Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
Todo es perdonable en éste mundo. En México, en Campeche, en cualquier lugar.
… Menos el éxito ajeno.
Y cuando despertó, la vieja cubeta y los cangrejos seguían ahí.
Lindo y plácido domingo de julio. En el reverdecimiento siempre asombroso y renovado de los árboles.
En la generosidad del cielo mandándonos la bendición de su agua lluvia fresca, transparente. Himno impar a la vida. Y a la credibilidad de los Dioses. Ver caer la lluvia es siempre placer mayor.
En este mes de julio se ha dado, jubilosa, la nueva fertilidad de mi mata de guanábana, que generosamente me entregó hace unos días su primer fruto, delicioso, luego de dos años de extravíos en los laberintos de su alzheimer vegetal.
… Para que luego no,se ande diciendo por ahí que los milagros no existen.