Columnas Escritas
Baluarte Político
La lealtad política también se demuestra gobernando.
Raúl García Araujo
El respaldo de gobernadores emanados del movimiento de la transformación al llamado Plan B electoral impulsado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, no es un gesto menor. Se trata de una señal política contundente en un momento en el que el debate público se centra en el futuro del sistema democrático del país y en la manera en que las instituciones deben responder al mandato ciudadano.
Entre esas voces de apoyo destaca la de Layda Sansores San Román, una figura que, desde hace décadas, ha hecho de la congruencia política una de sus banderas más visibles. Su postura no sorprende a quienes han seguido su trayectoria dentro del movimiento que hoy gobierna México: la gobernadora campechana ha sido una de las defensoras más firmes del proyecto que dio origen a la llamada Cuarta Transformación.
Para Sansores, el momento que vive México no es uno más en la larga historia de reformas electorales. Lo ha planteado con claridad: el país atraviesa una etapa de consolidación democrática. Una etapa en la que ya no basta con sostener estructuras institucionales heredadas de un pasado marcado por la desconfianza ciudadana y por aparatos administrativos que crecieron, durante décadas, al amparo de la burocracia y del gasto excesivo.
Durante años, el sistema electoral mexicano se construyó bajo la lógica de que la democracia requería cada vez más organismos, más funcionarios y más recursos. Aquella arquitectura institucional fue útil en su momento para enfrentar los desafíos de la transición política.
Sin embargo, el paso del tiempo también reveló sus excesos: estructuras costosas, procesos complejos y una distancia cada vez mayor entre las instituciones electorales y la ciudadanía.
Es justamente ahí donde se inserta el debate actual.
El Plan B impulsado desde la Presidencia busca optimizar el funcionamiento de los organismos electorales, eliminar gastos innecesarios y construir una institucionalidad más austera y eficiente.
No se trata, de debilitar la democracia, sino de hacerla más cercana a la gente y menos dependiente de estructuras burocráticas que muchas veces terminan sirviendo a sí mismas.
La gobernadora de Campeche ha sido clara al respecto. Para ella, la discusión no debe centrarse en la defensa automática de instituciones que durante años operaron bajo esquemas de privilegio, sino en la necesidad de revisar cómo pueden evolucionar para responder mejor al interés público.
Ese posicionamiento también refleja la cercanía política que Sansores mantiene con la presidenta Claudia Sheinbaum. No es un secreto dentro del movimiento gobernante que ambas comparten una visión común sobre el rumbo que debe tomar el país: profundizar los cambios iniciados en 2018, consolidar un modelo de gobierno austero y garantizar que el poder público responda, antes que nada, al mandato ciudadano.
La campechana ha sido, en más de una ocasión, una voz firme en la defensa de esa ruta política. Su respaldo no surge de la coyuntura ni de cálculos momentáneos; forma parte de una relación política construida a lo largo de años de militancia dentro de un proyecto que hoy busca consolidar una nueva etapa bajo el liderazgo de Sheinbaum.
En ese contexto, el pronunciamiento de los gobernadores de la transformación adquiere un peso particular. No solo expresa apoyo a una reforma específica; también envía un mensaje de cohesión dentro del bloque político que hoy gobierna México.
Porque la discusión de fondo no es únicamente técnica. Es profundamente política.
México se encuentra en un punto de inflexión donde se confrontan dos visiones: una que apuesta por mantener intactas las estructuras que definieron el sistema político durante décadas, y otra que plantea la necesidad de revisarlas, simplificarlas y adaptarlas a una nueva realidad social y política.
En esa disputa, figuras como Layda Sansores han decidido no quedarse en la neutralidad cómoda. Han optado por asumir una postura clara, respaldando la idea de que la democracia también debe someterse a un ejercicio permanente de revisión y mejora.
Y ahí es donde aparece el verdadero fondo del debate.
Durante años, muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras en defensa de ciertas instituciones guardaron silencio frente a prácticas que realmente erosionaban la democracia: el uso faccioso del poder, los fraudes electorales, el despilfarro de recursos públicos y la captura de organismos por intereses políticos.
Hoy, cuando se plantea revisar esas estructuras, los mismos que antes callaban se presentan como guardianes de una democracia que pocas veces defendieron cuando realmente estaba en riesgo.
Por eso el respaldo de gobernadoras y gobernadores de la transformación no debe leerse solo como un alineamiento político. Es también una afirmación de principios: la democracia no puede ser un negocio ni un refugio de privilegios.
Debe ser, simple y llanamente, una herramienta al servicio del pueblo.
Y en esa convicción, figuras como Layda Sansores parecen tenerlo claro.
Porque al final, en la política —como en la historia— los liderazgos se definen en los momentos de decisión. Y mientras algunos prefieren la comodidad de la ambigüedad, otros optan por algo mucho más difícil: sostener con firmeza el proyecto en el que creen.
En tiempos de definiciones, eso también cuenta. Y mucho.
Desde La Muralla: “Jueves Saludable”: la salud de Campeche en acción
Cada semana, la Secretaría de Salud de Campeche reafirma su compromiso con la población mediante acciones concretas que promueven el bienestar.
Esta vez, los tamizajes gratuitos de detección de diabetes e hipertensión arterial se llevaron al Mercado Público Municipal “Alonso Felipe de Andrade” de Ciudad del Carmen, dentro del programa “Jueves Saludable”.
El personal del Distrito de Salud para el Bienestar No. 3 no solo ofreció estas revisiones médicas, sino que también exhortó a locatarios y consumidores a adoptar hábitos saludables en su vida diaria.
Acciones como estas demuestran que la Secretaría no se limita a atender enfermedades, sino que busca prevenirlas y educar a la ciudadanía, fortaleciendo la cultura del autocuidado y la calidad de vida.
Programas como “Jueves Saludable” son un ejemplo tangible de cómo la gestión pública puede acercarse a la gente, generar confianza y mejorar la salud de todos los campechanos, un paso firme hacia una comunidad más sana y consciente.
Desde El Fuerte: Campeche, alerta y protección ante el sarampión
La Secretaría de Salud de Campeche ha vuelto a demostrar que la prevención y el control sanitario son prioridades para el estado.
Recientemente, se detectaron tres casos de sarampión correspondientes a personas que transitaban por Campeche, provenientes de Chiapas y que ya presentaban síntomas al llegar.
La secretaria de Salud, Josefa Castillo Avendaño, aclaró que no se trata de contagios originados en la población local, sino de casos identificados gracias a la vigilancia activa del sistema de salud estatal.
La detección temprana se dio cuando uno de los pacientes acudió a una unidad hospitalaria con fiebre, despertando la sospecha médica. Inmediatamente, el personal de salud notificó a las autoridades federales, realizó las pruebas correspondientes y aplicó medidas de aislamiento temporal para evitar la propagación del virus durante su traslado.
Este procedimiento refleja la eficacia y el compromiso de la Secretaría: no solo se atiende la enfermedad, sino que se actúa con rapidez para proteger a toda la comunidad campechana.
La capacidad de identificar casos “en tránsito”, la coordinación con autoridades federales y la implementación de protocolos de aislamiento son un ejemplo claro de cómo la Secretaría de Salud de Campeche mantiene la seguridad sanitaria y la tranquilidad de sus ciudadanos.
En un contexto donde los brotes de enfermedades pueden generar preocupación, estas acciones evidencian que el estado no solo reacciona, sino que se adelanta a los riesgos, priorizando la salud y el bienestar de la población.