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Layda y AMLO a la defensa de Claudia Sheinbaum

Raúl García Araujo

Desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo volvió a demostrar que su liderazgo se sostiene en la autoridad moral, en la cercanía con el pueblo y en la convicción de que México vive un proceso irreversible de transformación.
Al inaugurar el Hospital de Especialidades del IMSS, lanzó una convocatoria que cimbró el tablero político: el próximo 6 de diciembre el Zócalo de la Ciudad de México será el escenario donde se celebrarán siete años de la Cuarta Transformación, un periodo histórico que cambió la vida nacional a partir del triunfo de 2018 y que hoy ella encabeza con firmeza frente a los embates de la derecha.
La presidenta aprovechó también la ceremonia del 115 aniversario de la Revolución Mexicana para responder a las campañas de mentiras, calumnias y presiones que grupos neoliberales, comentocracia y medios alineados a intereses económicos han montado para intentar desestabilizar su gobierno.
Pero Sheinbaum fue categórica: un gobierno que camina con el pueblo no puede ser vulnerado por presiones externas ni por discursos que pretenden normalizar la violencia, revivir el clasismo o restaurar privilegios perdidos.
Recordó que la autoridad moral no se improvisa, se construye con coherencia, con ética y con una vida pública guiada por la convicción de no tolerar la corrupción, la impunidad o la discriminación.
En este escenario político nacional hay aliados que entienden la dimensión del proyecto, y una de las más firmes es la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román.
Layda ha sido, sin cálculo y sin titubeos, una defensora constante de la presidenta Sheinbaum. Sabe que cuando arrecian los ataques de los adversarios debemos pesarnos por la lealtad, no por la conveniencia.
Y por eso, en Palacio Nacional se reconoce su postura vertical, valiente y congruente, al grado de ser considerada entre las principales invitadas para el gran acto del 6 de diciembre en el Zócalo.
Layda entiende perfectamente que la transformación se cuida y se defiende sin medias tintas, sobre todo cuando la derecha intenta fabricar crisis y desgastar a la presidenta sin éxito.
Esa unidad política, moral y estratégica entre Sheinbaum y Layda Sansores se ha convertido en un referente del movimiento: mientras la oposición se divide, la 4T se fortalece.
En contraste, la llamada segunda marcha de la “Generación Z” fue otro fracaso monumental de la derecha. Apenas dos centenares de asistentes, un número ridículo frente a los intentos mediáticos de inflarla y convertirla en un movimiento juvenil espontáneo.
Sin estructura, sin propuesta y sin legitimidad social, esta protesta reveló no sólo la desconexión de la oposición con la realidad del país, sino su incapacidad para generar un solo acto que genere entusiasmo genuino.
Tuvieron poca asistencia incluso en la misma ciudad donde, hace apenas unos años (2022), Andrés Manuel López Obrador convocó a 1.2 millones de personas en una marcha histórica, caminando casi seis horas entre el pueblo que lo acompañó sin descanso.
Ese contraste es imposible de ignorar: mientras el movimiento conserva su músculo social intacto, la oposición apenas llena una glorieta.
Y lo más grave para sus estrategas es que los constantes ataques contra Claudia Sheinbaum podrían provocar que desde Palenque, Chiapas, el propio López Obrador decida salir nuevamente a convocar a una movilización nacional de apoyo a “su presidenta”, como él mismo la ha llamado.
Si eso ocurre, el país sería testigo de una demostración de fuerza que dejaría sin narrativa, sin número y sin argumentos a los grupos conservadores, que ya se tambalean frente a una transformación que no pudieron detener en 2018 y que tampoco podrán detener ahora.
La realidad es contundente: Sheinbaum avanza con firmeza, con respaldo popular y con una visión clara de país. Y a su lado, aliadas como Layda Sansores sostienen, fortalecen y protegen un proyecto que no pertenece a una élite, sino a millones de mexicanas y mexicanos que saben que la transformación no es un eslogan, sino el rumbo irreversible de la nación.
Y por eso, hoy la derecha debe escuchar una advertencia inequívoca: no van a romper lo que construyó López Obrador, no van a doblar a Claudia Sheinbaum y no van a dividir a Layda Sansores.
Los tres representan una fuerza política que ya le demostró al país —y al mundo— que cuando se trata de defender la justicia, la democracia y al pueblo de México, caminan juntos, se sostienen mutuamente y avanzan sin miedo. Si los adversarios insisten en la confrontación, se encontrarán frente a un bloque histórico, moral y popular imposible de derrotar.

Desde La Muralla: Salud en tu Barrio, política pública que sí transforma

Mientras en muchos estados la salud pública sigue siendo un eslogan, en Campeche se ha convertido en una política real, cercana y profundamente humana.
Bajo la conducción de la titular de la Secretaría de Salud, Josefa Castillo Avendaño, el gobierno estatal volvió a demostrar que cuando hay voluntad, organización y sensibilidad, la atención médica puede llegar directamente a las colonias, a los hogares y a las familias que más lo necesitan.
Así quedó demostrado en el tradicional parque de Santa Ana, en la ciudad de San Francisco de Campeche, donde el programa Salud en tu Barrio desplegó visitas domiciliarias y una caravana completa de servicios gratuitos que beneficiaron a ciudadanos de todas las edades.
En lugar de esperar a que las personas acudan a un consultorio, el gobierno de Todos decidió llevar el consultorio hasta donde está la gente, lo que marca una diferencia profunda con la vieja visión burocrática que durante décadas abandonó a las comunidades.
El personal del Distrito de Salud para el Bienestar No. 1 atendió a los vecinos con un enfoque integral y preventivo, mediante módulos especializados para detectar enfermedades cardiometabólicas como diabetes, hipertensión arterial, obesidad y dislipidemia, además de pruebas rápidas de VIH.
Esta estrategia de salud pública no sólo diagnostica, sino que previene y acompaña, porque sabe que la detección temprana salva vidas y evita complicaciones que terminan costando más a las familias y al sistema de salud.
Lo que está ocurriendo con Salud en tu Barrio es una muestra clara de que cuando hay liderazgo, organización y compromiso político, las instituciones se convierten en aliadas de la ciudadanía.

Desde El Fuerte: Salud que llega a todos

La Secretaría de Salud de Campeche está demostrando que cuando hay compromiso institucional, cercanía con la gente y trabajo real en territorio, los resultados se ven y se sienten.
Las brigadas médicas móviles no son un programa de escritorio ni un anuncio más: son un brazo operativo que recorre cada comunidad, que toca las puertas, escucha, atiende y regresa para dar seguimiento.
Esa es la diferencia entre un gobierno que entiende la salud como un derecho y los viejos esquemas que la veían como un trámite o una fotografía para cumplir el expediente.
Las brigadas han fortalecido una labor integral que abarca desde consultas médicas, vacunación y servicios dentales, hasta sesiones educativas que ayudan a transformar hábitos en los hogares y las escuelas.
Es un enfoque que combina prevención, detección, formación comunitaria y sanidad pública, y que coloca al ciudadano en el centro, no como una estadística, sino como un sujeto de derechos.
Los datos dan cuenta del alcance: solo en octubre se impartieron 69 temas de prevención y detección a 562 personas, además de 16 sesiones en centros educativos donde participaron 237 alumnos y maestros.
Esto no es menor; significa que en Campeche se está educando para la salud, no únicamente tratando enfermedades. Y ese cambio cultural es el que más tarde se traduce en comunidades más fuertes, con menos riesgos y mayor bienestar.
A ello se suman 415 visitas domiciliarias, un trabajo que marca distancia de los gobiernos que jamás pisaban las comunidades y que hoy permite detectar a tiempo enfermedades, orientar a las familias y dar seguimiento a acuerdos con los comités locales de salud.
Campeche avanza porque su política de salud tiene rumbo, estructura y contacto permanente con la gente. Y eso termina siendo la diferencia entre un gobierno que promete y un gobierno que cumple. Aquí, la salud no se administra: se trabaja, se construye y se defiende todos los días en cada barrio, cada colonia y cada comunidad rural.

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