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¿Narcocultura?

El narco, como toda barbarie, ha invadido y colonizado las manifestaciones de la cultura para hacerse pasar como parte de ellas, erosionándola. Así lo ha hecho con la música, el cine, la pintura, la moda y la política.

Javier Sicilia | Proceso

La cultura tiene que ver con el cuidado. Su origen es agrícola. Viene de “cultivo”, de llevar lo agrario a su más pleno desarrollo. Cicerón en las Diputaciones tusculanas usó el término como un análogo de la perfección del alma filosófica, uno de los ideales más altos de lo humano, vinculado con la educación. Desde entonces el término se volvió cada vez más complejo, pero no perdió su carácter de cuidado y mejora. La cultura es, así, la expresión de lo mejor de un ser y de un mundo, una manera de escapar de la barbarie original y humanizarnos.

Por desgracia, el desprecio por el lenguaje, la pérdida de sus significaciones profundas, ha hecho que la palaba “cultura”, como tantas otras en nuestra época (véase al respecto “La amebiasis lingüística”, Proceso digital), pierdan sus contornos y se le atribuyan significados equívocos que, al mismo tiempo que enferman a la lengua, infectan a las sociedades. Así sucede cuando se habla de “cultura de la muerte” o “cultura de la violencia”.

Lo que caracteriza a esos adjetivos es precisamente lo contrario de lo que pretenden calificar. No se cultiva la muerte ni la violencia. Se les padece. Ambas son manifestaciones de la degradación de lo humano; exaltaciones de lo salvaje y bárbaro, pero no de una cultura. 

La mal llamada “narcocultura” pertenece a ello. Nada hay en su universo, hecho de violencia, desprecio y muerte, que permita calificarla como tal. Lejos de ello, el narco, como toda barbarie, ha invadido y colonizado las manifestaciones de la cultura para hacerse pasar como parte de ellas, erosionándola. Así lo ha hecho con la música, el cine, la pintura, la moda y la política.  

Un ejemplo reciente en el terreno de la política (hay otros, como el de la ceremonia del Grito de Independencia de 2022, en el que el narcocorrido del Jefe de Jefes abrió y acompañó los festejos) es el de la camiseta, que el sábado 20 de abril portó orgullosamente Jenaro Villamil en las redes sociales y se viralizó: una imagen de la Santa Muerte con su huesudo índice en los labios, en señal de silencio, acompañada de una leyenda de contenido machista: “Un verdadero hombre no habla mal de López Obrador”. 

Independientemente de la simulada banalidad del gesto, del uso político que le dio la oposición y de las estúpidas y preocupantes declaraciones de AMLO (“soy muy respetuoso de lo que hacen los ciudadanos, tienen derecho a hacer [eso que] tiene que ver con la libertad religiosa […], con la libertad en general”), el asunto es grave. 

El culto a la Santa Muerte –reportado en 1940 y cancelado del registro de cultos de la Segob en 2005– no es como muchos pretenden verlo, la reactualización de una veneración precolombina. Tiene que ver más bien con un asunto de naturaleza política, como lo mostró Claudio Lomnitz en Death and Idea of Mexico y Para una teología política del crimen organizado.

La difusión de su culto, iniciado por el cártel de Los Zetas, a finales del siglo pasado, cuando el Estado comenzaba a volverse ya incapaz de controlar a las bandas criminales, marca, dice Lomnitz, el inicio del nacimiento de un poder paralelo a la Iglesia y al Estado que, en su capacidad de someter y matar –expresado en el culto a la Muerte– revela el poder ilegal de su soberanía

Con la llegada de la 4T al gobierno, ese nuevo poder fue perdiendo su carácter marginal y enquistándose en el Estado.  Hay, en ese sentido, un vínculo, cada vez más evidente, entre el sello distintivo de la 4T (una política basada en alianzas, negociaciones, espacios de tolerancia y concesiones del Estado con todo tipo de economías informales e ilícitas) y sus  formas de expresarse, que tienen que ver con el poder de los grupos criminales (la amenaza, el miedo, la persecución, la corrupción,  la opacidad, el desprecio por la ley, el socavamiento o el control de las instituciones) al grado de que es ya casi imposible ver donde empieza el Estado y donde termina e inicia el poder del crimen organizado. 

El reportaje de Tim Golden del 30 de enero, donde devela los presuntos nexos de AMLO con el narco y que le valió el epíteto de “narcopresidente”, apuntan hacia allá. La camiseta, con la efigie de la Santa Muerte, celebrada y difundida por Villamil y Mario Delgado lo enfatiza. 

Su uso, en tiempos electorales, parece no sólo mostrar los vínculos de la 4T con el narco, sino tener su misma finalidad: ser, dice Lomnitz, “un puente –una articulación o una bisagra– [de] mensajes esotéricos dirigidos a grupos ilegales, envueltos en mensajes dirigidos al público en general”; o para decirlo con la Iglesia, “la glorificación de la violencia”. Bajo esa premisa, debemos tomar el mensaje de la “Santa Muerte” de la 4T como ¿un llamado al crimen organizado a ejercer una mayor violencia contra candidatas, candidatos de la oposición, críticos del poder, defensores de derechos humanos y víctimas? Acaso, como ¿una amenaza y una forma de la intimidación?     

Sea lo que sea, es evidente que la barbarie se apoderó de la cultura política del país degradándola y corroyendo hasta la médula los tejidos sociales. 

De ganar, la oposición no sabría sacarnos de ese infierno. La 4T y sus alardes narcos son, parafraseo a Lomnitz, la expresión más acabada de que el nuevo Estado mexicano perdió hace mucho “el control de los instrumentos que alguna vez tuvo para regular el poder de los mercados ilícitos y ya no tiene los recursos institucionales para hacerlo a partir de su propia capacidad de administrar la justicia. El espacio de acción del crimen organizado se ha ido ampliando e institucionalizando” hasta transformar el Estado en un kakistocracia (“el gobierno de los peores”) narca. México no necesita nuevos administradores de la barbarie. Los gobiernos de la oposición la iniciaron desde la época de López Portillo y el Negro Durazo. Necesita una refundación en la cultura, y eso jamás vendrá de los partidos.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, esclarecer el asesinato de Samir Flores, la masacre de los LeBarón, detener los megaproyectos y devolverle la gobernabilidad a México.

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Arsenal

Maximato

Francisco Garfias | Excelsior

Mucho se ha hablado de que México viviría un segundo “maximato” si Claudia Sheinbaum, producto del dedazo de López Obrador, gana las elecciones presidenciales.

No son pocos los que están convencidos de que la influencia del tabasqueño sobre la política mexicana se extenderá más allá del 1º de octubre de 2024.

El Presidente, sin embargo, ha declarado una y otra vez que se va definitivamente de la política. “No me voy a fotografiar, no tendré redes sociales ni seré líder moral de nadie”, promete.

Difícil creerle. Ya alguna vez pidió que lo dieran por muerto como candidato presidencial para  2006. Argumentaba que no puede ser abanderado alguien que enfrentaba un desafuero, por el caso del predio El Encino. Al final fue candidato del PRD.

El Maximato fue un periodo histórico y político de México que abarcó desde el 1º de diciembre de 1928, con el gobierno de Emilio Portes Gil como presidente interino. Abarcó también los gobiernos de Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez hasta 1934.

La influencia de Calles terminó con la llegada del general Lázaro Cárdenas a la Presidencia de la República. Si gana, a Claudia le corresponderá elegir si quiere el papel de Portes Gil, Ortiz Rubio y Rodríguez, o el del general Lázaro Cárdenas.

Rubén Moreira, coordinador de los diputados del PRI, es de los que creen que, si gana la candidata oficialista, el Presidente seguirá influyendo en la política de México. Agrega que, para evitarlo, va a necesitar un Jesús Reyes Heroles que exorcice un nuevo maximato.

¿Por qué un Reyes Heroles?

Moreira evocó el intento de Luis Echeverría de seguir mandando, luego de haberle entregado la banda presidencial a López Portillo, en 1976.

Echeverristas de hueso colorado se habían colado al gabinete de López Portillo: Porfirio Muñoz Ledo, Augusto Gómez Villanueva, Carlos Sansores Pérez y, a través de ellos, quiso prolongar su influencia.

López Portillo le pidió a don Jesús Reyes Heroles que se encargara del asunto. Echeverría acabó como embajador en las Islas Fiji, Oceanía.

¿Quién podrá ser el Reyes Heroles de Claudia? Sólo un nombre se me viene a la cabeza: Juan Ramón de la Fuente.

* Germán Martínez no lo pensó dos veces. Abandonó el salón de sesiones del Senado mientras se desarrollaba la ceremonia de entrega, por primera vez, de la medalla de honor Armada de México, al secretario de Marina, José Rafael Ojeda.

El legislador del Grupo Plural nos explicó sus motivos: “Por deseos del presidente López Obrador, el Senado, como la República, acaba homenajeando al militarismo”.

El reconocimiento al almirante le pareció a Germán una afrenta a Ponciano Arriaga, Francisco Zarco, Ignacio Ramírez. “Es lo único que no hicieron los liberales de 1857”, puntualizó.

La entrega de la medalla estaba programada para el 17 de abril pasado. La sesión se suspendió ese día, porque no se juntó el quórum (65 senadores). Faltaron legisladores del oficialismo. Los de la oposición no pasaron lista.

La sesión de ayer fue la última de la presente Legislatura. Se ve difícil que convoquen a un extraordinario en pleno periodo electoral. El reconocimiento al almirante por sus 55 años de servicio activo a favor del país se entregaba ayer o no se entregaba.

Ojeda pronunció un breve discurso de agradecimiento. “Esta medalla —dijo— no es mía. Yo la vengo a recibir a nombre de todos los integrantes de la Marina Armada de México”.

* Nos cuentan que Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE, hizo tremendo berrinche en los Estudios Churubusco, la noche del segundo debate.

No le permitieron estar en el escenario donde debatieron los candidatos. Le asignaron una cabina junto con otros consejeros. No le gustó y se fue.

Nos aseguran también que Taddei tiene guardado el “mapa de riesgos” que ubica las zonas más complicadas del país para desarrollar el proceso electoral. Su argumento es que, si lo da a conocer, hay riesgos de que se debilite la participación.

* El PRI no va en alianza en Coahuila. Eso pone en riesgo el triunfo del exgobernador de la entidad, Miguel Riquelme, quien busca un escaño en el Senado.

Los priistas tienen informes de que, como partido, los pronósticos de las elecciones del 2 de junio no les son favorables en el territorio nacional. Encuestas internas les dan sólo 8% en la intención de voto.

Por el contrario, la alianza Fuerza y Corazón por México, que postula a Xóchitl Gálvez como candidata presidencial, crece en las preferencias electorales.

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Juegos de poder

Otro regalo de AMLO a Slim

Leo Zuckermann | Excelsior

Ocurre que noticias importantes a veces pasan desapercibidas. La semana pasada, por ejemplo, la Secretaría de Economía decretó un aumento de aranceles para 544 productos. Entre ellos, aplicó un impuesto de 35% a las importaciones de cables de fibra óptica. Y resulta que el principal productor nacional de este bien fundamental para la industria de las telecomunicaciones es Condumex. Y resulta que el dueño de esta empresa es Carlos Slim.

Se trata de un regalazo del gobierno de López Obrador al hombre más rico de México.

Uno más de los muchos que ha recibido en este sexenio. De acuerdo con la publicación El CEO, las empresas de Slim han recibido contratos del gobierno de la supuesta “Cuarta Transformación” del orden de 61 mil millones de pesos.

El nuevo arancel beneficiará enormemente al ingeniero, como es conocido en el mundo de los negocios.

Informa Gerardo Flores Ramírez en su columna del lunes en El Economista que en Estados Unidos hay una gran demanda por cable de fibra óptica. Obvio, ese país está extendiendo su infraestructura para el siguiente paso cuántico de internet. Me refiero a la inteligencia artificial.

La gran demanda en el vecino del norte ha hecho que aumenten los precios de la fibra óptica. En esta coyuntura es cuando el gobierno de AMLO ha decretado el arancel, que básicamente aplicará a los productos chinos, porque el impuesto no podrá cobrarse a los países con los que México tiene tratados de libre comercio, como Estados Unidos, Japón o Europa.

Los chinos, según entiendo, tienen los mejores precios de cable de fibra óptica en el mercado. Sin embargo, ahora costarán un 35% más en México por el arancel. Flores Ramírez argumenta que, además de un encarecimiento del 40% que ha tenido este producto por la demanda internacional que existe, los precios aumentarán por el arancel en el “despliegue de redes de telecomunicaciones en nuestro país, un tipo de infraestructura que aún hace mucha falta, sobre todo para incrementar la penetración de la banda ancha”.

Slim será el gran beneficiario.

Sus competidores que proveen servicios de internet (Totalplay, Izzi, Megacable) se verán obligados a comprarle la fibra óptica a Condumex, porque la china costará un 35% más. Con el arancel se estaría formando un nuevo monopolio nacional, de los que tanto le gustan operar al ingeniero.

¿A santo de qué le dieron este regalazo a Slim?

Para el empresario, este sexenio ha sido soberbio. Ha ampliado su negocio en la construcción de infraestructura y está invirtiendo fuertes cantidades en el de la exploración y explotación de petróleo en asociación con Pemex.

Indudablemente, el ingeniero es muy hábil para hacer dinero. Como buen capitalista, ha venido acumulando cada vez más riqueza. Bien por él y sus socios.

Sin embargo, la principal fuente de sus ingresos no ha sido la innovación o mejores prácticas administrativas. No. Lo que mejor ha sabido hacer es relacionarse con los gobiernos, sobre todo con presidentes fuertes como Salinas y López Obrador.

Vaya que ha sido tremendamente rentable su buena relación con el actual mandatario. El resultado ha sido impresionante. De acuerdo con Bloomberg, cuando comenzó el gobierno de AMLO, la fortuna de Slim ascendía a 49 mil cien millones de dólares. En cinco años, su riqueza se duplicó. Sí, dobló el valor para alcanzar los 105 mil millones de dólares.

Es el hombre más rico de México y de América Latina. El número once del mundo.

Reitero: bien por él que está en lo suyo, que es hacer cada vez más dinero. Del lado gubernamental ha encontrado en AMLO a un aliado espectacular.

Hace poco, el ingeniero comparó su relación con el Presidente con “la que se tiene normalmente con una esposa”. Como dije en una columna anterior, la analogía me pareció sugerente. Estamos, creo, frente a un matrimonio de conveniencia. El empresario ha hecho negocios muy jugosos. Lo que no queda claro es qué ha recibido AMLO de esta relación.

¿Nada? ¿Puro amor del bueno? ¿Buenas vibras?

No lo sé y no voy a especular. Pero lo que sí me queda claro es que AMLO miente al decir que todos los días combate a la oligarquía de este país. A esa “minoría rapaz” que se ha enriquecido a costa de la mayoría de los mexicanos.

¿Con qué cara nos dice esto López Obrador, cuando le ha dado al hombre más rico de México contratos, prebendas y ahora aranceles que aplicará a sus competidores?

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De naturaleza política

Claudia, obligada a callar…

Enrique Aranda | Excelsior

Consciente de su absoluta carencia de independencia de criterio (político) y de que, como reza el popular refrán y le ocurrió ya en el pasado debate, “todo lo que dijera podría ser utilizado en su contra…”, la impuesta candidata del oficialismo, Claudia Sheinbaum, optó, otra vez, por ignorar o simple y sencillamente callar ante las más de 20 interrogantes que sobre la situación del país, su gestión al frente de la Ciudad de México y su previsible comportamiento ante la incuestionable corrupción del gobierno en turno, en caso de ganar el próximo junio, le hiciera su “renacida” opositora Xóchitl Gálvez el pasado domingo.

Y ello, a decir de sus cercanos, no por incapacidad ni falta de ganas de poner cara y dar respuesta a los repetidos embates de la hidalguense, quien no se cansó de acusarla de mentir, sino, esencialmente, porque el guion elaborado y que le fue impuesto desde Palacio le ordenaba “cerrar la boca” y concretarse a repetir, una y otra vez, los “logros” de la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador y quienes, con él, mantienen polarizado y al borde del despeñadero a México, igual en lo que refiere a la salud, educación, inversión en infraestructura, combate a la pobreza, a la violencia e inseguridad y más, mucho más.

Su insistencia en negar actualidad a problemas no resueltos como el lamentable accidente en la Línea 12 del Metro capitalino, que costó la vida a 26 personas, los dineros recibidos (en sobres) por su exesposo, Carlos Ímaz, o el derrumbe del Colegio Rébsamen, donde decenas de niños murieron, y su resistencia a responder preguntas tales como: ¿hay o no más deuda en el país?, ¿te gastaste o no el dinero en tu imagen personal?, ¿está metida tu familia en los Panamá Papers?, ¿te robaste o no una casa? y (sobre todo) ¿vas a investigar los negocios de Andy, Boby y los sobrinos…?, ¿vas a investigar a Rocío Nahle?, no hicieron más que exhibirla y evidenciar su absoluta subordinación a quien no de ahora, sino de muchos años a la fecha controla todo su decir y actuar.

Valga decir que a la vista de lo sucedido, no son pocos los que se preguntan si no estamos a las puertas de volver a vivir aquello de “aquí vive el presidente (Ávila Camacho), pero el que manda vive enfrente (Elías Calles)”. Ojalá no…

ASTERISCOS

* Lamentable a todas luces el hasta ahora supuesto secuestro “exprés” del que fue víctima el obispo emérito de Chilapa-Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, el mismo que osó negociar con cárteles del narco la paz en la región a su cargo, quien tras los hechos acabó recluido en un hospital de Cuernavaca y, se afirma, con un par de cuentas bancarias a su nombre completamente “ordeñadas”. Autoridades de Morelos sólo guardan silencio…

* Ayer, la Asociación Nacional Cívica Femenina, que preside Xóchitl Córdova, confirmó la realización del Encuentro Mujeres definiendo el futuro de México, al que se invitó a las candidatas a la Presidencia y a la botarga naranja –el frente opositor designó ya a la senadora Alejandra La Güera Reynoso para asistir– y entregarles ahí la Agenda 24-30 elaborada por la Ancifem. La reunión, reiteramos, este sábado en la UIC…

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Día del Trabajo: el rol de los sindicatos para la consecución de derechos laborales

Pedro Américo Furtado de Oliveira* | La Jornada

La conmemoración del Día Internacional del Trabajo en México, así como en otros países, representa una oportunidad para resaltar la importancia que juega el diálogo social tripartito entre instituciones de gobierno, organizaciones de empleadoras/es y organizaciones de personas trabajadoras para promover y garantizar derechos laborales.

En el caso de los sindicatos y las centrales que los agrupan, la fecha cobra aún más relevancia debido a su historia, pues esta conmemoración está vinculada de manera estrecha a los esfuerzos que, a través del tiempo, han coordinado las personas trabajadoras para el beneficio de todos y de todas, como fue el caso del movimiento de los “Mártires de Chicago”, que por medio de su huelga de 1886 dieron origen, en parte, a esta fecha.

Ante los retos actuales del mundo del trabajo, su rol sigue siendo transcendental. El cambio climático, la inteligencia artificial, las crisis económicas por las que atraviesa la región, así como los conflictos internacionales actuales ponen en jaque constante al trabajo decente y la justicia social, así como a otros derechos humanos.

En ese sentido, la voz de las trabajadoras y los trabajadores, a través de sus organizaciones, es primordial, pues son quienes tienen, de primera mano, la evidencia de los logros y los desafíos que surgen en un contexto tan cambiante como lo es el del entorno laboral.

Además, este sector tiene el potencial de catalizar, a través de sus acciones, derechos laborales para otros trabajadores que se encuentran en la informalidad y no cuentan incluso con representación sindical, como puede ser el caso de trabajadores de plataformas digitales, agricultores (jornaleras/os agrícolas), personas migrantes y/o refugiadas.

Por eso ha sido indispensable, para la Organización Internacional del Trabajo, promover el derecho de las personas trabajadoras de formar las organizaciones que consideren pertinentes, lo que además contribuye con la generación de sociedades incluyentes y libres, así como con la construcción de espacios más democráticos.

La OIT también hace énfasis en la necesidad de promover la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva como medios claves para que, en conjunto con otros actores sociales igualmente importantes, se puedan establecer salarios justos, horarios adecuados, medidas de seguridad en los centros de trabajo, cohesión social y otros acuerdos.

Las condiciones que se han dado en México en los últimos años, a pesar de los desafíos globales, han generado un contexto laboral promisorio. La ratificación del Convenio número 98 de la OIT en 2018; la Reforma Laboral en 2019; y la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2020, son algunos acontecimientos que están transformando el mundo del trabajo en el país y están fortaleciendo la democracia sindical.

Esto, junto a los retos ya mencionados, llama a la necesidad de replantearnos la visión que tenemos sobre las organizaciones sindicales en México. Debemos reconocer que su labor es indispensable para que, en conjunto con organizaciones de empleadores, e instituciones de gobierno, impulsemos más trabajo decente y justicia social para todas las personas. El trayecto que hemos recorrido en México, y el mundo, es una prueba irrefutable de su importancia actual e histórica.

*Director de la Oficina País de la OIT para México y Cuba.

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Leer para navegar, pese a todo

Carlos Martínez García | La Jornada

Parece una exageración, pero entender mal un mensaje, hablado o escrito, puede costarnos la vida. Hace varios años lo comprendí mejor no tanto por bien documentadas investigaciones académicas sino mediante una pieza literaria de pocas líneas.

Su lectura, primero, provocó risas y, después, reflexiones acerca del lenguaje y la tarea de descifrarlo a través del entendimiento de las palabras. Comparto aquí la narración titulada Naufragio: “¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio” (Ana María Shua, en Lauro Zavala, selección y prólogo, Relatos vertiginosos. Antología de cuentos mínimos, décima reimpresión, Alfaguara, México, 2007, p. 68).

Tres palabras hebreas han sido traducidas en la Biblia como junco. “La primera es agmón, y se refiere a una planta con numerosos tallos erectos, delgados, largos y cilíndricos, unidos en la base, que crece junto a los ríos o embalses de agua dulce […] La Biblia [la] usa como símbolo de fragilidad y humillación (Is. 58:5-6), así como de pequeñez o insignificancia (Is. 9:14-15)”. Otro término bíblico hebreo para junco y trasliterado al español como gomé, es “un vegetal de mayor tamaño que el anterior, que también crece junto a los ríos y de cuyos gruesos tallos fue fabricada la arquilla que salvó a Moisés, cuando era un bebé (Ex. 2:3)”. Agrega que “se trata del famoso papiro egipcio (Cyperus papyrus) del que asimismo se realizaban láminas, a modo de papel, para escribir sobre ellas […] El término hebreo gomé fue traducido al griego como pápyros, (Job 8:11); biblos, (Is. 18:2) y elos, (Is. 35:7). Antiguamente era muy abundante a orillas del Nilo pero hoy prácticamente ha desaparecido”. El tercer vocablo “hebreo del Antiguo Testamento que, en ocasiones, se ha traducido por “junco” es suph (Is. 19:6). Aunque, en realidad, corresponde mejor al carrizo o a la espadaña” (https://www.protestantedigital.com/zoe/52485/los-papiros-del-nilo).

Me parece llamativo que gomé haya sido el material con el que se construyó la canastilla en la que fue puesto el bebé Moisés para salvarle la vida. Su madre “preparó una cesta de papiro, la embadurnó con brea y asfalto y, poniendo en ella al niño, fue a dejar la cesta entre los juncos que había a la orilla del Nilo” (Éxodo 2:3). Allí lo encontró la hija del faraón e incorporaría a la familia real. Igualmente gomé era el junco del que, tras cuidadosa elaboración, salían las tiras para formar los papiros. Entonces tenemos que de los juncos podían obtenerse pequeñas embarcaciones y el antecedente de nuestro papel, sobre el cual escribieron múltiples autores y autoras hasta que fue desplazado paulatinamente por el pergamino y éste, después, por el papel. Considero fascinante que los juncos sirvan tanto para navegar sobre ellos como para contener escritos. La lectura, metafóricamente, es navegación por mares ignotos, ríos conocidos, lagos transparentes o turbios.

La imagen de los libros como juncos recientemente la ha divulgado Irene Vallejo en El infinito en un junco. La obra es cautivante, modelo de cómo presentar un tema vasto y que requiere erudición de forma sencilla pero no simplista. De manera un tanto sorpresiva para los editores y autora, el volumen rebasó en el 2021 las doscientas mil copias vendidas y tuvo contratos para ser traducido a treinta y dos idiomas (https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2021/02/23/el-infinito-en-un-junco-de-irene-vallejo-vuela-y-alcanza-los-200-000-ejemplares-vendidos-1421660.html?autoref=true).

Sin tener la más mínima idea de la autora, ni haber leído y tampoco escuchado sobre El infinito en un junco, un tanto guiado por olfato lector en el 2020 adquirí la obra, dos meses antes que la pandemia de COVID-19 comenzara a hacer estragos en México. Ya en el confinamiento comencé la lectura del volumen, en medio de la incertidumbre y noticias del avance de los contagios.

Por oficio y placer gran parte de mis actividades tienen que ver con andar de junco en junco, de libro en libro, navegando en distintas épocas, condiciones humanas, utopías subversivas, dolorosos cauces que flagelan la vida propia y de otros, vislumbrando horizontes borrascosos que pueden tornarse lumínicos y conmovedores. Leer es navegar, con el anhelo de llegar a buen puerto para hacerse de más provisiones y continuar haciendo surcos en el mar.

Los juncos/libros me invitan a continuar navegando, a viajar incesantemente, incluso y, sobre todo, cuando no hay condiciones para emprender viajes que físicamente me lleven a otras geografías y formas de vivir la vida. Navegar, con los libros como barcos, nos capacita para entender las órdenes del capitán y, así, no naufragar.

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