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AMLO, Sheinbaum y Sansores: la alianza que el tiempo terminó por confirmar

Raúl García Araujo

Siete años después de su creación, la Guardia Nacional dejó de ser una promesa para convertirse en una de las instituciones más sólidas del Estado mexicano.

Lo que en 2019 despertó intensos debates políticos y fuertes resistencias, hoy encuentra una respuesta en los hechos.

Los números, la presencia territorial y, sobre todo, la confianza ciudadana ha terminado por darle la razón a una de las decisiones más trascendentes del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI confirma que siete de cada diez mexicanos confían en la Guardia Nacional, colocándola entre las instituciones de seguridad con mayor aceptación ciudadana.

A ello se suma un crecimiento operativo que refleja la consolidación del proyecto: de poco más de 78 mil integrantes pasó a superar los 125 mil elementos desplegados en las 32 entidades del país, respaldados por cerca de 600 cuarteles estratégicamente distribuidos, lo que permite una mayor capacidad de reacción y presencia permanente en prácticamente todo el territorio nacional.

La diferencia con el pasado también es evidente. Mientras la extinta Policía Federal dependía de hoteles para alojar a sus elementos durante los operativos, la Guardia Nacional cuenta hoy con instalaciones propias que fortalecen su capacidad logística, reducen costos y ofrecen condiciones dignas para quienes tienen la responsabilidad de proteger a los mexicanos.

El tiempo, ese juez implacable de la política, terminó poniendo las cosas en su lugar.

Y si hubo una gobernadora que decidió respaldar aquella visión desde el primer momento, esa fue Layda Sansores San Román.

Mientras algunos cuestionaban la viabilidad de la nueva corporación y otros apostaban por su fracaso, la mandataria campechana decidió acompañar cada una de las iniciativas impulsadas por Andrés Manuel López Obrador.

Su respaldo nunca fue circunstancial ni obedeció únicamente a la disciplina política. Fue una convicción que defendió desde la tribuna, desde el ejercicio de gobierno y, sobre todo, con acciones concretas.

Layda Sansores entendió que la construcción de una estrategia nacional de seguridad exigía el compromiso de las entidades federativas. Por ello, Campeche no sólo abrió sus puertas a la Guardia Nacional, sino que se convirtió en uno de los estados donde el proyecto encontró condiciones para fortalecerse desde sus primeros años.

Ese respaldo quedó reflejado en infraestructura que hoy representa un activo para la institución.

En mayo de 2025, la gobernadora inauguró el nuevo destacamento de la Guardia Nacional en Hecelchakán, fortaleciendo la presencia de la corporación en la región de El Camino Real y respaldando uno de los corredores estratégicos del sureste mexicano.

Meses después, en enero de 2026, encabezó la inauguración de la Unidad Habitacional de la Guardia Nacional en Campeche, un complejo construido dentro del 10 Batallón de Infantería para brindar alojamiento digno al personal operativo y a sus familias.

Departamentos, áreas deportivas, espacios administrativos y servicios forman parte de una infraestructura que demuestra que apoyar a las instituciones también significa dignificar a quienes las integran.

No fueron discursos.

Fueron hechos.

Y esos hechos fueron observados desde Palacio Nacional.

No es casualidad que durante su sexenio Andrés Manuel López Obrador visitara de manera constante Campeche. Más allá de las giras presidenciales existía una relación política cimentada en la confianza, la lealtad y la coincidencia de un mismo proyecto de nación.

Layda Sansores se convirtió en una de las aliadas más cercanas del entonces presidente, y esa coordinación institucional permitió que Campeche fuera considerado en proyectos estratégicos de gran calado para el desarrollo del sureste mexicano.

Las inversiones federales, la consolidación del Tren Maya, el fortalecimiento de la infraestructura y la presencia permanente del Gobierno de la República fueron resultado de una comunicación política que nunca dejó de existir.

Hoy esa misma relación continúa con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Cada recorrido presidencial por el sureste mexicano tiene una parada obligada en Campeche. No es una casualidad de agenda. Es la expresión de una coordinación política e institucional que mantiene vigente el proyecto de transformación iniciado hace varios años.

La presidenta ha reiterado con hechos su respaldo a Campeche mediante la continuidad de obras, inversiones y programas federales que fortalecen el desarrollo de la entidad, pero también con una presencia constante que envía un mensaje político inequívoco: el Gobierno de México mantiene una estrecha comunicación con una de las entidades que mayor compromiso ha demostrado con el Movimiento de la Cuarta Transformación.

El reciente desayuno conmemorativo por el séptimo aniversario de la Guardia Nacional volvió a dejar constancia de ello.

Layda Sansores encabezó la ceremonia realizada en las instalaciones del 10 Batallón de Infantería, donde reconoció la labor de mujeres y hombres que integran la corporación y entregó reconocimientos a elementos destacados por su compromiso, profesionalismo y servicio a la ciudadanía.

Durante el acto también quedó claro que la coordinación entre la Federación, el estado y los municipios continúa siendo uno de los pilares para fortalecer la seguridad y preservar la paz social.

Siete años después, la Guardia Nacional ya no necesita defender su existencia.

Los resultados hablan por ella.

Y también hablan por quienes decidieron creer en ese proyecto cuando todavía era motivo de debate nacional.

Layda Sansores ha sostenido en distintas ocasiones que tendrán que pasar al menos cien años para que México vuelva a tener un líder nato, de la dimensión política y de la capacidad de convocatoria de Andrés Manuel López Obrador.

La historia será la encargada de emitir el juicio definitivo sobre esa afirmación.

Lo que sí resulta innegable es que el proyecto político encabezado por López Obrador encontró continuidad en Claudia Sheinbaum y respaldo permanente en liderazgos como el de Layda Sansores, quienes entendieron que las grandes transformaciones requieren convicción, constancia y trabajo conjunto.

La Guardia Nacional es, quizá, el ejemplo más claro de esa continuidad institucional.

Porque las obras pueden inaugurarse y los gobiernos pueden concluir, pero las instituciones permanecen cuando fueron construidas con visión de Estado.

Y si algún capítulo habrá de escribirse sobre la consolidación de la Cuarta Transformación, difícilmente podrá hacerlo sin mencionar la estrecha comunicación política entre Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum Pardo y Layda Sansores San Román.

Tres liderazgos que caminaron y siguen caminando en la misma dirección.

Tres nombres que entendieron que la lealtad a un proyecto se demuestra con hechos y no con discursos.

Y una alianza política cuya inercia, comunicación y coordinación ya forma parte de la historia contemporánea de México.

Desde La Muralla: La salud mental también se gobierna

Durante años, la salud mental fue una de las grandes ausentes de la agenda pública.

Mientras los gobiernos concentraban sus esfuerzos en hospitales, infraestructura y programas asistenciales, la prevención de las adicciones y la atención emocional permanecían relegadas a un segundo plano.

Hoy, al menos en el discurso y en algunas acciones concretas, esa realidad comienza a modificarse.

Las actividades que realiza la Secretaría de Salud de Campeche, a través del Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA), en municipios como Candelaria y Palizada, reflejan una estrategia que busca intervenir antes de que los problemas escalen.

No se trata únicamente de impartir pláticas en escuelas, sino de construir una política preventiva que involucre a estudiantes, docentes y, sobre todo, a los padres de familia.

El dato no es menor. La detección oportuna de la ideación suicida y la prevención del consumo de sustancias psicoactivas representan hoy uno de los mayores desafíos para cualquier administración pública.

La estrategia de llevar módulos informativos, simuladores sobre los efectos del alcohol y la marihuana, así como dinámicas enfocadas en el reconocimiento de las emociones, responde a una lógica distinta: prevenir antes que atender las consecuencias.

Esa visión merece ser reconocida porque implica invertir recursos en problemas cuyos resultados no siempre son visibles de inmediato, pero sí determinantes para el futuro de una comunidad.

Desde El Fuerte: Campeche apuesta por la cultura de la prevención

Los gobiernos más eficaces son aquellos que entienden que salvar una vida no siempre comienza en un quirófano, sino en la preparación de la ciudadanía para actuar en los primeros minutos de una emergencia.

Ese enfoque es el que impulsa la Secretaría de Salud de Campeche al fortalecer la capacitación de primeros respondientes en distintos sectores de la sociedad.

La reciente formación impartida a entrenadores de la Universidad Autónoma del Carmen no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia que apuesta por la prevención, la capacitación y la corresponsabilidad social.

En el ámbito deportivo, donde una lesión, un paro cardiorrespiratorio o un accidente pueden ocurrir en cuestión de segundos, contar con personas capacitadas en Reanimación Cardiopulmonar (RCP), soporte vital básico, atención de fracturas o manejo de la obstrucción de la vía aérea puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La estrategia nacional “A Salvo”, que en Campeche se desarrolla a través de la Jurisdicción Sanitaria No. 3, demuestra que la salud pública no termina en los hospitales.

También se construye en las canchas, en las escuelas, en las universidades y en cada espacio donde la ciudadanía puede convertirse en el primer eslabón de una cadena de auxilio.

Lo destacable es que estas acciones forman parte de una visión más amplia. La Secretaría de Salud no solo promueve la atención de emergencias deportivas, sino que mantiene campañas permanentes orientadas a fortalecer la cultura de la prevención, reducir los riesgos asociados a accidentes de tránsito y fomentar hábitos de seguridad entre peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.

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