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La ceguera de la 4T

Abrir la puerta a la comunidad de las naciones para resolver el horror de las desapariciones forzadas sería el primer paso para enfrentar los otros crímenes de lesa humanidad que tienen sometido al país desde hace más 20 años.

JAVIER SICILIA

Proceso

Para Julio Scherer García, a 100 años de su nacimiento

En plena Semana Santa –la conmemoración de un crimen en el que la inocencia de la víctima puso al desnudo la ceguera del poder–, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) decidió al fin solicitar al secretario general de esa institución internacional que, con carácter de urgente, pida a la Asamblea General de ONU asumir la responsabilidad frente a las desapariciones forzadas que se cometen en México y que forman parte de los llamados crímenes de lesa humanidad. La finalidad es apoyar al Estado mexicano, dice el informe que acompaña la solicitud, en “la prevención, investigación, castigo y erradicación de ese crimen”. Es la respuesta a un llamado que desde hace muchos años organizaciones y colectivos de víctimas hemos demandado y que de alguna manera es un primer paso hacia la Justicia Transicional: pasar de un Estado capturado por el crimen a un Estado de derecho.

Aun cuando el concepto de crímenes de lesa humanidad –aquellos delitos que atacan la esencia de lo humano– se utilizó en los juicios de Núremberg en 1945 para juzgar a dirigentes nazis, su marco jurídico quedó establecido en 1998 en el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Se refieren a actos inhumanos graves y sistemáticos contra la población civil generando un sufrimiento colectivo. Desde hace 20 años –tiempo en el que la CED ha documentado la desaparición forzada en nuestro país— en México no sólo se desaparece, se tortura, se destaza, se extermina, se secuestra, se extorsiona con la participación o la aquiescencia del Estado. Desde hace 20 años el Estado lo ha negado o lo relativiza.

Recientemente, el gobierno de la 4T, a través de su Secretaría de Gobernación y de Relaciones Exteriores, rechazó el informe y la solicitud de la CED de llevar el tema de las desapariciones forzadas ante la Asamblea General de la ONU. Lo patético del rechazo, que en un alarde de imbecilidad la CNDH respaldó, tiene varios niveles de ceguera: El negacionismo ante un horror documentado minuciosamente.

La ignorancia de dichas instituciones de la definición de ese crimen. Ellas creen que se reduce a “casos en que las desapariciones forzadas son cometidas de manera generalizada y sistemática por agentes del Estado”. La definición, dice, en cambio, que es el “arresto, detención, secuestro o cualquier forma de privación de la libertad que sea obra de agentes del Estado o de personas o grupos que actúan con su autorización, apoyo o aquiescencia, seguida de la negativa de reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o del paradero de la persona desaparecida”. En México tenemos 132 mil personas desaparecidas de las que el Estado no da cuenta; los cuerpos de quienes han sido encontrados en fosas no ha sido labor del Estado, sino de organizaciones civiles; hay una grave crisis de identificación forense que el Estado se ha negado a paliar: desde 2006 a la fecha los Semefos tienen más de 70 mil cuerpos sin identificar y en 2024 el gobierno de López Obrador cerró el Centro Nacional de Identificación Humana instalado en 2022 en Xochitepec, Morelos, para atender ese terrible rezago.

La creencia de que el informe y la solicitud de la CED es un ataque al gobierno de la 4T, que no reconoce sus esfuerzos.

Esta ceguera es grave. Tanto el informe como la solicitud de la CED no se refieren a un gobierno en particular, sino a un problema de Estado que el informe de la Comisión data a partir de la mal llamada transición democrática. Tiene que ver por lo mismo, y aunque el informe no lo diga explícitamente, con los pactos de impunidad de los distintos gobiernos que han administrado el Estado con las élites políticas. Doy unos cuantos ejemplos de un enorme etcétera: durante el gobierno de Adán Augusto López (Morena) en Tabasco (2019-2021) las desapariciones se incrementaron en un 300%. Aristóteles Sandoval (PRI) y Enrique Alfaro (Movimiento Ciudadano), gobernadores de Jalisco en 2013-2018 y 2018-2024, respectivamente, están vinculados con el campo de reclutamiento forzado y de exterminio en el área de Teuchitlán; los gobiernos en Morelos de Sergio Estrada Cajigal (PAN), Marco Antonio Adame (PAN) y Graco Ramírez (PRD) (2000-2006; 2006-2012 y 2012-2018) están relacionados con la desaparición de cuerpos en el panteón Pedro Amaro en Jojutla; el último también con las desapariciones en la fosa del predio El Maguey en Tetelcingo, Cuautla, y qué decir de Cuauhtémoc Blanco y sus supuestos vínculos con miembros de los cárteles del CJNG, Guerreros Unidos y Tlahuicas.

El informe y la solicitud de la CED es una inmensa luz que ilumina una ruta que puede llevar a México a una verdadera Justicia Transicional. Abrir la puerta a la comunidad de las naciones para resolver el horror de las desapariciones forzadas sería el primer paso para enfrentar los otros crímenes de lesa humanidad que tienen sometido al país desde hace más 20 años, quitarse de encima las presiones de la administración de Donald Trump y transitar a un Estado de derecho. Para ello es necesario que al gobierno de Claudia Scheinbaum se le caigan las escamas de los ojos y llame a una unidad nacional en apoyo a la solicitud de la CED. Es necesario también que la prensa, los empresarios, las universidades, las Iglesias, las organizaciones sociales, los sindicatos y las partes sanas de los partidos la vuelvan la prioridad de sus agendas y la base de la tan manoseada e incomprendida cultura de paz.

De no hacerlo, el Estado mexicano será la enorme losa que impida a la nación resucitar y tendremos que encontrar a una buena parte de nuestros contemporáneos en el noveno círculo del infierno, donde en el helado mar de la Atenora habitan los que un día traicionaron a su patria.

Además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, esclarecer el asesinato de Samir Flores, la masacre de los LeBarón, detener los megaproyectos y devolverle la gobernabilidad a México.

Razones

Scherer García, el imprescindible

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

Excelsior

Si nos quitan la libertad de expresión nos quedamos mudos y silenciosos y nos pueden guiar como ovejas al matadero. 

George Washington

La libertad de expresión y de prensa, la seguridad de los periodistas están hoy bajo ataque, están amenazadas por la violencia criminal, por gobiernos autoritarios, golpeadas tanto por la precariedad laboral como por la propia transformación de la comunicación.

Por eso mismo debemos recordar hoy a quienes construyeron un mundo periodístico basado en la libertad, la independencia y la responsabilidad. Hoy cumpliría 100 años Julio Scherer García, el que fue director de Excélsior, fundador de Proceso y seguramente el periodista más importante de la segunda mitad del siglo XX en México. 

No creo en las apologías ni tampoco en los próceres de la política, la cultura, los espectáculos. Obviamente tampoco en los del periodismo. Creo en el trabajo, en el profesionalismo, en el intento, por lo menos en esta profesión, de hacer el mayor esfuerzo por la verosimilitud, la coherencia, la explicación del porqué de las cosas, creo más en los sustantivos que en los adjetivos, en los datos duros, en el ejercicio de los géneros más que en el amarillismo, en una página bien escrita que en una exclusiva prestada.

Eso es lo que representó Scherer García. Hoy en su centenario quiero recuperar algo de lo que escribimos hace ya muchos años, el 10 de agosto de 2007, con motivo de la publicación del libro La terca memoria, un texto, decíamos entonces, imprescindible para comprender mucho de lo que ha sucedido en la vida de quien es, sin duda, el periodista más representativo de una generación tan brillante como contradictoria, que cimentó las bases del periodismo actual.

La terca memoria es quizás el mejor de los libros de Julio Scherer García, porque resulta tan auténtico como suyo, es un libro personalísimo, con el que se puede o no estar de acuerdo en sus muchos juicios de valor, pero ante el que no se puede permanecer indiferente. Y eso es hacer buen periodismo, lo que le da coherencia y humanidad a su autor: la amistad, el rencor, el respeto y el desprecio son explícitos. 

Para Scherer García, como para muchos de los periodistas de su generación, aquella frase de Borges que decía que “yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”, sencillamente no aplica. Y don Julio es en eso paradigmático: es soberbio, lo reconoce, y sus juicios son lapidarios. Es soberbio por formación: dice en el libro que, en parte, fue para combatir su timidez innata, pero también porque era, es, el recurso para estar entre los mejores, para exhibir su personalidad ante el poder y ante los demás.

La coherencia personal que se impone en su vida y su carrera no se contrapone con sus juicios de valor. Así, don Julio no puede esconder, junto con el desprecio por el personaje, la admiración profesional por las capacidades de Carlos Denegri o el ultraje de la traición, magnificado por el reconocimiento de la inteligencia, de Gastón García Cantú. Acepta una vieja amistad rota con Carlos Hank González, pero desprecia su enriquecimiento, y no tiene atenuantes contra Jorge Hank Rhon (su retrato es lo mejor del libro) ni ante Adolfo López Mateos.

Ése es el auténtico don Julio, el que se muestra sin tapujos en el libro, con sus grises, su luminosidad y sus claroscuros, con su magnífica (y por lo tanto contradictoria) historia a cuestas.

Recuerda en el texto a uno de los personajes más significativos del exilio sudamericano, el periodista uruguayo Carlos Quijano, fundador del semanario Marcha, y lo cita recordando a su vez a Miguel de Unamuno, cuando dijo que “no me preocupaba la dictadura, me preocupa la república”. Quijano sostenía que “le preocupaba la dictadura, pero que le preocupaba más la izquierda”. 

Escribe Scherer García que le escuchó decir a Quijano que “la verdad, la verdad incontrovertible es tema de Dios y la verosimilitud asunto de los hombres. Es verdad, agrega (y un servidor coincide plenamente), y si alguien cree poseerla, sólo se encierra en una cárcel que construye con sus propias manos”. Hoy, cuando tantos intentan encerrar la libertad, lo último que podemos hacer los periodistas es construir esa cárcel con nuestras propias manos. Lo más notable de Scherer García fue su insistencia a todo lo largo de su carrera en construir esos espacios de libertad y verosimilitud en el ejercicio periodístico, para evitar encerrarse, para darle vuelo a esa verosimilitud que construimos los hombres.

El centenario del natalicio de don Julio Scherer García debe servir para trascender sus juicios: es una jornada para recordar, para reflexionar, para releerlo y comprender la historia reciente, con tantas similitudes con la actual, y hacerlo desde la perspectiva de un periodista paradigmático, pero sobre todo imprescindible.

LA OTRA CARA

En las antípodas de ese periodismo está lo que se hace día con día desde el poder, desde los espacios que ocupan Jesús Ramírez, Jenaro Villamil, lo que se hace en Infodemia, las mentiras y manipulaciones que se construyen con imágenes falsas, descalificaciones a medios y periodistas, con bots y personajes salidos casi de la comedia para tratar de manipular a la opinión pública. El costo para el país y para la legitimidad del propio gobierno es altísimo.

Nudo gordiano

El Mundial como caja chica07 de abril de 2026 – 02:00 Hrs

YURIRIA SIERRA

Excelsior

Hay algo de profética en la advertencia que lanzó esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum: “No hay recursos ilimitados”. Lo dijo con la serenidad característica de quien sabe que está parada sobre una grieta y prefiere no mirar hacia abajo. Porque lo que se abre bajo sus pies no es una crisis económica ordinaria, sino algo mucho más antiguo y más cínico: la temporada de caza que inaugura cada megaevento en México, cuando los grupos de presión afinan sus garras y descubren, de repente, que tienen demandas urgentísimas, postergadas décadas enteras, que no pueden esperar ni un día más. El Mundial 2026 es, para esos grupos, menos una fiesta del futbol que una oportunidad de extorsión legítima.

El mecanismo es conocido y, a su manera, tiene una lógica impecable. Los transportistas saben que ningún gobierno puede permitirse imágenes de ciudades bloqueadas cuando el mundo está mirando. La CNTE sabe que una huelga o una marcha en el Zócalo —convertido en zona de exhibición internacional— vale, en términos de poder de negociación, diez veces lo que valdría en un año sin cámaras extranjeras. Los sindicatos de trabajadores de estadios, los ambulantes, las agrupaciones vecinales: todos han aprendido la misma lección de sus antecesores durante los JO del 68, el Mundial del 86… Lo que cambia ahora es el contexto fiscal. Sheinbaum heredó las finanzas públicas más tensas en años, con un déficit que obligó a recortes transversales y una deuda que crece con la obstinación de las malas noticias. El margen de maniobra presupuestal es estrechó y la Presidenta lo sabe con precisión técnica —ella, que viene de la gestión y no de la improvisación—. De ahí la frase: no hay recursos ilimitados. Pero esa frase, dicha en voz alta, también es una señal de que alguien ya está tocando la puerta.

Las vías de salida para el gobierno son, en el fondo, tres, y ninguna es cómoda. La primera es la negociación atomizada: atender grupo por grupo, demanda por demanda, con pequeñas concesiones que nunca resuelven el problema estructural, pero compran paz temporal. Es el método tradicional, el que convierte cada megaevento en una hemorragia de recursos dispersos que no aparecen en ningún capítulo presupuestal con nombre propio. Funciona, pero tiene un costo político cada vez más alto en un entorno donde la austeridad es discurso oficial y cualquier privilegio negociado en lo oscuro termina siendo filtrado. La segunda vía es la confrontación selectiva. Elegir uno o dos grupos de los más visibles, plantar una línea y no cederla, apostando a que el resto baje el tono ante el precedente. Es lo que hizo López Obrador con la CNTE en algunos momentos —con resultados mixtos— y lo que Sheinbaum podría intentar desde una posición de mayor legitimidad electoral. El riesgo es evidente: si el grupo elegido para la demostración de fuerza decide escalar en lugar de retroceder, el gobierno queda expuesto frente a las cámaras del mundo exactamente en el momento en que menos puede permitírselo. La tercera vía —la más difícil y la única que resuelve algo más allá del sexenio— es convertir las demandas en inversión con rendimiento público verificable. No dar dinero, sino infraestructura; no aumentar plantillas, modernizar condiciones de trabajo con contrapartes medibles. Es la vía que los gobiernos mexicanos siempre anuncian y raramente ejecutan porque requiere algo que escasea: voluntad de documentar, monitorear y hacer valer compromisos en ambas direcciones. Lo más probable, seamos honestos, es una combinación de las dos primeras con la tercera como decorado discursivo. El apetito extorsionador no es una anomalía del sistema: es el sistema. Y el Mundial no lo creó. Sólo le puso fecha.

ADDENDUM

El incómodo. En el Estado de México ya no es apodo, es diagnóstico: a Higinio Martínez Miranda lo llaman “el incómodo” porque decidió hacerse campaña… a sí mismo y contra todos. En su carrera adelantada rumbo a 2029, el senador ha tejido una red de páginas para golpear a propios y extraños, como quien lanza piedras y luego se sorprende por el eco. Pero en los pasillos del poder mexiquense no hay misterio ni suspenso: saben quién escribe, quién filtra y quién empuja. Y el resultado es el peor de los espejos: pelearse con todos… empezando por uno mismo.

Astillero

Trump: criminalidad de guerra // Devastar, exterminar… // Congreso de masculinidad // SCJN y bloqueos de cuentas

JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ

La Jornada

En un alto grado de demencia criminal, Donald Trump llega hoy a una más de las estaciones de paso que le conducen inequívocamente hacia un juicio histórico duramente adverso.

Retórica enloquecida, contradictoria, regocijada en el anuncio de asesinatos y devastaciones, mientras se cumple hoy el plazo impuesto por el caligulesco personaje que ayer en conferencia de prensa anunció que el poderío militar del imperio puede devastar, exterminar a una nación entera en una sola noche, en referencia a Irán.

El mundo en manos de una mente criminal que es aprovechada por los verdaderos poderes dominantes, no sólo los estadunidenses, sino en especial los del Israel de Netanyahu. Trump como personaje profundamente tragicómico, envenenado de sí mismo, ansioso por salir de la guerra a la que aceptó ser empujado, entre signos de crisis económica mundial y aislamiento del imperio que en este episodio está marcando, entre locura y fuego, la anunciada etapa de su declive imparable.

El “congreso de masculinidad más grande de Latinoamérica” se realizará en Guadalajara este mes (del 17 al 19) en el Santuario de los Mártires Mexicanos, con el apoyo de los gobiernos del estado de Jalisco y de los municipios de Zapopan y de la capital estatal. Se denomina Fearless Congress 2026 y se esperan unos 10 mil asistentes que escucharán a ponentes como el neocristero Eduardo Verástegui, el futbolista Carlos Puyol y otras figuras del conservadurismo nacional e internacional.

¿Cómo surgió la idea de hacer estos congresos? En su página oficial (https://goo.su/Vpu1) se establece que “vivimos una crisis silenciosa: hombres confundidos, vacíos y desconectados de su propósito. La identidad masculina se ha debilitado, dejando preguntas profundas: ¿soy suficiente?, ¿tengo lo que se requiere?”. Se añade que surgió “a partir del ataque a la masculinidad y la necesidad de hombres virtuosos… con nuestras necesidades personales, historias de vida y heridas, buscamos un camino de sanación que compartimos con nuestros amigos haciendo retiros, talleres, bootcamps y ahora… ¡un congreso!”

Habrá música, con Rogelio Casasola y los grupos Kayros y Kénosis; éste, integrado por miembros de Regnum Christi (regnumchristi.mx), que agrupa a los Legionarios de Cristo y otros fieles. También habrá misa, adoración, confesiones y podrán asistir mujeres.

En otra explicación de cómo nació la idea, se señala: “DIOS, ¿!QUE QUIERES UN QUÉ?! En oración Dios nos pedía ¡un congreso! ¿Neta quieres que hagamos esto? Y la respuesta fue clara en el corazón: ‘Sí. Acompañen a mis hijos’. Y pues, nos aventamos”. ¿Quiénes participan?: “Somos hijos, hermanos, novios, esposos, padres. Somos HOMBRES impulsando HOMBRES para llenarnos de la fuerza y del amor. Estamos aquí para crecer y despertar a nuestro verdadero poder como hijos amados. Somos guerreros”.

Ayer se produjo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación un debate acerca de las facultades de la Unidad de Inteligencia Financiera para ordenar el bloqueo de cuentas personales con indicios suficientes de estar relacionadas con delitos correspondientes al crimen organizado. La resolución, que permite sostener tales bloqueos, consiguió seis votos, contra tres de Yasmín Esquivel, Giovanni Figueroa y Arístides Guerrero, quienes expresaron preocupaciones respecto a las posibles afectaciones a la seguridad jurídica.

En los pasillos de la Corte se mencionó que la peculiar discusión está relacionada con una empresa (Fresh Packing Corporation), bajo acusaciones de enviar y recibir millones de pesos, con irregularidades, entre México y Estados Unidos, cuyo dueño y apoderado jurídico es Vicente Zambada Zazueta, a quien se señala como familiar de un narcotraficante detenido en Estados Unidos. Haber frenado las facultades de bloqueo de cuentas de esta índole habría beneficiado, en lo inmediato, a dicha persona.

México SA

¿“Sin maíz no hay país”? // Mayor dependencia externa // Barril mexicano: 107.02 dólares

Carlos Fernández-Vega

La Jornada

La consigna “sin maíz no hay país” no ha logrado trascender el discurso y cada día que pasa, México depende más del abasto externo de este alimento básico en la dieta de los mexicanos y cimiento cultural del país. El resultado se repite año tras año desde el arranque (1994) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hoy conocido –maquillaje de por medio– como Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC, en operación desde 2020), lo que sustenta la decisión –tomada desde hace años– de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de incorporar a nuestra nación al nada prestigioso inventario de importadores netos de alimentos básicos.

Con el TLCAN, previa privatización, venta y renta del ejido, se puso en marcha la importación de alimentos (al 100 por ciento desde 2008, con Borolas en Los Pinos, de acuerdo con el calendario establecido por dicho tratado), con lo que el salinato, en particular, y el neoliberalismo, en general, dieron la puntilla al campo mexicano, y una de las consecuencias es el permanente déficit en la producción interna de maíz.

De ello da cuenta La Jornada (Braulio Carbajal): “en los dos primeros meses de 2026, Estados Unidos exportó a México 3 millones 952 mil 249 toneladas de maíz, la mayor parte amarillo y transgénico, una cantidad sin precedente para un periodo similar, en un contexto en el que el gobierno estadunidense intensifica su presión al señalar que en México persisten barreras no arancelarias a las importaciones de grano proveniente de ese país.

“De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), la cantidad de maíz que México compró a esa nación en los dos primeros meses de 2026 representó un aumento de 11 por ciento respecto a las 3 millones 549 mil toneladas del mismo periodo de 2025. Esto representó para empresas estadunidenses un negocio de 895 millones 815 mil dólares, 9 por ciento más que los 822 millones 117 mil dólares de un año atrás”.

Y lo que parecería una noticia “fresca”, en realidad es el seguimiento informativo, es decir, la constante desde enero de 1994; desde entonces, y de forma prácticamente permanente, año tras año, México rompe récord en importación de ese alimento básico, dado que la producción interna es notoriamente insuficiente para cubrir la demanda, para lo que, “casualmente”, entra en acción el lado gringo del TLCAN o el T-MEC.

Para dar una idea secuencial del problema (las cifras son del Banco de México), hasta 1993 –año previo de la entrada en vigor del TLCAN–, nuestro país era prácticamente autosuficiente en la producción de maíz, pues apenas importó alrededor de 70 millones de dólares; al año siguiente (1994) la compra en el exterior de este grano aumentó a 370 millones de billetes verdes (incremento de 528 por ciento) y de ahí para arriba de forma sostenida (siempre rebasando los cupos autorizados y sin fortalecer la producción interna).

Al cierre de 2025, la importación de maíz se aproximó a 6 mil millones de dólares (8 mil 571 por ciento más que en 1993), es decir, lo que 33 años atrás México gastaba en un año por el concepto de referencia, ahora lo paga en cinco días.

Así, en poco más de tres décadas de “modernización” salinista, en particular, y neoliberal, en general, de las arcas naciones han salido cientos de miles de millones de dólares, y contando, para garantizar el consumo nacional de maíz (recuérdese que sin él no hay país) y de muchos alimentos más que antes del tratado (llámese como se llame) se producían internamente, porque hasta 1993 México era prácticamente autosuficiente para cubrir las necesidades de los millones de estómagos que cotidianamente hay que alimentar.

Y la citada información de La Jornada sólo refiere el resultado de los dos primeros meses de 2026, con lo que, sin ser clarividente, nos adelanta lo que ocurrirá a lo largo del presente año, como sucede desde 1994. Pero la triste realidad de que el estómago de los mexicanos depende cada día más (y no sólo del maíz) del mercado externo de alimentos (con el gringo en primerísimo lugar) parece no tener la suficiente atención o, de plano, no encuentran la fórmula para retomar la autosuficiencia alimentaria como asunto de seguridad nacional.

Las rebanadas del pastel

El sicópata de la Casa Blanca amenaza con “arrasar a Irán en una sola noche” y en su desesperación no vaya a ser que se le ocurra repetir el 6 y 9 de agosto de 1945… Mientras, el barril mexicano de exportación ayer se vendió a 107.02 dólares (69 por ciento más que el día previo de la agresión a Irán).

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