Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
De políticos mancos y guerras ambidiestras
No sé si Donald Trump pueda recuperar popularidad antes de los comicios de noviembre. Me inclino a pensar que no la suficiente, y por ende creo que recurrirá a otras tretas para salvar el obstáculo.
Proceso
Hace muchos años escribí un ensayito en el que criticaba a los que llamé “políticos mancos”. Me refería a quienes ejercen el poder con una sola mano, la izquierda o la derecha; es decir, con suavidad y negociación invariables o con dureza e intransigencia perpetuas. Argumentaba ahí, si mi memoria no me traiciona, que es malo ese desequilibrio o, mejor dicho, esa falta de versatilidad. Los buenos políticos saben cuándo conviene usar una u otra mano, lo cual varía con las circunstancias. Los malos sólo saben ceder siempre o golpear siempre. Y desde luego, los peores son los golpeadores compulsivos. No sólo se vuelven predecibles, también se ganan enemigos innecesarios y a menudo echan a perder sus proyectos por su obsesión de imponerlos a rajatabla. Leyeron mal a Maquiavelo, quien no aconsejó a los príncipes ser sólo temidos, sino también ser queridos y respetados.
Los dirigentes populistas tienden a amputarse la mano izquierda. La mayoría de ellos son rijosos por temperamento y, por ello, se acomodan con facilidad en su papel. Y es que el populismo presupone un pleito interminable con todos aquellos que no se someten a su voluntad y con las élites, que son su pluma de vomitar. Pleito, digo, no debate. El manual populista los instruye a ser ofensivos e injuriosos con sus enemigos, pues su base social está enojada y deben actuar en consecuencia. El discurso de odio moviliza, da votos. Si no están enojados, lo cual es inusual, tienen que ponerse el disfraz de pandilleros y embestir navaja en ristre a los “elitistas”. Pero insisto, lo más común es que quien encabeza el movimiento sea pendenciero por naturaleza.
Escribo esto a propósito de los lances más recientes del presidente de Estados Unidos. Donald Trump es un ferviente seguidor de la tesis del hombre fuerte, el madman, el bully que debe provocar pánico en los demás. Entiendo que se lo enseñó su padre, porque él mismo lo ha dicho, aunque creo que lo aprendió más puntualmente de Roy Cohn, su abogado y mentor de sus inicios como empresario. Lo cierto es que, además, trae la intemperancia de fábrica. Vamos, si el populismo buscara el talante ideal para jefaturarlo sería el suyo. El problema es que eso lo hace políticamente manco y por tanto ineficaz en algunas coyunturas. Lo estamos viendo ahora, en los problemas que derivaron de su guerra contra Irán. Se ha peleado con todos. Son pleitos inútiles, a todas luces contraproducentes, pero no puede evitarlos. Es un instinto aprendido e irrefrenable. No se trata sólo de amedrentar a sus potenciales interlocutores o rivales: si alguien que no tiene por qué ser su contrincante le hace una crítica sutil él está obligado a darle un puñetazo. Es dogma.
Uno pensaría que los caudillos populistas tendrían la sensatez de moderar su agresividad cuando les resta electores. Y sí, algunos se contienen en esas situaciones, pero otros sonincapaces de hacerlo. Era, tal vez en menor medida, el caso de López Obrador, y es notoriamente el de Trump, quien no tolera verse débil. No está equipado para tratar con personas que no le tienen miedo. Debe, pues, “atacar, atacar y atacar”, como le aconsejaba Cohn. En especial, la polémica con el primer papa estadunidense, León XIV, es sumamente perjudicial para un presidente de Estados Unidos. Responder el llamado a la paz del líder espiritual de 60 millones de católicos de aquel país con una invectiva absurda, y añadir otra del vicepresidente Vance, es una receta para perder apoyo electoral. No sólo de quienes profesan el catolicismo, también de otros cristianos que resintieron la rudeza innecesaria.
Pero vayamos a un tema menos obvio, el de los intentos de terminar la aventura bélica iraní, que le ha alienado a muchos de sus seguidores. El mensaje que puso en Truth Social, en pleno Domingo de Resurrección, fue previsiblemente trumpiano: si no se rinden voy a destruir su civilización. En su lógica, eso aterraría al muevo ayatola y lo llevaría a la mesa de rendición. Si Irán no se había ablandado con los bombardeos, esta amenaza lo ablandaría. Seguramente sus estrategas y mandos militares, probablemente los más avezados del mundo, le advirtieron que los gobernantes de la antigua Persia no se iban a rendir fácilmente, que una vez terminada la etapa fácil de destrucción de su infraestructura y armamento, ya sin nada que perder, iban a resistir con la Guardia Revolucionaria, y que estarían incluso dispuestos a propiciar una invasión terrestre para entrampar al gobierno estadunidense de cara a las elecciones de medio término. Fue inútil; el instinto derrotó a la racionalidad.
Todas las encuestas muestran que Donald Trump ha perdido aprobación. No iniciar guerras fue una de sus principales promesas de campaña y es punto central del ideario de MAGA, su milicia electoral. Sus principales ideólogos le han dado la espalda. Pero nada de eso es más fuerte que su pulsión de ser un líder de hierro, implacable, el que doblega a todo el que se le ponga enfrente. Detener las hostilidades sin algo que le permita alardear un triunfo avasallante parece imposible. Al momento de escribir estas líneas prevalece un cese al fuego que abre el estrecho de Ormuz; el acuerdo, no obstante, se antoja asaz frágil. Aunque se invente una narrativa para presentarlo como triunfador, pues, difícilmente será sostenible. El lastre dogmático de no usar jamás la mano izquierda, de golpear y escarmentar sistemáticamente, hizo la decisión mucho más costosa de lo que pudo ser. Su atrofiada mano izquierda pudo haber impedido las muertes, el despilfarro de dinero y, sobre todo, su impopularidad.
La flexibilidad, la capacidad de otear el horizonte y virar cuando el camino lo exige, es fundamental en política. Esto, por cierto, no implica dejar de lado los principios, cuando se tienen. Es un asunto que conjunta estrategia y táctica. Y no deja de ser paradójico que un hombre tan escurridizo como Trump, que se mueve intuitivamente y cambia de rumbo cuando su intuición no da resultados, sea tan rígido en lo que toca a su obsesión por la dureza. Y es que, en efecto, una de las razones por las que no piensa mucho antes de actuar es el bajo costo de sus equivocaciones. Los trumpistas le perdonan casi todo, y por eso es tan proclive a ensayar cualquier cosa, por estrafalaria que sea: si le sale el tiro por la culata simplemente toma otro rifle y apunta a otro lado. Esa también es una característica de la mayoría de los adalides populistas, pero en él es más conspicua.
No sé si Donald Trump pueda recuperar popularidad antes de los comicios de noviembre. Me inclino a pensar que no la suficiente, y por ende creo que recurrirá a otras tretas para salvar el obstáculo. Si los republicanos llegaran a perder las dos Cámaras el juicio político sería inevitable. Así que apuesto doble contra sencillo a que se vendrán esfuerzos mayores a los que hemos presenciado para limitar el voto con requisitos inalcanzables para muchos electores demócratas, hacer redistritaciones en estados rojos y quizás hasta algún intento de suspender las elecciones. Es más, desgraciadamente no me sorprendería que hubiera alguna acción unilateral contra el narco en territorio mexicano para lograr un golpe que le redituara puntos. Cuando se ve acorralado, un hombre que asume que procurar algo por las buenas es signo de debilidad es capaz de todo. De todo lo que pueda hacer con su mano derecha, claro está. Porque curiosamente Trump, el golfista, es incapaz de comprender que a menudo la política es como el golf: gana el que menos golpes da.
Razones
El chantaje de la CNTE
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
Lo que está haciendo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se llama chantaje. Están ahorcando la Ciudad de México (y Chilpancingo, Oaxaca y otras ciudades donde tienen presencia) conscientes de que en nueve días comienza el Mundial y que el gobierno casi no tiene opciones: les entrega lo que quieren, que en última instancia es dinero, plazas y posiciones políticas de cara a 2027 (porque ellos y todos estamos conscientes de que no es posible derogar la reforma de pensiones del ISSSTE) o la CNTE va a boicotear la principal justa deportiva del orbe.
Creo que el gobierno federal y el de la ciudad, salvo en los temas de seguridad, se han preparado mal para el Mundial. Los seis años de López Obrador se desaprovecharon y muchas de las obras importantes simplemente no se realizaron, comenzando por el nuevo aeropuerto internacional de Texcoco, una de las más irracionales decisiones asumidas por el expresidente y cada día podemos aquilatar más la magnitud del daño provocado.
La política cosmética de la CDMX, con los morados y los ajolotes, es indefendible, pero lo de la CNTE es otra cosa: es la decisión consciente de chantajear con la amenaza de boicotear un evento global donde lo que está en juego es mucho más que el desempeño de un gobierno. En eso tenemos que estar todos de acuerdo: estamos hablando de la imagen internacional, de recursos turísticos, de fuentes de trabajo, de inversiones. Y de un evento masivo que tendrá repercusiones globales.
La presidenta Sheinbaum dijo que no creía que fueran maestros de la CNTE los vándalos, sino que eran provocadores. Cualquiera que conozca la historia de la Coordinadora no tendrá dudas de que son sus golpeadores, sus provocadores, los que están detrás de estas acciones como parte central del chantaje de la Coordinadora.
Hace casi 15 años escribimos con Bibiana Belsasso un libro que se llamó La élite y la raza (Taurus 2012) y lo recordábamos en noviembre pasado ante el anterior paro de la CNTE. Decíamos en ese libro que una de las dos grandes amenazas para la educación pública (la otra era, es, la creciente privatización de la educación) “es lo que podríamos llamar la ideologización de la pobreza y, de la mano con ella, la de la propia educación. La CNTE escenifica perfectamente esa lógica de mantener la educación como rehén de la lucha por el poder.
“En el discurso político de la Coordinadora —decíamos en aquel libro vigente al día de hoy— no hay nada que se acerque a la educación. No es el tema ni el objetivo: en todo caso, es la coartada más o menos eficaz para una lucha política que tiene que ver con las oposiciones más radicales, y que suele pasar por las plazas del magisterio, a las que quieren conservar como un bien patrimonial, lo que confirma, una vez más, el profundo conservadurismo de estos sectores que se denominan de izquierda.
“No se recuerda un año sin que los líderes de la Coordinadora no hayan ordenado tomar la ciudad de Oaxaca o las calles de Morelia o Tuxtla, donde no hayan bloqueado espacios públicos en la Ciudad de México, donde no hayan planteado un pliego petitorio imposible de cumplir y, finalmente, no hayan terminado recibiendo dinero y posiciones políticas o de poder de los gobiernos o, incluso, de los opositores coyunturales de éstos, que han pensado que están usando esas movilizaciones para descarrilar a sus adversarios sin comprender que así han ido haciendo cada día más fuertes y más impunes a grupos que apuestan solamente por ellos mismos.
“No importa quién sea el presidente o el gobernador y cuál la coyuntura: se ha creado un monstruo que, paradójicamente, cuanto más hunde al Estado y a su educación, más poderoso se hace. El único interés es el propio.
“Oaxaca, Michoacán, parte de Chiapas y Guerrero tienen, gracias a estos grupos, los peores índices educativos del país… Es un magisterio, una sección sindical, muy peculiar: muchos no son maestros, porque las plazas se heredan y se venden; cualquiera que salga de la escuela Normal, como sea que lo haya logrado, tiene asegurada automáticamente una plaza de maestro…Las promociones no se dan por la capacidad, sino por la movilización.
“A esos líderes no les interesa ni la infraestructura escolar ni los desayunos, tampoco los útiles o las becas, salvo que les den a ellos el recurso de esos programas para manejarlo. Quieren dinero y por eso piden cosas que saben que no lograrán para quedarse con lo más posible en la negociación, mientras ahorcan al resto de la sociedad en los lugares donde controlan la educación.
“¿Qué puede ser más privatizador que exigir que las plazas magisteriales sean patrimonio de una persona, que la pueda vender o heredar como un bien personal, privado?, ¿qué privatiza más la enseñanza que la irresponsabilidad de dirigentes magisteriales que se toman más días para marchar, manifestarse, hacer plantones o bloquear calles que para dar clases?, ¿qué impulsará más a una familia a enviar a sus hijos a una escuela privada que el hecho de que encuentren una y otra vez la escuela pública cerrada y a sus maestros en la calle?… Son los más conservadores, los más reaccionarios del escenario político nacional”.
Lo dijimos hace 14 años. Lo ratificamos ahora. Y en Palacio todavía hay quienes cobijan a estos conservadores con ropaje radical. Estos personajes que simplemente están chantajeando a la sociedad y el Estado con total impunidad.
Arsenal
Los “trancazos” a los gringos y el vandalismo autorizado de la CNTE
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
A la presidenta Claudia Sheinbaum no le gusta que se señale que estamos frente a la peor crisis de las relaciones entre México-Estados Unidos en décadas. En la mañanera del 18 de mayo pasado, la emprendió en contra de “las plumas del viejo régimen”, entre las que incluyó al excanciller Jorge Castañeda (2000-2003)
Ayer buscamos al también escritor académico y analista político para preguntarle: ¿Si fueras el canciller, qué le aconsejarías a la Presidenta?
Respondió: “Qué le bajara de inmediato, que se callara, que le dejara al canciller todo lo que ella quisiera que el gobierno dijera. Que se pelee el canciller, y si acaba muy desgastado, lo cambia y a la chingada. Son ya pleitos medio callejeros de la Presidenta. No debiera ser ella”, puntualizó.
En charla telefónica, Castañeda nos dijo que no sabe cómo van a tomar en el círculo cercano a Trump los discursos antiyanquis de la Presidenta en las mañaneras y en el Monumento a la Revolución. “Le ha lanzado muchos trancazos a los gringos. A la derecha, a Trump, al embajador, a la DEA, a la CIA. No es un mensaje para la tribuna. Si cree eso, está muy equivocada”.
Le preocupa, sobre todo, Steven Miller, asesor principal y jefe adjunto de gabinete de política de Donald Trump.
“Los medios estadunidenses, las redes, el Congreso gringo retoman todo. No lo hacen en tiempo real, porque tienen otras cosas de qué preocuparse también. Pasarán dos, tres o cuatro días, pero lo van a retomar”, pronosticó.
* En la charla, de unos 10 minutos, habló del embajador de EU en México, Ronald Johnson y su llamado a no politizar el combate al narcotráfico.
“El embajador Johnson está siendo cada vez menos barco para ella, como lo fue Salazar con López Obrador. Entre más lo provoca, más se puede ir escalando todo esto. No sé dónde quiere llegar. Si es para salvar a Rocha Moya, quién sabe si valga la pena. Tienen la mayoría en las dos cámaras. A la SCJN y al TEPJF los tienen subordinados. Para qué tanto grito estando el suelo tan parejo. La única explicación de la desproporción entre el escándalo que está armando y el tema del litigio, que es Rocha Moya, es que ella teme que este güey cante si lo entrega. No sólo sobre los demás güeyes, sino sobre cuánto dinero recibió en sus campañas”.
— ¿Se la pueden cobrar vía el T-MEC?, preguntamos.
— Hay una filosofía completamente distinta por parte de ellos. No sé si van a anunciar que sí quieren que se extienda. Lo más probable, por lo que dice Ebrard es que no, que van a hacer estas revisiones anuales y que en cada revisión anual van a ser más exigentes, pero por razones propias del comercio y de las ideas de Trump al respecto, no como represalia. Las represalias pueden venir en otra parte. Visas, frontera, instituciones financieras mexicanas o energía. Ese tipo de represalias me parece más probable”, puntualizó.
* La CNTE no sólo tiene secuestrados a cientos de miles de capitalinos desde hace días, sino que amenazan con subir el tono a una semana del Mundial. Bloquean avenidas, vandalizan las estatuas de jugadores de futbol colocadas en avenida Reforma por el Mundial, provocan el peor caos vial que hemos visto en mucho tiempo. Hace días tienen un plantón en el Centro Histórico. No sólo es la ansiedad, irritación y pérdidas de tiempo que provocan entre los automovilistas que se quedan atrapados por horas en las principales arterias de la CDMX, sino además las pérdidas económicas que han ocasionado a comercios, servicios y turismo.
La Canaco estima en 39.5 millones de pesos diarios las pérdidas por ventas no realizadas sólo en el Centro Histórico (principalmente en la calle 5 de Mayo) por ventas no realizadas. La autoridad capitalina no hace nada. Les acobarda aplicar la Ley. No es un llamado a la represión. No se confundan. Es hacer respetar el derecho de millones a circular en la ya de por sí saturada CDMX. En las ciudades más importantes del mundo democrático interviene la policía para evitar escenas como las que vimos ayer y antier en Reforma y a una cuadra del Zócalo. El conflicto está mal manejado. Las autoridades retroceden ante la amenaza. Ceden al chantaje de “si no hay solución, no rueda el balón”.
Dice la Presidenta que no son maestros, sino infiltrados. Y, sin embargo, la líder de la CNTE, de la sección 14 de Guerrero, Elvira Veleces, declaró que lo de ayer es sólo una muestra de lo que se nos puede venir, si no atienden sus irracionales demandas: 100% de aumento salarial y derogación de la Ley del ISSSTE. ¿No son maestros de la CNTE? Ajá.
* La foto de López Obrador con Andy es un acto anticipado de campaña. Se trepa en la popularidad que le queda al expresidente. El junior ya adelantó sus intenciones de ser diputado federal por Tabasco. “Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”, escribió en sus redes sociales. Por cierto, López Obrador no ha abierto el pico para pronunciarse sobre el caso de su “hermano” Rubén Rocha Moya, que tanto daño le ha hecho a Morena.
Astillero
CNTE y pensiones: lucha legítima // Sheinbaum prometió apoyar // Alianza con charrismo del SNTE // ¿Non grato, el embajador Johnson?
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
Herencia del corrupto e irresponsable gobierno peñista, el tercio de Mundial de Futbol que está a días de iniciar se ha caracterizado por el enorme uso de recursos públicos en las ciudades que serán sede de algunos partidos, la poca emoción social que ha suscitado y las protestas sociales dispuestas a aprovechar el escaparate deportivo-empresarial para presionar en busca de solución a sus demandas.
La más notable de estas exigencias proviene de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la ya longeva organización de sindicalismo independiente que, a pesar de sus movilizaciones y acciones, no encuentra una respuesta que les desactive.
El cuadro es complicado: como candidata a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum prometió a la CNTE cumplir con la exigencia de abolir las normas de retiro y pensiones que los profesores consideran lesivas, ya como Presidenta de la República ha expresado que no hay condiciones presupuestales para cumplir lo prometido; la CNTE asegura que la Ley del Issste de 2007 condena a recibir 30 por ciento de la pensión, además de otros procedimientos que afectan a los profesores.
La gestión política del gobierno claudista no ha sido eficaz. Para empezar, se sostiene una relación al estilo clásico del priísmo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyo secretario general, Alfonso Cepeda Salas, es senador por Morena y anunció que afiliaría al partido guinda a 5.5 millones de ciudadanos (millón y medio de trabajadores de la educación y 4 millones de sus familiares y amigos). De manera tajante, el Morena-gobierno optó por el sindicalismo charro, los líderes con privilegios y los arreglos laborales ventajosos.
Tampoco ayuda la figura e historial del insólito secretario de Educación Pública, Mario Delgado, especialista en marrullerías, apariencias y cesiones a intereses oscuros. Las mesas de negociación que se han instalado, la más reciente ayer, han resultado fallidas, más fotográficas que resolutivas.
En este caso, a toda falta de acción corresponde una reacción. La CNTE ha planteado con insistencia sus demandas y ha demostrado su legitimidad. Sus métodos de lucha son conocidos y van más allá del nombre de quien ejerza el poder y de las siglas partidistas. Es una organización gremial, que de manera natural defiende los intereses de sus agremiados, pero, además, su pelea también aborda lo relacionado con los contenidos educativos, en busca de una verdadera vinculación con lo nacional y popular.
La presidenta Sheinbaum respondió con firmeza al más reciente pronunciamiento intervencionista del embajador de la CIA en México, Ronald Johnson. Este lunes, pasadas las cinco de la tarde, a un día del fuerte discurso dominical de la Presidenta de México, el ex boina verde publicó en X que “la lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos (…) cada momento dedicado a convertir este desafío compartido de seguridad en una disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas a las que servimos”.
Sheinbaum advirtió que “es importante que los embajadores se queden en el tema de la colaboración; deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países”, por lo cual es necesario que Johnson “se quede en el tema bilateral y respete nuestros asuntos internos. Los asuntos de México le corresponden a los mexicanos”.
Lo cierto es que el nombramiento diplomático del ex oficial de la CIA ha coincidido en México con hechos y circunstancias que encajan en el manual de operaciones de esa agencia especializada en la desestabilización de gobiernos. Y que, por tanto, sus palabras, alianzas y movimientos mueven a genuino rechazo, en espera de que tal embajador sea declarado non grato, inaceptable.
¡Hasta mañana, con la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo, bajo el auspicio de Ricardo Salinas Pliego, al relevo de la naufragante y ridícula visita de Isabel Díaz Ayuso: la ultraderecha hispana en acción en México!
Obsesión panista
LUIS LINARES ZAPATA
La Jornada
La rala elite panista fue hasta Chihuahua a resembrar sus obsesiones políticas. Hace ya tiempo que olvidaron la brega eterna de sus fundadores y voltearon al norte, lugar donde quieren insertarse. Lo hicieron por dos vías y propósitos: una local, para respaldar a una gobernadora alicaída y temerosa, la otra de duro refilón, fijo en el Washington de sus esperanzas. Todos ellos, como compacto y alebrestado contingente, buscan respaldo de la derecha imperial gringa. No dudaron, además, en llamar a sus muy vapuleados adalides de incontables pleitos perdidos. Ahí aparecieron, chorreando miserias, sus dos únicos ex presidentes, el Fox de los inmensos derroches de ingresos petroleros, y el Calderón de las malignas batallas y los muertos laterales. Ambas aventuras que tanto daño hicieron al país. Fingen, toda esa pequeña troupe, con grandilocuente fantasía, que el pueblo los oye, los respeta, que atiende sus cascadas voces, que coincide y apoya sus ideas clasistas, simples y bravuconas. Nada aprendieron de su dramática peripecia con Xóchitl Gálvez. Volvieron a escoger mal a su circunstancial adalid para retomar fuerza y cohesión: la atribulada gobernadora de ese estado norteño. Una figura sin recursos ni liderazgo para dinamizar las pretensiones de cualquier audiencia, menos todavía con exageradas ambiciones. Desean, inútilmente, superar lo que en efecto son, sus ya largos tiempos de horas bajas. Las acusaciones de infringir la Constitución y la ley de seguridad nacional la ponen en un predicamento legal cierto.
Tanto oradores como publicistas y defensores piensan que, si no citan tan graves faltas legales, éstas desaparecerán y caerán en el olvido. Creen, en su intentona de ocultarlas, que también podrán transformar en su favor lo que ha sido establecido claro y cierto en la norma. Se liaron con los espías de la CIA a pesar de saber que, sin el concurso federal, está prohibido y penado. No sólo desean ayuda circunstancial, sino una alianza, aunque sea subordinada. Confían en su ayuda para conseguir logros policiacos espectaculares sabiendo que, por experiencia, son inciertos y caros. Levantan sus plegarias solicitando la intervención extranjera donde refugiar sus tristezas. Esa conocida actitud entreguista, tan repetida en la mala historia de este y otros muchos países. No buscan, en sus adentros humanos, el calor que puede hermanarlos con sus audiencias para tornarlos apoyadores de sus visiones y promesas. Aún en sus cortas pretensiones se cortan las alas y no podrán volverlos basamento de sustento electoral, político, vivencial. No, retornaron sobre sus, ya no tan recientes, pasos frustrados y se mostraron de cuerpo entero, convenencieros, pedigüeños de apoyos y votos inmerecidos. Vanos afanes masivos que no podrán obtener. Pueden, entonces, conservar esa raquítica audiencia de los que son, piensan y reaccionan igual para asegurar su pequeñez actual.
Ante su ya muy notoria intrascendencia, han fijado sus planes de contrataque, nada menos que frente a la presidenta Sheinbaum. Pensando, erróneamente, que podrán doblegarla, bajar sus logros, sobre todo ahora que, imaginan, está siendo vapuleada desde distintos lados. Esos panistas retornaran a sus lugares de origen para enredarse, una vez más, con sus gastados aliados priístas. Sólo para contrariar a las mayorías al optar, con esta torpe táctica de ataque, contra quien esas mayorías si atienden: doña Claudia Sheinbaum Pardo. Creen que formarán el pretendido y sólido grupo de eficaces rivales ganadores. Aprovechar esta gran apertura que le abrieron, tanto el trumpismo de fuera como el de dentro. Ahora, agrupados, se ven lanzados a solidificar la presión. Saben que, en el ámbito propagandístico, hay ya toda una coalición de viejos opositores que también vuelven sobre pasos ya muy paleados. Para unirse al pleito, han hilado varios supuestos poco creíbles, pero harto torpes que rezan así: la protección indebida del gobernador Rocha está contagiando al ex presidente López Obrador y, en esta defensa, ella, la Presidenta, se mancha también. El resultado piensan haberlo resuelto con astucia y firmeza. Ha quedado dicen, un gobierno que bien podrá etiquetarse como narco. Y él y ella, como narcopresidentes. Esta ha sido la grandiosa e indeleble conclusión de sus repetitivas y pobres mentes. El coraje hacia don Andrés los lleva a perder todo sustento y apoyo real. Ruegan, suplican que haya ruptura en la cúpula de Morena para satisfacción de sus acariciadas venganzas. Temen, sin embargo, que no les cumplan sus encendidos deseos de saber hundido en la soledad al personaje que insistentemente citan y llaman “palenque”. Y, tendrán que hacer pucheros y berrinches adicionales porque no habrá tal ruptura. La continuidad del mismo proyecto está, hasta el momento, asegurada y unida en la amistad, el respeto y la coincidencia de ideales.