Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Negocios e impunidad, la sombra en los candidatos de Morena
La decisión no sólo fue por una cuestión de dinero, que es esencial para ganar una elección, sino también de impunidad en aquellos estados donde las manchas de la corrupción y el crimen organizado sólo pueden ser tapadas o blindadas temporalmente si se tiene un gobierno cómplice o a modo.
Proceso
Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum cedieron a los gobernadores la decisión de elegir en su mayoría a las y los candidatos en los 17 estados donde habrá elecciones el año que viene. De estos 17, cuatro se los entregó al Partido Verde que, fiel a su naturaleza de negocios, tendrán una mina de oro en las Rivieras Maya de Quintana Roo, la de Nayarit y las zonas turísticas de Baja California Sur y San Luis Potosí.
En el pragmatismo y la urgente necesidad de tener una mayoría en la Cámara de Diputados que se renovará en la elección del año entrante y ante la falta de dinero para sostenerlas, así como en medio de acusaciones de colusión con el narcotráfico, Morena y Palacio Nacional decidieron que los gobernadores se hicieran cargo de elegir a sus candidatos sustitutos, dejando a un lado a quienes estaban arriba en las encuestas o eran más populares.
Sin embargo, la decisión no sólo fue por una cuestión de dinero, que es esencial para ganar una elección, sino también de impunidad en aquellos estados donde las manchas de la corrupción y el crimen organizado sólo pueden ser tapadas o blindadas temporalmente si se tiene un gobierno cómplice o a modo.
Los casos de Chihuahua, Quintana Roo, Nayarit, Baja California, Michoacán, Zacatecas y Guerrero ejemplifican claramente que los gobernadores o gobernadoras hayan sido las responsables de elegir a los candidatos, incluso por encima de personajes con poder que los apoyaban.
Aspirantes como en Chihuahua, donde la senadora Andrea Chávez, impulsada por el senador Adán Augusto, quedó fuera, o Quintana Roo, donde el exdirector de Aduanas, Rafael Marín Mollinedo, no fueron elegidos, son ejemplos claros de la decisión pragmática de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Es de destacar que tanto en Chihuahua y Quintana Roo, lo mismo que en Nayarit donde quedó fuera la munícipe de Tepic, Geraldine Ponce, los personajes que aspiraban a ser candidatos o candidatas eran personas cercanísimas al expresidente Andrés López Obrador. En las tres el Partido Verde, fiel a sus intereses, a sus negocios millonarios y traiciones, le dieron la espalda a López Obrador y ahora acompañan a Morena y a la presidenta Sheinbaum. Jasmine Bugarín, legisladora del Partido Verde, es la candidata nayarita.
En el caso de Chihuahua, la postulación del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, apoyado por el Partido Verde, generó reacciones en Morena. Javier Corral, expanista y exgobernador de Chihuahua, ahora senador de Morena que apoyaba a Andrea Chávez, acusó a Pérez Cuéllar de ser cómplice de la corrupción del exgobernador César Duarte y aliado de la actual mandataria estatal María Eugenia Campos.
Pero en el fondo el temor de Corral es que con la llegada de su excompañero panista al gobierno de la entidad continúen las acusaciones penales en su contra y que lo lleven a la cárcel.
Un ejemplo más del poder de los gobernadores es Zacatecas, donde la designación de Verónica Díaz como coordinadora candidata no gustó al Partido del Trabajo. Los aspirantes derrotados, Ulises Mejía Haro, Geovanna Bañuelos de la Torre y Carlos Puente Salas, calificaron a Díaz como la candidata del gobernador David Monreal Ávila.
O en Guerrero, una entidad con graves problemas de narcotráfico, donde la designación de la senadora Beatriz Mojica Morga fue negociada con el senador Félix Salgado Macedonio y su hija la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, ambos interesados en recobrar el gran negocio turístico de Acapulco que estaba en manos de la presidenta municipal y aspirante a gobernadora Abelina López.
Lo mismo que en Michoacán, marcado por el crimen organizado, la designación de Carlos Torres Piña, exfiscal del Estado y antiguo secretario de Gobierno, es considerada una victoria para el grupo político del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Impunidad y negocios son la sombra del proceso de selección de candidatos a gobernador por Morena, partido que trae encima los escándalos de corrupción y colusión con el narcotráfico, los cuales tendrán seguramente un impacto en las elecciones de 2027.
Juegos de poder
El anquilosamiento de la oposición en México
LEO ZUCKERMANN
Excelsior
En este espacio he dicho, y hoy reitero, que una de las tragedias de la exigua democracia mexicana es que la oposición no está capitalizando los errores y escándalos de la coalición gobernante. Porque de eso se trata la democracia: de premiar o castigar al gobierno en turno en las urnas.
El problema es que la oposición es México tiene una pésima imagen en el electorado. En el balance entre las opiniones positivas y negativas, el PRI tiene un saldo de -39 puntos porcentuales, el PAN de -27 y el nuevo partido opositor Somos está naciendo con un -4. El único que se salva es Movimiento Ciudadano con un +6. Todos ellos palidecen frente al balance que hoy presenta Morena de +27. Son datos de la más reciente encuesta de agosto de este año de Buendía&Márquez.
Estoy seguro de que existe un segmento importante de la población que ya no se le antoja votar por Morena, el PT o el Verde por lo mal que han gobernado al país y sus múltiples escándalos de corrupción y vínculos con el crimen organizado. Sin embargo, voltean a ver a la oposición y les da menos ganas de votar por estas opciones que tienen tan mala imagen.
Son pésimas marcas. Tanto el PRI como el PAN por haber gobernado al país con el desgaste que ello conlleva, sus propios errores y escándalos y ocho años en que los presidentes López Obrador y Sheinbaum se han encargado de criticarlos a diario en las mañaneras.
Pero hay algo más: la oposición solita se ha anquilosado.
Por un lado, carecen de un proyecto político alternativo que ofrecer, salvo su rechazo a la 4T. Por el otro, los liderazgos de los partidos opositores no se han renovado. Al frente siguen los mismos grupos de políticos que perdieron, y gacho, en elecciones pasadas.
En el PAN está el grupo que heredó el partido de Ricardo Anaya después de la derrota de 2018: primero Marko Cortés, ahora Jorge Romero. En el PRI, Alejandro Alito Moreno se convirtió en el cacique del tricolor; es el dirigente nacional desde 2019 gracias a que reformó los estatutos que le impedían reelegirse. Y en MC, el líder indiscutible sigue siendo Dante Delgado, quien fundó ese partido en 1999; formalmente, la dirigencia la tiene Jorge Álvarez Máynez, que quedó en un lejano tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2024 con 10% de los votos.
Aunque pierdan, los liderazgos no sueltan el hueso. Se quedan con el control de todas las candidaturas y millones de pesos de prerrogativas. Es un poder enorme. Y, desde luego, se encargan de evitar cualquier desafío a sus dirigencias de cuadros que vienen creciendo.
La renovación de los liderazgos en un partido es fundamental para mejorar su imagen.
Véase lo que ha ocurrido con el Partido Demócrata en Estados Unidos.
Inmediatamente después de la elección presidencial de 2024, las encuestas demostraban que prevalecían las opiniones negativas sobre este partido. Los propios demócratas estaban más pesimistas sobre su futuro que en cualquier momento de los ocho años anteriores.
En 2025, la imagen llegó a un punto especialmente bajo. Sin embargo, para 2026 ha habido cierta recuperación. Han contribuido los errores y escándalos de la administración republicana de Trump. Sin embargo, los demócratas se están recuperando gracias a la renovación en sus liderazgos.
No sólo llegó un nuevo grupo encabezado por Ken Martin a la dirección nacional con el discurso de reconstruir el partido desde los estados y recuperar a los votantes de clase trabajadora, sino que está apareciendo una generación mucho más joven de candidatos.
Por una parte, están los del ala más progresista, algunos se consideran socialistas, como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que han conectado con su discurso en contra de la carestía y a favor de la justicia social. Pero también están destacando gobernadores de una nueva generación con experiencia ejecutiva como Moore, Shapiro, Whitmer, Newsom, Pritzker y Beshear. Por su parte, en el Congreso hay una camada de jóvenes que andan descollando, como Talarico, que increíblemente puede ganar la senaduría por Texas en noviembre.
Todavía no existe un nuevo líder nacional indiscutible que haya sustituido a la generación anterior. Pero podemos decir que en esta elección intermedia ya hay una competencia entre varias generaciones y corrientes por definir cómo será el Partido Demócrata y quién encabezará la siguiente etapa presidencial.
Mientras no haya un proceso similar en la oposición en México, Morena y sus aliados pueden dormir tranquilos. Entre el dinero que reparten en programas sociales y el anquilosamiento de los partidos opositores, pueden seguir cometiendo errores y protagonizando escándalos sin que sufran reveses importantes en las urnas.
Razones
Más allá de Torreón: matar por matar
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
El ataque la semana pasada en la Escuela Secundaria General No. 13 Justo Sierra Méndez, en el ejido La Unión, en Torreón, Coahuila, donde murió la subdirectora y hubo al menos cuatro heridos, dos de ellos muy graves, fue provocado por dos jóvenes hermanos gemelos, de 18 años, los hermanos Pérez Garza.
No fue, como se especuló, un ataque por resentimiento contra la escuela o porque los agresores hubieran sufrido malos tratos, tampoco una venganza específica contra alguien. Los dos jóvenes estuvieron preparando durante semanas el ataque, lo realizaron con bombas molotov, armados con armas blancas, un hacha, diez artefactos explosivos y tres latas de veneno para ratas. El ataque no estaba destinado contra nadie en particular: ingresaron a la escuela, una institución muy modesta ubicada en el mismo ejido en el que vivían los hermanos Pérez Garza y se dirigieron hacia la zona de baños, donde se toparon primero con la subdirectora a la que mataron en forma brutal con el hacha y los machetes, y luego a los otros estudiantes. Antes de que llegaran las policías, cinco minutos después del inicio del ataque, fueron reducidos por los estudiantes. La llegada de la policía impidió que fueran linchados.
El gobierno federal reaccionó pidiendo que se regularan redes sociales y creando comités en la que los integrantes (Mario Delgado, Luisa María Alcalde, Pepe Merino) no tienen idea del tema que deben enfrentar ni están en condiciones de hacerlo. Lo verdaderamente peligroso de lo sucedido en Torreón no son las redes, es que, según información de inteligencia, puede no ser un hecho aislado.
Los hermanos Pérez Garza estaban en un chat de WhatsApp denominado Wrath, formado por 43 integrantes y administrado por alguien denominado Violet y Aitana, en el que sus integrantes deben pasar varias pruebas para integrarse y que están interesados en masacres que trascienden lo ideológico: les interesa replicar este tipo de ataques desde los asesinatos de Columbine hasta los atentados del ISIS, pasando por prácticas satanistas.
Uno de los agresores, David, había creado un perfil en TikTok (que ya fue eliminado) en el que muestra desde días antes del atentado las armas que utilizaría en el mismo, incluso la ropa que usó: varias playeras, que el día del ataque portaba superpuestas, con símbolos satanistas y rememorando otros atentados. También exhibía símbolos contra el género femenino y otra imagen con la frase “no falling in love” (no se enamoren). Horas antes del ataque intercambió mensajes por TikTok con una joven que se identificaba como Butagorda, a la que le envío parte de esas imágenes y videos en las que le adelantaba que “mañana me toca a mí y a mi hermano”. La joven ha negado tener relación alguna con David, al que llama Toby y dice que jamás le contestó sus mensajes.
Pero quedan los otros 40 integrantes de este chat con participantes de varios estados de la República, sobre todo de Nuevo León. Se supone que todos tienen que pasar pruebas para ingresar en él y que se preparan para realizar, ése es el objeto del chat Wraht, ataques similares, intercambian información sobre cómo organizarlos y sobre otros casos alrededor del mundo.
No hay ninguna tendencia ideológica o religiosa que los identifique, salvo la sociopatía que genera la decisión de ejecutar este tipo de acciones. El temor de algunas autoridades es que, si no se desmonta con rapidez esta red, este tipo de ataques podrían repetirse en otros lugares del país.
Las autoridades se equivocan queriendo utilizar este atentado terrible de unos jóvenes desequilibrados, queriendo censurar redes (o quizás ése es el objetivo). Este tipo de ataques ocurren porque existe una sociedad enferma, con lazos sociales rotos o debilitados, con individuos que no sienten pertenencia, pero tampoco, como los dos hermanos Pérez Garza, algún tipo de empatía.
Una sociedad donde, además, matar se ha vuelto muy barato, casi gratis, donde la violencia está a la orden del día y se puede ejecutar en la mayoría de los casos con casi total impunidad. No tenemos una tragedia provocada por las redes sociales, tenemos una falla sistémica en nuestra sociedad que se refleja en cifras evidentes: los 200 mil muertos con López Obrador y los 130 mil desaparecidos; en la indiferencia de las autoridades ante las víctimas como las madres buscadoras; en la ineficiencia creciente de la FGR y el sistema de justicia para procesar y castigar los delitos. Matar no cuesta nada y casi no implica castigo: eso es lo que alimenta este tipo de grupos que toman ejemplos externos, pero a los que le sobran los que pueden tomar de nuestra realidad cotidiana un día sí y otro también.
En esta misma semana, además del ataque en la secundaria de Torreón, ha habido un multihomicidio en Montemorelos, Nuevo León donde fue asesinada toda una familia. Entre septiembre de 2024 y septiembre de 2026 se han reportado más de 450 multihomicidios en México. Causa en Común ha contabilizado 3 mil 36 masacres entre enero de 2020 y marzo de 2026.
Ahora nos podemos enfrentar a un nuevo fenómeno: la decisión de matar indiscriminadamente por el sólo hecho de, alguna forma, trascender matando. En ese chat llamado Wrath, junto con los asesinos de Torreón, hay otros 40 dispuestos a hacer lo mismo.
Torreón: mucho más allá de la imitación de la violencia
MARIO LUIS FUENTES
Excelsior
Una subdirectora asesinada en su escuela obliga a preguntarnos qué está ocurriendo en los espacios donde educamos a las nuevas generaciones. En Torreón, esa pregunta corre el riesgo de quedar sepultada bajo una explicación demasiado rápida: los agresores habrían imitado a perpetradores de otros países. La fiscalía estatal señaló esa hipótesis entre los primeros resultados de la investigación. De inicio, quedaría por esclarecer, en primer lugar, cómo la admiración por un atacante extranjero llegó a convertirse, para dos jóvenes mexicanos, en una razón para matar, y qué ocurrió en sus vidas antes de que cruzaran ese umbral.
El homicidio de la profesora y las lesiones sufridas por otras personas se dan en una entidad donde ya se tienen otros antecedentes: el del Colegio Cervantes de Torreón, en 2020 y la agresión contra una profesora en Ramos Arizpe en 2023; pero también en un país donde, entre los años 2000 y 2026 se han registrado, al menos, 157 ataques de una naturaleza relativamente similar. Son acontecimientos cuyas motivaciones y circunstancias deben esclarecerse por separado; pero que, al considerarlos juntos, surge la pregunta respecto de qué se investigó después, qué medidas se desarrollaron y qué conocimientos llegaron efectivamente a las escuelas, como parte de las directrices de las autoridades educativas.
La hipótesis de la imitación resulta así totalmente insuficiente. ¿Qué encuentra un joven en una comunidad que celebra la destrucción? ¿Qué reconocimiento obtiene allí? Un perpetrador extranjero podría, sí, convertirse en figura de identificación porque ofrece una manera de interpretar agravios, atribuir enemigos y proyectarse ante otros. Sin embargo, comprender esa apropiación demanda reconstruir vínculos, conversaciones y trayectorias.
La investigación debe alcanzar también la vida cotidiana. La violencia doméstica, el acoso, las humillaciones y la exposición a entornos donde la fuerza bruta proporciona autoridad forman parte de las condiciones en que crecen numerosos adolescentes. UNICEF ha documentado la continuidad de la violencia entre hogares, escuelas y comunidades. Esa exposición tiene efectos que merecen atención por sí mismos; atribuirle automáticamente una conducta homicida impediría entender por qué experiencias semejantes desembocan en respuestas tan diferentes. Para esclarecer este tipo de violencia, es necesario entonces conocer relaciones concretas, además de reconocer el contexto social.
El tema de la salud mental adquiere también una dimensión estratégica en esta cuestión. Si un adolescente comunica que está siendo amenazado, expresa deseos de hacerse daño o amenaza a otros, ¿quién lo escucha; quién evalúa la situación y quién verifica que recibió atención oportuna y adecuada? Entre advertir un problema y conseguir una consulta pueden acumularse trámites, costos y esperas. Una referencia sin seguimiento deja a las y los jóvenes y a sus familias frente a una puerta cuya apertura se desconoce. La prevención exige hacerse cargo de ese trayecto, dentro y fuera del plantel.
El profesorado ocupa una posición difícil en ese recorrido. Convive diariamente con estudiantes y puede advertir cambios, conflictos o amenazas, pero necesita tiempo, formación y acceso a profesionales para interpretarlos y actuar. Cada escuela debería saber a quién recurrir y qué hacer mientras llega la respuesta. Esa capacidad incluye proteger a quien comunica un riesgo, atender a las personas amenazadas y documentar las intervenciones. Su eficacia depende de la coordinación con salud y protección de la infancia, así como de servicios que puedan recibir los casos.
En el fondo, estos ataques interrogan el aprendizaje de nuestra relación con los demás. La escuela promete un espacio donde la palabra permite tramitar diferencias y donde la presencia ajena establece límites a la propia acción. Esa promesa necesita sostén material y cotidiano. Después de Torreón, esclarecer responsabilidades y acompañar a las víctimas debe conducir también a examinar las instituciones que rodean a los jóvenes. La explicación de la imitación resulta muy limitada porque nos dice muy poco acerca del mundo en que esa referencia, si es que es el caso, adquirió sentido y llevó a una decisión cruenta y al asesinato. Y eso requiere de una comprensión mucho mayor. Las víctimas y sus familias lo merecen.
Astillero
Advertencia desde Brasil // Trump, mapache descarado // Dólares a “sociedad civil” //4T: crítica y autocrítica
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
Donald Trump no pudo brindar en primera vuelta por los resultados electorales de Brasil, pero es previsible que agudice sus mecanismos de intervencionismo para tratar de derrotar a Lula da Silva en segunda vuelta y colocar al ultraderechista Flavio Bolsonaro como nueva pieza de la colección latinoamericana de marionetas políticas en la región.
El descarado entrometimiento de la Casa Blanca en elecciones latinoamericanas ha estado presente en Honduras (a favor de Nasry Asfura, conocido como Tito), Chile (con José Antonio Kast), Costa Rica (Laura Fernández Delgado), Perú (Keiko Fujimori) y, para sostener gobiernos ya en funciones, Argentina (en las elecciones intermedias que Javier Milei parecía destinado a perder) y Ecuador (en apoyo de Daniel Noboa, abiertamente servil a intereses del país en que nació, Estados Unidos).
En varios casos se advirtió a los ciudadanos del respectivo país que se frenaría la ayuda económica de EU si la izquierda llegaba a ganar las elecciones. El cinismo de esa virtual compra del voto se ha reproducido en la propia nación imperial en decadencia: cual mapache infame, Trump está prometiendo 5 mil dólares a cada ciudadano gringo (el “dividendo Trump”, con independencia de por quién hubiera sufragado) si el Partido Republicano mantiene el control de las cámaras en las elecciones de noviembre, que apuntan a una derrota de los republicanos y Trump. Además, el ocupante de la Casa Blanca ha avivado el fantasma de una crisis económica, como la de 1929, si el Partido Demócrata gana los próximos comicios.
En Brasil, Trump ha ensayado contra el gobierno de Lula con su clásico amago de los aranceles, provocaciones (el retiro de la visa a la embajadora de Brasil en Washington, luego de que Lula cerró la puerta a una “comisión de auditoría electoral”, y sanciones financieras y de visado contra el ministro de la Suprema Corte de Brasil, Alexandre de Moraes, quien condujo las investigaciones y el juicio contra el golpista ex presidente Jair Bolsonaro.
The Guardian publicó antes de las elecciones un informe indicativo de que Trump presionaba a un fondo de ayuda en materia de derechos humanos, del Departamento de Estado, para dirigir 175 millones de dólares a proyectos injerencistas, uno de ellos contra el Tribunal Supremo de Brasil: habría “un premio de un millón de dólares” para distribuirse a grupos “de la sociedad civil”, contrarios a Lula, bajo el concepto de “Cómo contrarrestar la guerra jurídica y la censura en Brasil”.
Lo sucedido en las elecciones de este domingo abre la puerta a una mayor intervención trumpista rumbo a la segunda vuelta, a celebrarse en 20 días más. Bolsonaro júnior ganó la primera vuelta con menos de dos puntos porcentuales y es probable que para la segunda votación logre nuclear a más segmentos de derecha y ultraderecha y el voto evangelista.
México debe leer con cuidado el primer resultado de esta contienda brasileña, de cara a las intermedias de 2027 y las presidenciales de 2030. Aparte de los factores externos, como el trumpismo, y los internos, como los hasta ahora grotescos intentos de organización de derechas y ultraderechas (Fox, Calderón, Salinas Pliego, Alito, Maru Campos, por citar algunos nombres), el movimiento autodenominado Cuarta Transformación necesita agudizar la crítica y la autocrítica (evitando, obviamente, el triunfalismo y la autocomplacencia), afinar la producción ideológica (hasta ahora virtualmente atenida a lo que va generando el ex presidente López Obrador), apurar la formación política que conjure oportunismos e infiltraciones, y esmerarse en corregir y potenciar lo que sea necesario para entregar buenas cuentas de gobiernos, legislación y administración de justicia.
Y, mientras Tatiana Clouthier Carrillo ha lanzado una especie de agrupación interna en Morena, con sus propias iniciales (Todos Con Conciencia), en rechazo a la “traición” del partido guinda al postular a Clara Luz Flores para gobernar Nuevo León, al que se considera en riesgo de ser “entregado”.
México SA
Brasil: a segunda vuelta // Diferencia menor a 2 por ciento // Balotaje: 25 de octubre
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
La Jornada
Lula da Silva convocó a los brasileños a rechazar “la barbarie”, pero no todos hicieron caso: el fascista Flavio Bolsonaro –hijo del esperpéntico ex mandatario de aquella nación– por estrecho margen y “haiga sido como haiga sido”, ganó la elección presidencial en primera vuelta, aunque no puede cantar victoria, porque al no conseguir 50 por ciento más uno de los votos enfrentará a Lula en segunda vuelta (balotaje, el 25 de octubre) y entonces el balance puede favorecer al ex líder sindical. Cierto es que la ultraderecha latinoamericana avanza, pero con la decisiva cuan pútrida e ilegal intervención de la Casa Blanca, y la nación más poderosa y grande de Sudamérica es una fruta muy apetitosa para el imperio.
Por cierto, antes de los comicios se conoció que “el departamento de inteligencia de la Policía Federal de Brasil investiga una posible injerencia extranjera (léase la gringa, para favorecer a Flavio Bolsonaro) en las elecciones en curso, a partir de una denuncia de la Abogacía General de la Unión (AGU), anunció este domingo el director general de la fuerza, Andrei Rodrigues, quien dijo: “recibimos una solicitud de la AGU (institución pública encargada de la representación judicial y extrajudicial del Estado Federal) que sugería investigar una posible interferencia externa; el asunto fue remitido a la Dirección de Inteligencia a fin de iniciar las averiguaciones. Se trata de una investigación en curso, un procedimiento preliminar; no existe un riesgo efectivo ni un elemento concreto, ni tampoco la existencia de un plan contra las embajadas de Estados Unidos y Australia en Brasilia, como trascendió en días recientes para justificar la suspensión de la atención consular” (La Jornada).
Los primeros resultados llegaron a dar 10 puntos de ventaja al candidato fascista, pero según avanzó el conteo de votos la diferencia se fue reduciendo a menos de 2 por ciento. Llama la atención el resultado de la primera vuelta y el “sentir” de una parte del electorado, porque con Lula en el gobierno se redujo la pobreza, mejoró el ingreso de la mayoría, la inflación se mantuvo controlada, de nueva cuenta Brasil quedó fuera del mapa del hambre, se incrementó la inversión, bajó del desempleo, avanzó el crecimiento económico y reforzó su política de inclusión social. En síntesis, ha sido notoria las mejorías para los brasileños y dejó en claro que su país “no será patio trasero de nadie”; es decir, todo lo contrario de lo que sucedería con Bolsonaro, al ser otro de los títeres de Washington. Sin embargo, aquí cabe la ya clásica frase: “el peor enemigo de un pobre es otro pobre que se cree rico y defiende a quien los hace pobres a ambos”.
De acuerdo con información de algunos medios sudamericanos, en esta elección brasileña tuvo peso específico el electorado evangélico (estimado en 30 por ciento del total de votantes), especialmente aquel de zonas con población altamente vulnerable y tradicionalmente identificado con el partido político de Lula, que en esta ocasión cambiaron su decisión, porque ‘fueron convocados’ por sus pastores a votar por Flavio Bolsonaro”. Lo dicho: la religión es el opio del pueblo.
Al cierre del conteo final, Lula fue el primero en hablar: “que se preparen los bolsonaristas, porque la segunda parte de la campaña inicia ahora; la verdadera foto de Brasil se verá en el balotaje y soy muy bueno en el mata-mata” (fase de eliminación directa en partidos de futbol); buscaré a los ciudadanos que no votaron (abstencionismo de 21 por ciento, equivalente a 33 millones de brasileños) y desde el próximo martes, los Bolsonaro deben prepararse porque los vamos a derrotar”. En cambio, la conferencia del fascista Flavio fue un verdadero caos.
Con 99.9 por ciento de las mesas escrutadas, la diferencia apenas fue de 1.92 por ciento.
Las rebanadas del pastel
Uno de los títeres de Trump, el “presidente” boliviano, Rodrigo Paz, por decreto destituyó al fiscal general que investigaba el caso Fernando Cerimedo, amén de que tenía órdenes de aprehensión contra su esposa por operaciones fraudulentas. Además, se descubrió que el representante de Estados Unidos en la nación andina pagó sobornos a algunos legisladores para avalar dicha medida; en Ecuador, donde “gobierna” otra marioneta trumpista, Daniel Noboa, asesinaron al fiscal que investigaba lo mismo, pero en su nación. La impunidad gringa es brutal y para eso están los peleles firmantes del Escudo de las Américas. Y en esa misma línea servil están los “mandatarios” Javier Milei, José Antonio Kast, Abelardo de la Espriella, Keiko Fujimori, Nasry Asfura y algunos más, una vergüenza para la democracia latinoamericana.