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OJO POR OJO

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Por Roberto Iris Balán

Según la Biblia, los israelitas descienden de Sem, hijo de Noé; los ismaelitas de Cam, los primeros, denominados semitas y los segundos cananeos.

En el mismo sentido, Abraham es padre tanto de Ismael, concebido con su criada llamada Agar y el hijo prometido por Dios, Isaac procreado con su esposa Sara.

Nada que salga de Babilonia es bueno, como se explica en Apocalipsis 18: 1-24; por ello Dios instó a Abraham para que saliera de Ur de los caldeos, perteneciente a Babilonia, para llevarlo a la tierra prometida. Esa tierra era Canaán, sí, ahí donde ya habitaban los descendientes de Cam.

En otra diáspora israelita, Yahvé ofreció al pueblo esclavo de Egipto llevarlos a la tierra prometida. Los que lograron llegar, porque muchos murieron en el camino, entre ellos Moisés, tuvieron que conquistar a cuchillo los pueblos descendientes de Cam; Heteos, amorreos y demás eos.

Moisés no entró a la tierra prometida porque Dios estaba molesto, ya que su pueblo practicaba la monolatría, sin embargo aceptaban a otros dioses; recordemos que convivieron con culturas como la sumeria, cananea, egipcia, entre otras.

De hecho, los sucesos más importantes de los relatos sumerios, coinciden con la Biblia, repetidos en su esencia por los cananeos, babilonios y egipcios.

Es bueno recordar que Ismael fue circuncidado a los 12 años de edad y cree su pueblo en un solo Dios. No todos los árabes son musulmanes, ni todos los musulmanes son árabes; y hay que aclarar que los israelitas, no todos, claro, basan sus creencias en la Torá con el Dios Yahvé, verá usted:

En 1810 antes de la era común, el Rey Ammurabi, quien reinó por 60 años a los amorritas, acadios, sumerios y semitas, declaró el monarca que el mismísimo dios Shamash le entregó un código de ética que hoy se conoce como “El código de Hammurabi”, que contiene leyes como; ojo por ojo, diente por diente, brazo por brazo. 

Ley que no se pierde a pesar de la recomendación cristiana de amar al prójimo y o, la de ofrecer la otra mejilla.

Para cerrar esta breve nota, analicemos lo que dice en Deuteronomio 32: 8-9

8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.

Yo entiendo, por investigación que El Eloim, Dios de dioses, dio como herencia a Jehová o Yahvé, la descendencia de Jacob. Esto podrá entenderse si escudriñamos en los panteones sumerio, cananeo y egipcio; descubriremos que nada tiene que ver con los circuncisos de corazón.

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