Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Arsenal
El gringo de la DEA que iba a fiestas del narco
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
El boom de los narcos condiciona más que nunca las relaciones de Estados Unidos con México. Todo gira alrededor de ese tema, que se ha salido de control en ambos países.
Al norte del río Bravo, el consumo de drogas ha matado a alrededor de medio millón de estadunidenses en el lapso 1999-2019.
Agregue entre 70 y 100 mil más que el fentanilo provocó entre 2020 y 2023, según el Washington Post. Más que las bajas mortales en la Segunda Guerra Mundial (416 mil 880 muertos) y la Guerra de Vietnam (58 mil 220).
Al sur, la violencia de los cárteles ha provocado 480 mil asesinatos, desde que Felipe Calderón le declaró la guerra al narco, en 2006.
México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) señala que el sexenio de López Obrador –el de “abrazos no balazos”– ha sido, paradójicamente, el más letal en la historia. Cifra en 200 mil los homicidios, con una alta incidencia de violencia ligada a disputas entre cárteles.
* La presidenta Sheinbaum respondió ayer a la advertencia de Terry Cole, director de la DEA, de que la agencia antidrogas va no sólo por líderes de los cárteles, sino por los narcopolíticos.
En su réplica al funcionario estadunidense mencionó el caso del exdirector regional de la DEA en México (identificado como Nicholas Palmeri) quien se presume tenía contactos con narcos y sus abogados.
Dijo textual: “Pues también ellos que expliquen. Por ejemplo, esta persona que estaba en México. Que lo acusaron de andar en fiestas con narcos”.
“¿Qué pasó con esta persona?”, preguntó.
Y aseguró: “Ellos tienen trabajo que hacer en Estados Unidos, muchísimo, muchísimo…”.
* Es un axioma afirmar que proteger a presuntos delincuentes sólo porque son morenistas erosiona la credibilidad del Estado y alimenta la narrativa de Terry Cole de que gobierno y narcos “son uno y lo mismo”.
Pero hay matices importantes:
La pregunta de fondo no es sólo si entregan o no a Rocha e Inzunza, sino por qué Sinaloa sigue siendo un bastión de poder del cártel que lleva el nombre del estado, después de tanto tiempo y de numerosos operativos.
Sabemos que la corrupción no se limita a unos cuantos nombres; está incrustada en policías locales, jueces, partidos y estructuras de poder, por más que en Palacio Nacional se esfuercen en convencer de que no hay políticos guindas vinculados con los cárteles.
Si el gobierno federal realmente quiere romper esa percepción, debería abrir investigaciones paralelas serias a través de la FGR y la UIF, y no sólo reaccionar a lo que dice Washington.
Pero también compartir más inteligencia bilateral, sin ceder soberanía.
La Presidenta, por cierto, pidió a la Fiscalía General de la República “revisar” si parte de los 15 mil millones de dólares que la justicia estadunidense ordenó decomisar a El Mayo Zambada puede ser reclamada por el gobierno de México por reparación del daño.
* Un diagnóstico integral de la red de semáforos de la Ciudad de México, para que se implemente un programa urgente de mantenimiento preventivo y correctivo al respecto, pide la senadora de MC, Alejandra Barrales.
Solicitud acertada. Yo mismo me he topado con semáforos simultáneamente en verde en el cruce de Avenida Reforma y Sevilla. Llevan meses así.
Barrales respalda su petición con estadísticas que atribuye a la Secretaría de Movilidad de la CDMX:
Tan sólo en el primer trimestre de 2026 se registraron 210 accidentes de tránsito, los cuales ocasionaron el deceso de 111 personas y más de 7 mil 500 personas lesionadas.
La Organización Mundial de la Salud estima que por cada persona fallecida en un accidente de tránsito, entre 20 y 30 personas sufren lesiones, y muchas de éstas son permanentes, lo que, además de significar una carga para los sistemas de salud, eleva los costos económicos y sociales para las familias y el Estado, puntualiza.
Por ello, afirma, el adecuado funcionamiento de los semáforos no es meramente un asunto administrativo, sino una medida preventiva de seguridad y salud públicas.
“Cada dispositivo fuera de operación incrementa la probabilidad de conflictos viales, dificulta la movilidad y pone en riesgo la vida de miles de personas”, puntualiza.
Razones
El espionaje ruso en México
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
Es el complemento de la reunión contra lo que Estados Unidos denomina el terrorismo de izquierda radical, que se realizó la semana pasada en Washington, con la asistencia de ministros de seguridad y justicia de 65 países. El Departamento de Estado dio a conocer un informe sobre la infiltración del gobierno cubano en Estados Unidos y otros países, en el que sostiene que “la presencia de altos mandos de inteligencia rusos en México —que se hacen pasar por diplomáticos para recabar información sobre Estados Unidos— ha sido fuente de tensión diplomática entre ambos países en los últimos años”.
No es nuevo: es la reiteración de una demanda que ha presentado una y otra vez el gobierno estadunidense desde el inicio del gobierno de López Obrador. Cuando comenzó la guerra en Ucrania, muchos espías rusos fueron expulsados de Estados Unidos y Europa, y el espionaje de ese país se redistribuyó por el mundo, redoblando su presencia en Turquía y en México. Al mismo tiempo se asentaron en México grupos políticos muy cercanos al gobierno de Putin, como Podemos, y creció como nunca la presencia de Cuba en México.
En diciembre pasado, The New York Times publicó en su portada un reportaje especial sobre la expansión de redes de espionaje ruso en México. Sin embargo, lo que detonó la alarma al más alto nivel fue que, pese a recibir de la CIA una lista con más de dos decenas de nombres de espías rusos identificados, muchos de ellos haciéndose pasar por diplomáticos en nuestro país, no fueron expulsados de México. La advertencia quedó archivada y los agentes rusos siguieron operando. Peor aún, según fuentes estadunidenses, desde el CNI, el sexenio pasado, se le filtró a la inteligencia rusa el nombre de todos los agentes estadunidenses que operaban en México. Responsabilizan de ello al entonces director del CNI, Audomaro Martínez.
Según fuentes estadunidenses citadas por el NYT, agentes rusos vuelan desde ciudades de EU a Cancún, Los Cabos o Puerto Vallarta y se hacen pasar por turistas. Ahí, entre hoteles, bares y playas, tienen encuentros con informantes que les entregan datos adquiridos dentro de territorio estadunidense. Y, según explica el rotativo, ese tránsito entre Estados Unidos, México y Rusia complica el trabajo de la contrainteligencia estadunidense. Al operar fuera de su territorio, los espías logran eludir sistemas de vigilancia que, dentro de EU, son infinitamente más estrictos que en México.
Nuestro país funciona como un “cuarto intermedio”, un punto de transferencia donde los operativos del Kremlin pueden reunirse, intercambiar datos encriptados y regresar sin llamar la atención.
El reportaje señalaba que algunos de los agentes rusos “más hábiles” están afincados en la capital mexicana. No es casualidad. Durante la Guerra Fría, México ya era conocido como la “Viena de Latinoamérica”, un terreno de juego para espías de diversas potencias. En la época entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, decenas de espías nazis se instalaron en México.
La invasión rusa a Ucrania en 2022 cambió las reglas: Washington necesitaba blindarse; el Kremlin necesitaba información, mientras México, con un gobierno que ha adoptado una postura distante hacia los intereses de Estados Unidos, se convirtió en un lugar ideal para instalar operaciones discretas.
Hay otro tema central: Rusia no sólo despliega agentes; despliega narrativas. Autoridades de Estados Unidos, Reino Unido y Francia han señalado su preocupación por el incremento de campañas de desinformación originadas desde México. Bots y cuentas automatizadas impulsan mensajes que buscan deteriorar la imagen de Estados Unidos y de Europa, y amplificar tensiones políticas internas. Y también apoyan para sembrar narrativas y posicionar mensajes de la política interna de México. Es una combinación de inteligencia clásica y guerra informativa digital.
La administración de Andrés Manuel López Obrador desestimó las advertencias estadunidenses calificándolas de “paranoia”. Ellos dijeron que era complicidad. Ante la presión diplomática, México aceptó permitir que funcionarios estadunidenses dieran opinión sobre nuevas solicitudes de credenciales diplomáticas por parte de personal ruso. Desde entonces, algunas fueron rechazadas. Pero los espías ya instalados en México nunca fueron expulsados.
Putin tiene obsesión por sus “ilegales”, que son agentes con identidades falsas infiltrados en diversos países. La idea de que varios operan desde México encaja con su visión del mundo: un líder aislado, desconfiado, que considera el espionaje como herramienta esencial del poder ruso.
Hoy, 80% de quienes están en altos cargos del gobierno ruso proviene del aparato de seguridad. Rusia no sólo heredó la cultura del espionaje: la convirtió en el eje de su sistema político.
China ha imitado este modelo. Su Ley de Seguridad Nacional está inspirada en la rusa; su visión del control interno y del espionaje externo se alimenta del éxito operativo que diseñó Moscú. Rusia depende más que nunca de China, pero los rusos, históricamente, han desarrollado un sistema de espionaje muy eficiente. Y el espionaje cubano, tan presente en México desde antes del inicio de la revolución castrista, ha estado íntimamente relacionado con sus homólogos rusos durante los últimos 70 años.
El tema trasciende, por mucho, la coyuntura. Es un capítulo central de la geopolítica global, pero también de la nueva visión estratégica de la Casa Blanca. Y México tiene un espacio central en ella. Aquí parece que no lo entendemos.
Cuenta corriente
Plan México: ¿un problema de asesoría?
ALICIA SALGADO
Excelsior
Circuló profusamente un borrador de una “aparente propuesta” elaborada por la economista londinense Mariana Mazzucato y la economista neoyorkina Adriana Merling, siendo la primera la directora del Instituto de Innovación y Propósito Político, que ha sido severamente cuestionado por no provenir de asesores con conocimiento de “lo mexicano y las políticas públicas mexicanas”.
Se comenta que el reporte que el documento titulado State Transformation for Plan México fue escrito para su discusión (o sea inacabado) interna, no para su circulación, y en el que se proponen ajustes a la estructura, objetivos, rutas para su consecución y alineamiento claro con incentivos para la participación privada en las inversiones que supone el plan en todo el país.
La realidad es que al menos el equipo económico no la contrató, y parece poco probable que lo haya hecho la Presidencia, pero si fue una propuesta elaborada para ser presentada por un think tank, lo más probable es que se la echen abajo.
El Plan México, por lo que entiendo, tendrá que repensarse, como lo fueron todos los planes sexenales, porque uno de los problemas centrales que le están siendo evidentes a la Presidenta es que los parques y las propuestas de desarrollo (vea el caso de Hidalgo), no coinciden con los mercados existentes y, para desarrollar mercados, se requiere que el empresario le vea sentido, rentabilidad y visibilidad de éxito.
A casi dos años de su presentación, de 100 parques industriales propuestos, 20 están habilitados, pero especialmente donde ya existía infraestructura energética, logística, carretera, de telecomunicaciones y conectividad con principales mercados.
Pero no se quemen las pestañas. El borrador es eso, una propuesta encargada por una empresa a un think tank, que alguien recibió y decidió circularlo, pero no fue encargada por el gobierno de Sheinbaum.
DE FONDOS A FONDO
#Salud… Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum recibe un día, y otro también, quejas sobre el desabasto de medicamentos, en la Secretaría de Salud hay funcionarios que no entienden que no entienden.
Ahora son los hospitales e institutos de alta especialidad los que piden la renuncia de la encargada de las compras consolidadas, Karla Bautista, funcionaria que, más allá de sus modos, se ha tornado en un punto nodal de ineficiencia por la forma en la que atiende y procesa la demanda de medicamentos e insumos para la salud, que, dicen, es un verdadero dolor de cabeza. ¿Será que el doctor David Kershenobich pondrá orden o esperará a que lo haga Palacio Nacional? Digo, porque luego dicen que son personajes altamente recomendados, aunque carezcan de habilidades para prestar el servicio público profesional.
#STPS… Relevo en el Centro Federal de Conciliación: Sánchez Cuazitl se perfila para suceder a Domínguez Marrufo. José Luis Sánchez Cuazitl es el perfil que impulsa el secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños López, para asumir la dirección general del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL).
Con este relevo, la dependencia busca asegurar la continuidad operativa y consolidar la reforma laboral de 2019.
La salida de Alfredo Domínguez Marrufo responde al término de su periodo constitucional de seis años al frente del organismo. Domínguez Marrufo concluye su encargo este mes tras haber sido el encargado de poner en marcha la institución y desplegar la arquitectura operativa del nuevo modelo de justicia laboral.
#SAMSUNG… Hoy se lanza en Londres la nueva familia de Galaxy ZFold y Galaxy Z Flip, con variaciones interesantes para el mercado de alta gama mexicano. Estos equipos, seguro lograrán que Samsung se mantenga en el liderato del mercado mexicano por que, a diferencia de Apple, tienen una amplia oferta de equipos para todas las gamas de precio, desde los que van de mil 999 pesos hasta los 11 mil pesos; la Serie S y de ahí damos el salto a los Ultra y los foldables.
Según iMarc Group, las ventas de smartphones superaron 23 millones de equipos el año pasado y tiene un valor aproximado de 14 mil 830 mdd, y se espera que crezca a una tasa promedio de 4.8%, y lo más interesante es que se ha mantenido la tendencia de premiumización en la adquisición de teléfonos inteligentes en México. Considerando sólo el mercado premium, Samsung detenta 23% del mercado y Apple 21%.
Astillero
Hoda a Ron Dicardo // Se excedió Saliego Plinas // ¡Hágame el refabrón cavor! // ¡Alega “golpe de Estado”!
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
No es que a Ricardo Salinas Pliego le resulte lejano o inusual el posteo insultante y vulgar en redes sociales. Pero ayer rebasó sus propios límites al insultar y calumniar a la presidenta de México (entre otros desahogos desesperados).
Pillado como promotor o apoyador cibernético de acciones contra mexicanos del fascistoide Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en específico contra manifestantes a favor de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al llegar el pasado sábado a Nueva York para una ceremonia mundialista, el cada vez menos multimillonario dueño del Grupo Azteca se dejó llevar por un desahogo emocional que lo pinta de lamentable cuerpo entero como ciudadano mexicano solidario con los agresores de paisanos, como empresario en busca de venganza por quebrantos financieros que él generó, como concesionario de televisión que agrede y difama desde canales que deberían ajustarse al interés público y no al faccioso, y como ávido aspirante a una candidatura presidencial opositora compensatoria en lo económico y revanchista en lo político.
La reacción del empresario en fuga de sí mismo lo exhibe sumamente resentido por ha-ber perdido privilegios y haber pagado impuestos largamente escamoteados, a tal grado que hoy pretende adjudicarse virtudes y banderas cívicas como presunto luchador a favor de causas populares (hágase el refabrón cavor). Como contribución astillada al buen entendimiento se le comenta a Ron Dicardo que el popular juego de palabras “refabrón cavor” denomina metátesis recíproca (combinada con un cruce léxico o marmullaje), fenómeno fonético muy común al cambiar de lugar los sonidos, como en “probe” y “pobre” (nada qué ver con cobros usureros), o “murciélago” y “murciégalo”, expresiones válidas ambas, aunque en desuso la segunda, tema que en todo caso se dejará para explicación en futuro desbarre de Saliego Plinas contra la presidenta de México.
Y véase el día escogido por Ron Dicardo para criticar ineptitudes y fustigar mentiras: resulta que el heredero empresarial autodenominado como exitoso ha visto menguar su fortuna notablemente y tiene varios litigios cobrones pendientes, a tal grado que ayer mismo se supo que un tribunal de apelaciones de Reino Unido señaló a Sapliego Linas como judicialmente tramposo por contratar caros servicios de espionaje y tratar de vencer en juicio a uno de sus congéneres, Vladimir Sklarov, que lo engañó haciéndole creer que hacía negocios con una dinastía estadunidense asociada con la Gilded Age (edad dorada). ¡Vaya burla del destino: timar con espejismos dorados a quien acusa a una presidenta de “inepta”!
Timo intelectual y reprobación en curso elemental de derecho constitucional obtendría el dueño de Televizteca Sión (chin: se volvió a colar una metátesis recíproca), pues en su emisión de enojo tuitero (ahora X; la plataforma, no el emitente) adjudicó a un ¡golpe de Estado! los procesos legal y legítimamente válidos de reforma judicial y reconformación de las consejerías del Instituto Nacional Electoral ( bueno, Ron Dicardo, ¡no está solo!, pues el nuevo dirigente de un nuevo partido integrado por ideas y personajes políticamente viejos, Astajo Naranco (de Somos Memes; disculpas, pero la metátesis recíproca se negó a dar para más en este caso) al defender al acusado de huachicol fiscal Ernesto Ruffo, dijo negarse a “militar en Corea del Centro”; mmm, cuánta profundidad de memes.
La oda, con ¡oh! de gran admiración, que esta columna ofrece al prócer del Ajusco (por ello el título reza: ¡Hoda a Ron Dicardo!), se despide por hoy para seguir analizando el poemario disfrazado de programa político, a la vez disfrazado de mensaje bumerán en redes, del posible candidato de ICE a la presidencia de la República de la Fallida Ilusión.
“Ruffo, Texas y la hidra del huachicol: lo que falta del otro lado de la frontera”
JUAN BECERRA ACOSTA
La Jornada
La detención de Ernesto Ruffo Appel, primer gobernador de oposición en la historia moderna de México y figura histórica del PAN, hoy integrante de Somos Mx, manda una señal que trasciende su biografía política.
Por un lado, la captura envía la señal de que los lazos políticos del pasado ya no garantizan inmunidad frente a delitos de delincuencia organizada y, por otro, no menos importante, presiona éticamente a las autoridades estadunidenses para que procedan y clausuren las empresas texanas que abastecen el contrabando de combustible en México.
Aquí la clave, o al menos una de ellas, es Ingemar, empresa de la que es socio el ex gobernador Ruffo, señalada en el megadecomiso de 15 millones de litros de combustible en Coahuila, y parte de una investigación con órdenes de aprehensión contra aduaneros, militares y empresarios.
La captura de Ruffo acapara los titulares por su peso político, pero mirarlo como la cabeza principal de la hidra sería un error de diagnóstico: en este engranaje de corrupción y contrabando, él es una pieza remplazable.
Para mover volúmenes de hidrocarburo ilegal de tal magnitud a través de las fronteras se requiere una maquinaria por demás sofisticada. No basta con la audacia de un viejo político casi en el retiro, o de la ambición de un puñado de empresarios en el corredor industrial de Saltillo.
Este esquema necesitó de la colusión de aduanas, de la falsificación de pedimentos para hacer pasar gasolina por simples “lubricantes”, y del suministro cómplice de empresas estadounidenses que operan bajo el cobijo de la legalidad texana. Por ello, lo relevante ahora no es sólo el arresto de Ernesto Ruffo en sí, sino lo que venga después.
El ex gobernador es sólo una pieza de muchas en este entramado criminal con tentáculos en México y Estados Unidos. En México se investiga y limpia a las estructuras portuarias y aduaneras que permitieron que este fraude fiscal operara durante años. Falta que el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Oficina de Control de Activos Extranjeros de ese país procedan penalmente y de forma simultánea en contra de las empresas texanas involucradas en este entramado criminal transnacional.
La composición societaria importa tanto como el delito mismo. Ernesto Ruffo Appel llegó a Ingemar como socio en 2021, incorporado por el empresario José Merino Valdés Cuervo —detenido también el pasado 16 de julio—, en sociedad con la comercializadora estadounidense Belar Fuels Company. Es decir, capital político, capital empresarial nacional y un socio extranjero, todos operando juntos para falsificar pedimentos de importación y subdeclarar volúmenes de combustible ilegal.
El caso Ruffo deja de ser un asunto exclusivamente mexicano en cuanto se examina de dónde salía el combustible ilegal,Texas. Belar Fuels Company, con sede en Corpus Christi, era el principal proveedor de Ingemar y facilitaba el ingreso del hidrocarburo; Lambrucar, con sede en Houston y sucursales en varios estados mexicanos, apareció sellada directamente en los ferrotanques decomisados por autoridades mexicanas.
El propio Departamento de Justicia estadounidense reconoció que investiga el papel de estas empresas en el transporte del combustible, y llegó a describir a Texas no como un simple productor, sino como el punto donde el crudo robado en México se lava, se legaliza y se redistribuye.
México puede detener gobernadores y confiscar ferrotanques, pero mientras el origen del fraude no se toque con el mismo rigor, la red seguirá teniendo un proveedor dispuesto del otro lado de la frontera. El ingreso ilegal de hidrocarburos a México desde Estados Unidos no podría explicarse sin la colusión y participación activa de compañías operando desde el otro lado de la frontera
La confirmación de la presidenta Claudia Sheinbaum de que hay empresarios de Estados Unidos bajo investigación en la FGR es un paso importante, ahora la pregunta pendiente es si el Departamento de Justicia estadounidense actuará con la misma determinación que sus contrapartes mexicanas, o si el caso quedará, una vez más, resuelto sólo de un lado del Río Bravo, el nuestro.