que el comercio lícito en EU y México es tan grande que es difícil identificar a sus destinatarios y determinar la importación legal de la que no lo es.
Ante lo intrincado del asunto, los países implicados prefieren ver la viga en el ojo ajeno para no ser estigmatizados por la crisis de salud de EU. Los chinos se deslindan diciendo que es un problema “fabricado” totalmente “Made in USA” para evitar un choque en el que se sienten vulnerables, aunque sin quitarse la acusación de ser los principales productores. A la vez que México rebate ser el problema y, por el contrario, se dice parte principal de la solución. La crisis del fentanilo “no se genera en México, ni es causante de ella, es injusto y falso”, replicó el canciller Ebrard a las acusaciones del senador Graham, que reclama al país negarse a ver su responsabilidad en el tráfico en la frontera y el control territorial de los cárteles.
Miles de muertes por sobredosis de una droga mucho más peligrosa que la cocaína y la heroína, que arruinan la vida de las familias estadunidenses. Por ello, necesita atajarlo rápido y pedir cuentas lejos de las causas en su sistema de salud, ya sea acusando falta de cooperación antinarcóticos o a la migración, a pesar de que casi 90% de traficantes detenidos son estadunidenses. No obstante, la crisis del fentanilo calienta la “guerra fría” con China y lleva a EU a tratar a México como enemigo y no como socio.
Esta crisis sanitaria ha desenterrado el peor discurso de la Guerra contra las drogas en EU, aunque se cuida de abordarla como emergencia de salud pública. Eso sí, reclama a México responsabilidad compartida porque el problema está en ambos lados de la frontera: en uno, la epidemia de sobredosis, y en otro, la violencia de la droga y el dinero de las ganancias para los cárteles.
Su argumento es similar al de México sobre la epidemia de muertes violentas por el comercio ilegal de armas, que ahora la crisis de opioides podría ayudar a reconocer si el entendimiento no se extravía en amenazas y acusaciones falsas para endilgar la culpa fuera de sus fronteras. No son los migrantes quienes deban pagar esta factura con el estigma del tráfico y tampoco la población, con una mayor violencia por el combate contra las drogas.
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Trump en su laberinto
José Luis Valdés Ugalde | Excelsior
El muy largamente esperado arresto del expresidente Donald Trump se consumó el martes pasado en el estado de Nueva York, después de que un gran jurado de Manhattan lo condenara por 34 cargos criminales, en lo que podría llevar una pena carcelaria de hasta cuatro años por cada una de las imputaciones. Su talón de Aquiles, la prostitución y su gusto por las prostitutas VIP, así como la corrupción con la que ha construido su mediocre emporio. La actriz porno Stormy Daniels lo acusó de haberla sobornado con 130 mil dólares. Mismo dinero que provenía de los fondos de campaña en 2016, aportados por el público estadunidense, delito grave según las leyes electorales de Estados Unidos. Tiene, a su vez, otra complicación con una playmate de Playboy, Karen McDougal, quien recibió, esta vez, un poco más de dinero público, 150 mil dólares con el mismo objetivo: comprar su silencio y que no lo pusiera en evidencia como el gran coscolino que engañó a su mujer, a su familia (si es que ésta se puede llamar a engaño, después de solaparle sus múltiples actos de corrupción) y al público estadunidense, por un total de 10 meses que duró la relación. En todo caso, lo que este nuevo gran escándalo de Trump estaría provocando es una enorme incertidumbre, toda vez que se puede convertir en una navaja de doble filo para Trump: o se hunde, o se catapulta en este proceso muy preelectoral en el que el polémico expresidente se ha metido en forma demasiado temprana.
Por lo pronto, hay que destacar que Trump es el primer expresidente en la historia estadunidense al que se juzga en una corte. Por no mencionar que el magnate tiene pendientes varias investigaciones penales y causas civiles. Algunas de ellas con un fundamento legal más contundente, como la del intento de fraude en Georgia, la incitación a la toma del Capitolio por sus seguidores ultras el 6 de enero de 2021. También está el muy avanzado proceso legal por fraude en sus propias empresas, también en Nueva York. Y, desde luego, está también la apropiación de documentos secretos que pertenecen a los Archivos Nacionales. Trump es un delincuente y un personaje hundido en un laberinto sin precedentes, que, además, ahora está jugando con el victimismo para lanzar su carrera por la candidatura republicana.
Esto último le está resultando bien si observamos las encuestas que lo favorecen de manera significativa por encima de DeSantis (Ipsos indica que, después de la detención, Trump alcanzó 48% de preferencias, contra 19% de DeSantis). Está por verse si esta tendencia se mantiene firme, conforme avanza el proceso preelectoral, o la candidatura de Trump se descarrila. No sorprende ver a Trump en esta situación, pero lo que sí (aunque, sobre todo, asusta) es observar cómo un sector importante de votantes estadunidenses considera que se trata de una cacería de brujas, tal y como Trump lo quiso vender desde el principio y por esta razón lo favorecen. Sectores del establishment republicano también lo creen así, convirtiendo a este partido en el responsable de la impunidad trumpista y que lo ha tomado por asalto, con el apoyo de las huestes de la derecha extrema populista que siguen a Trump y al puñado de extremistas que sin decoro alguno han hundido al partido fundado por Abraham Lincoln y estimulado por la filosofía política conservadora de Edmund Burke, inspiración de los movimientos conservadores democráticos en todo el mundo y que hoy, junto con Lincoln, seguramente se está revolcando en su tumba ante semejante bodrio que representa tanto el Partido Republicano, como el mismo movimiento de Trump en la política democrática contemporánea.
Los exabruptos de Trump son típicos de él y de todos los autócratas infantiles que están contaminando la política en todo el mundo –AMLO no es la excepción, quien ya apoyó a Trump debido a sus traumas delirantes que todos tenemos que aceptar como verdades absolutas: ¡urge un psiquiatra que determine la inteligencia emocional de AMLO, Trump, Putin, Orbán, et al.! La retórica incendiaria de Trump puede parecer un acercamiento al folclor que lo ha caracterizado siempre. No obstante, en esta ocasión es cosa seria toda vez que se perfila de nuevo como una opción política con capacidad de ganar espacios relevantes para sus aspiraciones presidenciales. Veremos si, ante esta necedad, la mayoría de la sociedad estadunidense se activa y pone un alto a esta amenaza que se repite de una forma que puede ser irreversible y, de paso, haga honor a sus tradiciones democráticas que son herencia político-cultural del siglo XX.
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China y México, juntos en la lucha antidrogas
Antonio Gershenson | La Jornada
En las acusaciones al gobierno mexicano de ser –supuestamente– el principal productor y exportador de fentanilo hacia Estados Unidos, tenemos una muestra más del atraso político y diplomático de quienes integran el Congreso de ese país.
A través de los años, tanto el Partido Demócrata como el Republicano no han modificado la aplicación de la política exterior. Las diferencias entre uno y otro son mínimas, casi nulas, a la hora de amenazar a cualquier país, especialmente de América, que no se someta a sus condiciones económicas o políticas.
No es el único país represor ni hegemonista; sin embargo, y bajo un criterio mayoritario internacional, sí el que más ha castigado a sus vecinos lejanos, cercanos, e incluso a sus aliados. El criterio de que aunque exista la división dentro de Estados Unidos la política exterior fue –y sigue siendo– única es ilógico, pero le ha funcionado.
En pleno siglo XXI, con diversos señalamientos que repudian el historial de amenazas, hostigamiento y agresiones bélicas contundentes, el país de George Washington, Abraham Lincoln y otros líderes de las libertades y los derechos civiles se apega a la cómoda postura (para ese tipo de democracia) de que más vale garrote en mano que gastar dinero en promover golpes de Estado.
La herencia del presidente Roosevelt ha generado un sinnúmero de conflictos políticos y el desarrollo de una súper industria armamentista, aun en épocas de paz, a los que no se les ve fin.
Y para mantener dicha industria, que genera miles de millones de dólares al año, la ley del garrote se renueva, se adapta y se sigue vendiendo como medida geopolítica. Pese a los conflictos diplomáticos y de otro tipo que esa política produce, es defendida por engañabobos internacionales, aliados de Estados Unidos.
La sobreproducción de armamento de todo tipo, y para todo tipo de clientes, mantiene al límite la política exterior de ese país. Los falsos testimonios, apoyados por una gran estrategia de difusión masiva, son utilizados para culpar, sin importarles la aparente ignorancia acerca del esfuerzo que cada país esté realizando para detener la crisis de salud debido a las adicciones.
Ahora es el turno para México: cuando más se ha demostrado la movilización para detener el tráfico de fentanilo, más reclamaciones y difamaciones ha recibido el gobierno del presidente López Obrador.
Las amenazas de Lindsey Graham, senador por el Partido Demócrata, cuyo propósito son crear leyes para invadir el país como respuesta ante la indiferencia y negativa del gobierno mexicano, no es otra cosa que la búsqueda de oportunidad para entrar a México, generar un enorme conflicto político y quedarse en el territorio para llevar a cabo su plan expansionista, hegemonista, extractivista y anticorrientes políticas de izquierda.
Si la razón fuera cuidar la salud de más de 258.3 millones de jóvenes mayores de 18 años, según el censo de 2022, las autoridades sanitarias –tan estrictas, como dicen ser– ya tendrían desde hace tiempo los programas preventivos necesarios. Recursos monetarios los tienen, lo cual ha quedado demostrado por la cantidad de armamento de última generación que producen anualmente.
Pero es evidente que alguien con el poder suficiente hace todo lo contrario. Lejos de neutralizar a las bandas de narcotraficantes y menudistas, se coluden con los altos productores y toleran la venta en las calles, en las escuelas, en centros culturales, deportivos y otras áreas de acción.
La sustancia intoxicante llega intacta hasta las manos de quienes serán sus víctimas: la clientela de jóvenes, niños y adultos. El cuidado de la salud y sus vidas producen millones de dólares para esta otra industria de la destrucción.
Marcelo Ebrard, canciller mexicano, informará a la dirigencia republicana, especialmente al senador Graham, acerca de las acciones que se han llevado a cabo en contra de la fabricación de pastillas con alto contenido de fentanilo ilegal introducido a México de forma clandestina.
La solicitud de apoyo por parte del presidente López Obrador a Xi Jinping, presidente de la República Popular China, para revisar el control de la distribución legal de este medicamento analgésico ha sido enviada a través de una carta directamente a su embajada en México.
La respuesta ha sido rápida y favorable, pues entre ambas naciones existe el respeto a la soberanía, y en diversas ocasiones se han manifestado los vínculos culturales que han favorecido y profundizado la relación, pues desde el primer arribo de la nave conocida como Nao de China las relaciones no se han suspendido.
Es importante destacar que con China, a partir del comienzo de las relaciones diplomáticas bilaterales, han existido convenios en diversos rubros. En el caso de la prevención de las adicciones, existe un acuerdo desde 1977 para colaborar en la lucha contra el tráfico ilícito y la prevención del uso y abuso de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, así como sobre el control de precursores químicos.
Frente a la acusación del senador Graham, el presidente López Obrador declaró: Lo que debe quedar claro es que nosotros no producimos fentanilo.
Parte de la pronta respuesta de Mao Ning, portavoz de la cancillería, fue que China no ha sido notificada por México sobre ninguna incautación de fentanilo que haya sido enviada desde su nación.
