Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
De naturaleza política
“Superfarmacia” ya, ¡en diciembre!…
Enrique Aranda | Excelsior
Empeñado en exponer a la fracasada administración de la 4T, a sí mismo y a sus cercanos a la crítica, y a la burla incluso, cada vez que de hablar se trata, Andrés Manuel López Obrador volvió a abordar el tema en el marco de su Quinto Informe de gestión que recién presentó ¡en Campeche!, aunque esta vez, otra a decir de quienes mejor seguimiento dan a su discurso, ¡fue más allá de lo permitido!
Y esto, no sólo por su terquedad en negar la probada carencia de fármacos en todo el sistema de salud a cargo del inexistente secretario Jorge Alcocer y que “opera” Hugo López-Gatell, el Doctor Muerte, y su insistencia de que éste ya no sólo sería como el de Dinamarca —tercero a nivel mundial, según las últimas mediciones en materia de calidad— al término de su sexenio, sino mucho mejor y, ahora, con su más reciente “ocurrencia” de construir una “superfarmacia” o un megaalmacén donde el gobierno, su gobierno, concentre “todas las medicinas que hay (que se producen y venden) en el mundo, sin faltar ni una sola…” con el propósito, en caso de emergencia, de hacer llegar los mismos a cualquier clínica y/u hospital del país, en un plazo no mayor de 24 horas.
Ufff. Perdón por el exceso de ironía, pero sólo le faltó decir que a las puertas del citado almacén, cuya construcción y/o preparación para concentrar tal masa de fármacos a temperaturas de todo tipo y bajo cuidados extremos en no pocos casos, que presumiblemente se instala ya en terrenos del Estado de México, se monten “dispensadores” del también ineficaz Banco del Bienestar que dirige Víctor Manuel Lamoyi para que en ellos, en forma directa, el “pueblo bueno y sabio”, que ahora destina poco más de 30% del ingreso familiar a la adquisición en farmacias privadas de medicamentos (oncológicos para niños o mayores afectados por cáncer, ansiolíticos o hasta diuréticos) que dejó de entregarle el sistema público de salud, pueda hacerse de ellos. Así, en una pasadita…
Tanto el almacén como la superfarmacia, vale decir, deberán estar en plena operación en diciembre —¡en 120 días, pues!— para, entonces sí, poder voltear al mundo para dejar en claro a los gobiernos de aquí y allá que si se destruye, como se hizo aquí, el “corrupto” sistema de producción y distribución de fármacos y se le sustituye con una estructura pública —¿manejada por militares?—, el problema de abasto desaparecerá. Bien.
ASTERISCOS
* Cuando al más alto nivel del gobierno, ayer se daba por hecho que la confirmación de la no panista Xóchitl Gálvez Ruiz como coordinadora del Frente Amplio por México y virtual candidata presidencial sería “un evento dominical más”, decenas, cientos de miles de ciudadanos salieron a las calles a saludar el hecho, lo que volvió a encender las alertas en Palacio…
* Atinada y oportuna observación del senador Ricardo Monreal contra los ataques a México que, aprovechando la coyuntura electoral binacional, enderezan legisladores republicanos-conservadores a causa de la migración, el tráfico de fentanilo y más… cuando la opción debiera ser cooperar para tratar de resolver tales problemas. Bien…
—————-
Juegos de poder
La estrategia de Xóchitl
Leo Zuckermann | Excelsior
Ayer, en un acto en el Monumento a la Independencia de la capital, el Frente Amplio por México designó formalmente a Xóchitl Gálvez como su candidata presidencial para el 2024 (no le dieron este título para no violar la absurda ley electoral, pero en este espacio sí podemos decir la verdad).
Muchos estuvieron pendientes de cuántas personas asistieron al mitin. Me llama la atención que todavía tengamos esta fijación de llenar plazas cuando hablamos de una elección presidencial. Si algo se ha demostrado es que, en una competencia nacional por la Presidencia, no importa la cantidad de masa que asiste (voluntaria o forzadamente) a un evento. Un candidato, como fue el caso de Cuauhtémoc Cárdenas en 1994 o 2000, puede desbordar los zócalos con entusiastas seguidores y perder la elección. Y es que, en una competencia con un padrón de 97 millones de electores, lo que importa es tener presencia mediática con coberturas predominantemente positivas.
El termómetro de los mítines no es el instrumento correcto para medir cómo va un candidato presidencial. Siendo Xóchitl la que aparecerá en la boleta por parte de la oposición, no importa cuánta gente metió ayer en el Ángel de la Independencia. Lo relevante es, a partir de ahora, su presencia en los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión abierta que sigue siendo el lugar por el que más se informan los mexicanos, y el impacto (positivo o negativo) que esta presencia provoca entre los votantes.
Menciono esto porque Xóchitl todavía tiene un enorme tramo que recorrer en materia de presencia mediática con el fin de darse a conocer. Con todo lo que hizo estos meses, que fue mucho, sólo logró que el 53% de los mexicanos reconociera su nombre. Esto, de acuerdo a la encuesta en viviendas de Reforma levantada entre el 18 y 23 de agosto. Todavía hay un 47% de votantes que no tienen idea de quién es la candidata presidencial del Frente.
Entre el 53% de las personas que sí reconocen a Xóchitl, el 42% tiene una opinión positiva de ella y 42% una mala, es decir, su saldo de opiniones es de cero. No es un buen número.
Si bien López Obrador le ha ayudado a Gálvez para hacerla más famosa con sus menciones en la mañanera, también ha perjudicado su imagen al tildarla de corrupta. La intervención de AMLO ha sido un arma de doble filo.
Nadie vota por una persona desconocida ni de la que tiene una mala opinión. El siguiente reto para Xóchitl es darse a conocer en la otra mitad de los votantes que la ignora y concitar más opiniones positivas que negativas. No va a ser fácil porque el Presidente seguirá criticándola duramente y, detrás de él, toda la poderosa maquinaria morenista.
Xóchitl tiene que pasar de las campañas de tierra y una presencia en redes a apariciones en televisión con mensajes que conecten con los segmentos que piensa cortejar durante su campaña.
Se acabó la etapa de las improvisaciones. Comienza la que requiere de profesionales que diseñen una estrategia basada en evidencia empírica a partir de encuestas y grupos de enfoque.
Del discurso de ayer desprendo que ya están haciéndolo.
Lógicamente, la candidata pretende atraer el voto de la gente que, como ella, sale adelante en la vida por medio del esfuerzo y trabajo. Los “aspiracionistas” que tanto critica AMLO.
Se tratará de una campaña incluyente. No es un proyecto de exclusión como el de Morena. Ayer dijo Xóchitl: “Vamos a incluir a todas y a todos los de buena fe que se quieran sumar a esta lucha, yo no tengo formalmente un partido, no tengo filias ni fobias, soy políticamente daltónica, sólo veo un color, el color de México”. Pues sí, tal y como hizo AMLO en 2018, una campaña se trata de sumar todo lo posible.
Gálvez minimizará el papel de los partidos que la han lanzado (por la mala imagen que tienen) presentándose como una candidata ciudadana que procurará la unión del país frente a la fractura que fomentan AMLO y Morena: “No vamos a seguir dividiendo a México. México necesita hoy con urgencia unidad, México necesita una Presidenta que nos ponga a todos a jalar parejo. México nos necesita a todas y todos”.
Xóchitl sabe de la popularidad del Presidente y sus programas sociales. Por eso promete: “Si algo se está haciendo bien hoy, también seré honesta y lo diré […] Nuestra plataforma es simple, si sirve, la vamos a dejar; si podría servir mejor, la vamos a mejorar; y si no funciona, la vamos a cambiar”. Nada de enfrentamientos rabiosos o estériles.
En el acto de ayer vislumbramos una primera estrategia de campaña. El discurso fue breve (lo cual se agradece) con buenos soundbytes para los medios. Un buen saque, creo.
—————-
Astillero
Xóchitl: ¿ideología? ¡Ingenierismo! // De nuevo, tecnocracia // Neofoxismo en tres no // Meade hace guiños
Julio Hernández López | La Jornada
Era de esperarse un discurso profundo y determinante, incluso delimitante. No era una ocasión cualquiera, pues Xóchitl Gálvez, la panista sin credencial, recibía justamente en este domingo de mitin en el Ángel de la Independencia la constancia de una candidatura presidencial conseguida en condiciones estropeadas, porque en lugar del predominio de decisiones, banderolas y contingentes partidistas (en primer plano, del Revolucionario Institucional, habrase visto) se había prometido y organizado una votación nacional a la que habrían llegado dos aspirantes finalistas.
No hubo una proclama o manifiesto en forma: la triunfadora por declinaciones hizo un discurso ligero, lleno de lugares comunes, con una indicativa insistencia en pregonar que su candidatura y coalición tripartidista sí tienen posibilidades de ganar en 2024 y con seis compromisos, tres en función de hacer y otros tantos en cuanto a no hacer.
Tal vez el culmen de la chabacana oratoria de la aún senadora por Hidalgo se haya alcanzado cuando proclamó su trilogía neofoxista: ni güevones ni rateros ni pendejos. Lo dijo con desparpajo, mientras a su espalda disfrutaban de su creación político-electoral los dirigentes de los partidos aliados, el priísta Alito Moreno, el panista Marko Cortés y el perredista Jesús Zambrano, aspirantes naturales a ganar premios mayores en un eventual concurso xochitleco de asignación de alguna o todas las premisas enunciadas por la candidata.
Pero es probable que la parte más ilustrativa del pensamiento y eventual praxis presidencial de Gálvez descanse en la reivindicación enunciada (como todo, con sonriente desfachatez), del ingenierismo como sustituto de la ideología, del uso instrumental de la técnica (ha de suponerse que robotizada, sin la contaminación que implicarían las visiones, valoraciones y decisiones humanas) para resolver los problemas políticos y sociales: Soy ingeniera y para mí los problemas no se arreglan con ideología, sino con soluciones.
Es decir, una nueva tecnocracia, sin ideología. Como si no la tuviera, y tan clara, el cerebro económico que le han asignado, el Ángel de la Dependencia Extranjera, José Ángel Gurría. Por cierto, ayer reapareció en escena, al menos en redes sociales, el ex candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, ejemplo de esa tecnocracia transexenal y transpartidista, quien calificó como proceso de selección exitoso (…) #Histórico, el desfile de cruces declinantes que desembocó en la candidatura única, con elecciones abortadas, de la hidalguense, quien igualmente agradeció en una servilleta de Twitter, ahora X, el gesto de quien fue candidato presidencial del PRI sin haber estado afiliado.
Volviendo a la desideologización: es una propuesta evidentemente falsa, no sólo ignorante, sino insostenible. En política, campañas y elecciones, lo que está en juego es la visión de la realidad que tienen los candidatos, líderes y partidos, para tratar de que esa interpretación y propuesta (las ideas) gane el derecho a ser ejecutada desde el poder, a diferencia y contrapelo de las interpretaciones y propuestas ideológicamente contrarias.
Gálvez representa la ideología e intereses de quienes la postulan y promueven (neoliberalismo, tecnocracia, conservadurismo, oportunismo), aunque de manera chambona intente suplirlos por el ingenierismo falsamente neutro (dicho esto por el tecleador astillado con todo respeto a los ingenieros, diferenciando su honorable ejercicio profesional del mal uso político que la candidata realiza) o recurra a la treta facilona de invocar el bien de México y repita el nombre de la nación como una aspiración de colectividad sin particiones (los partidos políticos) y sin ideologías propias de cada inevitable segmentación: ¡por Méééxicooo! ¡Oh, sííí!
Y, mientras Mario Delgado asegura que el levantamiento de encuestas va muy bien y hoy se completará a cien por ciento para anunciar conforme a itinerario a la ganadora candidatura que surja.
—————-
México SA
Xóchitl Gálvez: hueca y sin filtro // Sin huevones, rateros ni pendejos // ¿Entonces, con quiénes gobernaría?
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
Ungida por la oligarquía como su coordinadora (léase candidata), de inmediato Xóchitl Gálvez mostró el cobre, se olvidó de quiénes la rodeaban y presumió su discurso hueco y sin filtro: mi regla de oro es ni huevones ni rateros ni pendejos, sin recordar que a su alrededor la arropaban cuando menos tres personajes que con creces reúnen los elementos por ella rechazados: Alito Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano (en la sombra, el junior Claudio), sin olvidar a sus amigos del cártel inmobiliario. Bueno, para no ir más lejos, ella misma con sus mil 400 millones de pesos en contratos.
Domingo de jolgorio para Ladygelatinas, quien de inmediato dejó en claro que carece de discurso y propuestas propios, por lo que debió recurrir a frases y planteamientos de aquellos a quien tanto odia, siempre en su fallido intento por justificarse como coordinadora nacional del Frente Amplio por México, Sociedad Anónima. Y habló de no engañar ni manipular a los mexicanos, cuando en los hechos eso fue lo que ella hizo y hace por instrucciones de la oligarquía que la seleccionó.También hizo un llamado a no inculcar el odio entre los mexicanos, algo que, dicho sea de paso, ha sido su norma desde que la hidalguense se sentó en el escaño el 1º de septiembre de 2018, al cual, por cierto, no ha renunciado con el fin de aprovechar la tribuna senatorial para su campaña y mantener su dieta. Hasta Lordlagrimitas, Santiago Creel, dejó la presidencia de la Cámara de Diputados, aunque sólo para ser bateado por el Frente Amplio por México. Beatriz no tuvo que hacerlo, porque conocía la farsa (vestirse de víctima, cuando fue cómplice).
Mucho bla, bla, bla en su intento por ocultar el dedazo, la imposición oligárquica, el teatro que armaron para seleccionar al coordinador nacional; es decir, un mero trámite en el que casualmente olvidaron la por ellos denominada consulta ciudadana que significaría (de acuerdo con las reglas del propio Frente Amplio por México) 50 por ciento de la elección (la otra mitad fue la encuesta, a todas luces cuchareada). Se les quemaban las habas por oficializar lo que la oligarquía decidió meses atrás y maquillarlo como un ejercicio democrático, en el que la ciudadanía ni lejanamente participó, también, por decisión cupular. Eso sí, en su discurso –por llamarle así– de ayer se comprometió a no engañar ni manipular a la gente; siempre les diré la neta.
De cualquier suerte, hay que reconocer que Xóchitl Gálvez es temeraria, por decirlo suave, porque su regla de oro, aquella de que en su administración no aceptará ni huevones ni rateros ni pendejos, es una apuesta con todas las de perder, topa con la realidad, pues en el circuito prianista, el de los croqueteros chuchistas y el de ella misma, dónde encontraría personajes alejados de tales prácticas, toda vez que las retóricamente rechazadas por Ladybotarga precisamente han sido las características, el combustible, el aceite de los gobiernos prianistas.
Creyéndose muy creativa, Xóchitl se reconoció como políticamente daltónica, (porque) sólo veo un color, el color de México. Bueno, pero los especialistas indican que ese padecimiento es una deficiencia en la visión de los colores; se trata de una rara afección en la cual una persona no puede ver ningún color, solamente sombras de gris; la mayoría de los casos de daltonismo se deben a un problema genético. Muy pocas mujeres son daltónicas y el daltonismo total se presenta en muchos animales. Es cuestión de que lo reconozca, porque siempre les diré la neta. En fin, a sabiendas de que se trata de una candidata perdedora, eso y mucho más se registrará en la campaña presidencial de Xóchitl Gálvez, a lo largo de la cual, sin duda, saldrán a relucir cualquier cantidad de barbaridades y deficiencias de la ungida. De cualquier suerte, los tres cochinitos (PAN, PRI y PRD) obtendrán, oficialmente y en conjunto, recursos públicos por alrededor de mil 500 millones de pesos para financiar las gracejadas de la hidalguense, sin considerar la voluminosa inyección de dinero privado por parte de los dueños del circo. ¿En serio, Alito, Marko y los Chuchos no meterán la mano en las alforjas? Ni en sueños.
Las rebanadas del pastel
Entonces, garantizada la derrota de su candidata, la verdadera apuesta de la oligarquía es el control del Congreso. Ya tiene a los medios de desinformación, al Poder Judicial y a la mafia política, pero ni de lejos le alcanza para la grande. A ver si la dejan quedarse con las cámaras.